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Patinaje

Ioseba Fernández sienta cátedra en Indonesia

El navarro ha estado un mes enseñando a patinar a jóvenes en el país asiático

Ioseba Fernández, en el barrio de San Juan, a su regreso de la experiencia en Indonesia.
Ioseba Fernández, en el barrio de San Juan, a su regreso de la experiencia en Indonesia.
Calleja
Actualizada 12/02/2020 a las 06:00

Cuando terminó 2019, Ioseba Fernández dio carpetazo a un año en el que le pasó de todo, y no precisamente bueno. Sí, fue campeón de Europa cuatro veces en el campeonato disputado en Pamplona, pero las lesiones -la última, la fractura de la cabeza del radio-, y razones personales le pesaron demasiado. No pudo rendir como él quería en el Mundial, al que llegó muy lastrado física y anímicamente, y eso le pasó factura. Por fortuna para él, 2020 ha empezado con nuevas ilusiones, con una buena forma y mejores sensaciones y con una gran experiencia en sus espaldas. Acaba de regresar de Sidoarjo, Indonesia, cercana a la isla de Bali, donde ha hecho de entrenador de un equipo del país asiático, el Jatim, una vivencia de la que ha aprendido casi más que enseñado.

No es la primera vez que el tetracampeón mundial de patinaje de velocidad es solicitado fuera de España para entrenar. De hecho, es en Asia donde más se le demanda. Ya había viajado en anteriores ocasiones a China y Taiwán. Esta vez, el coronavirus ha impedido que pudiera regresar allí, y ha sido Indonesia su destino.

TRES RAZONES PARA UN VIAJE

Ioseba dijo sí tres distintos motivos, que explicaba a Diario de Navarra ya de regreso en Pamplona: “La primera razón era laboral. Era una oferta de un equipo que estaba preparando los juegos nacionales y quería que les preparase los entrenamientos. Cuando me lo propuso el entrenador, me pareció mucho tiempo. No me gusta estar tanto fuera de casa. Por eso, en el contrato, incluimos estar unos días de vacaciones en Bali con Ana y Marc -su mujer y su hijo-. Así que también estaba esa segunda motivación de las vacaciones. Y en tercer lugar, deportivamente, también me venía bien alejarme un mes del frío de Pamplona”.

Con un gran predicamento en el continente asiático, donde ha ganado mundiales, ha sido nuevamente llamado. “Llevo unos años en los que me proponen este tipo de cosas. Cuando eres muy joven, desde fuera te ven como deportista que está en un momento de aprendizaje. Cuando eres adulto y mantienes ese nivel, ya ven que has adquirido unos conocimientos y empiezas a ser interesante como entrenador o asistente”, razonaba Ioseba.

A los 30 años, y a pesar de un palmarés apabullante, el de Barañáin siente que se le valora más fuera. “Nunca eres bien valorado en casa. Además, en este país no nos dejamos ayudar, ni queremos aprender ni ayudar. En otros países, como los asiáticos, son mucho más generosos. Hoy te doy yo y mañana me das tú. Aquí somos más egoístas y pensamos que lo sabemos todo, que no nos tienen que enseñar nada. Cuando uno piensa que lo sabe todo, está totalmente equivocado”, confesaba.

El viaje lo realizó a través del entrenador del equipo Jatim, al que conoció en sus anteriores viajes a Asia. “Sabe que me preocupo por lo que hago y cómo lo hago. Le gustó lo que hacía y se puso en contacto conmigo. Fui un poco a ciegas. Aunque deportivamente su nivel es más bajo, sus infraestructuras son buenas y cuentan con apoyo institucional”, valoraba Ioseba Fernández.

EL APRENDIZAJE PERSONAL

El patinador navarro ha vivido una experiencia enriquecedora por el contacto con los chavales (y la ausencia de padres observando desde cerca su trabajo). “Aprendo mucho en cada viaje, son vivencias muy buenas para mi futuro. Lo de menos es lo deportivo, pero puedes aprovechar ideas que ellos desarrollan, para traerlas aquí como propuesta de negocio laboral, ideas que aquí ni se plantean y allí funcionan. Son equipos de verdad, una familia. Aquí se intenta competir en los entrenamientos y eso es un error, hay que entrenar para ganar la competición. Tienen claro el concepto de equipo y da gusto trabajar. En España he estado en clínics y allí me encontrado barreras de nivel técnico, pero la predisposición es increíble”, afirmaba, recordando el cariño con el que le despidieron los chicos y sus familias al terminar.

