El Forofillo

Un chiste malo

Este Osasuna empieza a oler mal, a podrido, a exequipo, a Segunda, y la culpa no era de Ramis

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Fran Pérez

Actualizado el 02/11/2026 a las 23:23

De Gaseosasuna a Chisteosasuna. Este es el cambio que ha traído consigo, por lo menos a domicilio, don Jagoba Arrasate II, alias El Usurpador. Porque por mucho blablablá que se marque diciendo que hay que cambiar la imagen a domicilio, hay que mejorar los números, hay que hacer esto o aquello la vida sigue igual, que decía el otro. Ni adelantándose son capaces de puntuar en casa de un Dépor al que dejas vivir y te termina remontando. Con justicia.

Este equipo es un chiste malo. En diez minutos podían habernos clavado tres chicharros, y no lo han hecho porque el tal Yeremay no es Aubameyang. La primera ocasión es para carcajearse tras el cabezazo entre Catena y Boyomo en el centro del campo que deja metros a un rival para encarar a Sergio Herrera que regresaba a la portería con dos intervenciones de mérito. Luego ya volvería a su senda, sobre todo en el empate.

Osasuna no juega ni a moco. La presión es impensable en este equipo de genta mayor. Si eso la dejamos para Pamplona, pero fuera de casa vamos a olvidarnos de rascar nada, salvo que enfrente esté el Calatayud, que ya lo dice la canción. A día de hoy no tenemos para sacar ni medio punto en ningún campo de LaLiga, y cuanto antes fiemos la permanencia a El Sadar, antes sabremos lo que hay. Porque va a ser que el problema no está en el banquillo. Por algo salió huyendo el gallego rumbo al Mediterráneo...

No es cuestión de dar nombres, aunque en la actual plantilla hay mucho casi exfutbolista. Se gana y se pierde en equipo, y este equipo se ha dejado remontar en Riazor cuando tenías ventaja. Inmerecida, pero ventaja. Y es que no se había hecho nada en ataque, pese al renacer de Moi o a la chispa recuperada de Moro. Dubasin no terminaba de enchufarse y atrás, Catena y Boyomo seguía en plan verbena de fiestas. Unas risas interminables.

Luego llegó la cagada de Leo Román, el robo de Dubasin, el pase a Moi y el chicharro de Budimir para seguir haciendo historia en Osasuna. Sin comerlo ni beberlo el equipo se ponía delante. Y empezaba a coger cuero para dormirlo o buscar el segundo, contemporizando el juego y haciendo buena la renta para ir al vestuario a retocar lo justo y tratar de atar la segunda victoria lejos de tierras navarras, curiosamente en tierras gallegas.

Pero para nada. Los errores infantiles nos condenan, y uno de Dubasin permitió correr a Yeremay y regalarle una amarilla a Catena que lo placaba en la frontal. La falta, tocada y rasita por el medio de una barrera apelotonada, se la tragaba Sergio Herrera al que los disparos desde lejos lo están condenando esta campaña. Y ya luego llegaron Auba y Adama, y nos pegamos un tiro en el pie.

Porque no está. Osasuna no está, y no es cuestión del banquillo. Porque por mucho que se siente Jagoba, Luis Miguel, Pep o Manolo Cebolleta con esta gente poco más se puede hacer. De ahí que el de Berriatua tenga que espabilar, dar cuatro gritos y sentar a cuatro de las vacas sagradas para tratar de enderezar el rumbo. Queda un encuentro antes del parón, en casa, contra los de Bilbao. Ahí es nada...

El caso es que salió Adama Traoré, que se comió a Bretones y a Rubén, sobre todo en la jugada del segundo gol, desbordó, corrió, peleó, centró y un cabezazo del otro, Aubameyang, lo sacaba Herrera pero se la dejaba a huevo a Nsongo para que culminara la remontada. Nadie cierra, el rival se aprovecha. Es lo que hay. O lo que no hay. Porque mientras los de Hidalgo sacaban esa artillería, nosotros con Osambela, Arguibide, Barja (con amarilla), Rubén García con bastón... Mucha diferencia para mal.

No pinta nada bien la cosa. Tenemos un equipo que es un chiste, que las risas van siempre para el lado contrario, el del rival, y si por lo menos cobráramos entrada esto podría ser 'El Club de la Comedia'. Pero no. La cosa es bastante más seria como para mostrar ni media sonrisa. O se da un golpe encima de la mesa o empezamos a pensar en otras plazas más cercanas y con menos caché. Todo va en función de la labor de los jefes, y este año se nota que La Famiglia poco a hecho por seguir donde llevamos tantos años. ¿O no? Que le digan al de Valencia...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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