Esto no ocurre en España, donde no tiene tantos ofrecimientos. “Creo que se debe, además de a la forma de ser que hay en este país, a que soy una persona con un rostro serio, y más entrenando. La gente del patinaje me conoce de verme patinar, y patinando soy serio. Chistes, antes y después. Pueden pensar que no hablo, que no empatizo con la gente y no me llaman porque no soy adecuado para entrenar a los niños. Pero conocen al patinador, no a la persona”, matizaba.

Recuperado de la fractura del radio

 

Ioseba Fernández encadenó lesión tras lesión en 2019. Ya ha quedado todo atrás, incluida la fractura de la cabeza del radio en diciembre, con la que viajó a Indonesia. “Me encuentro bastante bien. No sé si es genética pero recupero bien las lesiones. Ahora el brazo está igual que el otro. Estoy muy contento”, reconocía.

Volvió a entrenar después de las inundaciones de Pamplona que afectaron a instalaciones deportivas. “Fui a una pista a entrenar y me caí de una manera rara, porque normalmente en la curva vas a la izquierda y si te caes te raspas ese lado. Pero como había humedad, me resbalé y me fui para el otro lado, de orejas, y caí de golpe. Ese día me hice un esguince de tobillo. Estuve un par de semanas sin patinar y, al volver, me caí en la misma curva del mismo sitio, de la misma manera. Apoyé las manos, la muñeca aguantó pero el golpe fue al codo”, recordaba.

En Indonesia, le condicionó sólo al principio. “La primera semana aproveché para enseñarles conceptos básicos, sin utilizar mucho el brazo. Patiné poco y de forma individual, con ejemplos, tests, conociéndoles de fuera. Me fui metiendo poco a poco en el grupo y las dos últimas semanas me encontré súper bien. Veo que cuando enseño como entrenador la exigencia es mucho más alta y los entrenamientos son de más calidad, y a la hora de ponerte los patines después se nota”, admitía el navarro, satisfecho.

“Los títulos de Pamplona son los más tristes”

 

El año pasado no cumplió su objetivo de ser campeón del mundo. ¿Este año qué pinta tiene?
El año pasado no cumplí ninguno de mis objetivos. El más grande era ser campeón del mundo, no lo hice, no me fustigo porque sé cómo fue la temporada, y era muy consciente de ello a medida que iban pasando los meses. En el Europeo tampoco me sentí bien, no celebré ninguno de mis títulos, no disfruté de la competición, ni de mi momento.

¿Ni siquiera le sirvió el apoyo de Pamplona?
No, para mí es más importante el apoyo de la gente más cercana y ellos saben que no lo estaba pasando bien. Por mucho que el resto disfrutase con tus carreras, tú no disfrutas y tus cercanos saben que tu situación no es la mejor... No voy a recordar el Europeo de Pamplona como el que gané en mi ciudad. Creo que son los títulos más tristes que tengo. El año pasado psicológicamente lo pasé muy mal. Cuando un deportista no tiene la cabeza donde la tiene que tener, es muy difícil que las cosas salgan. Me lesioné el aductor cinco semanas antes del Mundial. Ana me dijo: “No te preocupes, tampoco ibas a ganar”. Este año me encuentro muy bien, estoy liberado, concentrado. Los problemas físicos están desapareciendo y estoy trabajando para ponerles solución. Estoy muy contento. Si tengo eso, lo tengo todo. El deporte lo entiendo como ser el mejor que puedo ser. Me dan igual los demás.

¿Este año dónde mira?
Al Mundial de Colombia, del 10 al 18 de julio. Hay otros deportistas que necesitan la competición, yo no. Yo soy adicto a los entrenamientos, al proceso, a verme mejorar. Me gusta mucho la ciencia del entrenamiento. He sido cuatro veces campeón del mundo y puedo volver a serlo.

Ya ni habla de dejarlo.

Iba a retirarme en 2017 pero seguí por el tema del Mundial de Barcelona. No creo fuera un fracaso mi año. Mis problemas fueron otros. Mis padres se separaron y lo llevé muy mal, me afectó muchísimo y eso hizo que mi cabeza no estuviera bien. Uno aprende de las experiencias. Lo he conseguido todo en mi carrera, cuatro mundiales, y no sé cuántas veces he sido campeón de Europa. A partir de ahora, quiero ser el mejor que pueda ser. ¿Cuánto tiempo? Qué más da. Tengo ilusión y quiero disfrutar.. Quién sabe si la última es Colombia, o luego quiero seguir patinando de otra manera. Voy a ir a ganar y ya veremos.


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