Entrevista

Jagoba Arrasate: "En Osasuna entendí que se puede ser feliz en el fútbol profesional"

De nuevo instalado en Navarra, con más tiempo para su familia y con “energía” para volver a entrenar, el de Berriatua repasa con perspectiva la decisión de salir, la situación del club y su trayectoria en los banquillos

Jagoba Arrasate, este lunes en el puente viejo de Burlada, cerca de su domicilio temporal
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Jagoba Arrasate, este lunes en el puente viejo de Burlada, cerca de su domicilio temporalJ.P. Urdiroz
Jagoba Arrasate, este lunes en el puente viejo de Burlada, cerca de su domicilio temporal

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Gorka Fiuza

Actualizado el 29/09/2026 a las 11:53

Jagoba Arrasate Elustondo (Berriatua, 1978) pasea a orillas del río Arga una mañana cualquiera, sin la agitación que exige la competición de élite y, además, en pleno parón liguero. Pero, pese a llevar medio año sin equipo, su actividad no cesa, aunque ahora sea de otra manera. Se mantiene preparado, atento a ese teléfono que, cuando suene, volverá a cambiar por completo sus rutinas. Mientras tanto, lo aparca para sumergirse en esta amplia conversación. Jagoba no necesita presentaciones.

¿Cómo ha sido el regreso a tierras navarras? 

Después de terminar la andadura en Mallorca había que tomar decisiones, fue muy fácil. La votación en casa fue 5-0 para volver a Mutilva, hemos sido felices aquí seis años. Encantados de poder volver, los niños (Xuhare, Luka y Niko, de 15, 10 y 7 años) están en el mismo colegio y equipo (Mutilvera). No tuvimos muchas dudas. Es un sitio conocido para nosotros y el día a día es muy sencillo. Ahora estamos en Erripagaña, porque estamos haciendo una pequeña obra en casa. Aquí sentimos que pisamos suelo firme. 

No había parado desde que irrumpió en la élite. 

Nunca sabes cómo vas a estar, pero me ha venido bien. Después de más de una década sin parar, el hecho de estar sin entrenar también tiene sus cosas buenas: puedes analizar con perspectiva, sobre todo la última experiencia en Mallorca. Además ves también cómo trabajan otros y haces otras cosas como estar con la familia, más deporte o estar con tus amigos. Me encuentro con mucha energía, a la espera de que salga algo. 

¿Cómo afronta un parón un entrenador sin equipo? 

Hasta ahora estaba tranquilo, formándome para lo que puede llegar, ahora un poco más nervioso, inquieto quizá. Me estoy preparando con mi staff para cuando llegue la oportunidad. 

Una de sus experiencias recientes le llevó a Brasil con Ancelotti. 

Siempre en los partidos era muy educado conmigo y habíamos tenido contacto en las reuniones que tenemos por las fechas FIFA. A raíz de la final de Copa también hicimos relación. Yo pensaba: para mí sí es una relación de la leche, pero él tendrá mil de estas. Después de salir del Mallorca, una noche recibí una llamada y me preguntó qué tal estaba. Me invitó a ir a Río de Janeiro con la familia. Hablé con mi mujer (Hiart) y pensamos que debíamos aprovecharlo. En mayo estuvimos una semana en Río y para los cinco fue un viaje espectacular. 

Empecemos por su paso por el Mallorca . ¿Qué sucedió? 

Llegamos con muchísima ilusión, con un proyecto de tres años que no es fácil en el fútbol profesional. Entendíamos que era un club emergente. Hicimos una primera vuelta con 30 puntos, todo iba rodado, pero el fútbol es muy cambiante. Tenemos un mes de enero muy malo, donde el Pontevedra nos elimina de Copa, caemos en la Supercopa en Arabia en semifinales y en Liga empezamos a perder. Sin darte cuenta ya entras en un bache. La temporada siguiente arrancamos con un calendario complicado, nos metimos abajo y en ningún momento le dimos la vuelta. Era una supervivencia. El despido fue duro, pero también en cierta parte fue como un alivio.

¿Ha sido su momento más duro? 

Sí, sobre todo porque en el día a día me costaba ser feliz. Aquí recuerdo que tuvimos una racha de 13 partidos sin ganar y fue muy duro, pero el día a día te marca mucho el vestuario que tienes, el staff, y en ese aspecto ahí era como una sensación de que no veíamos un poco el final del túnel. 

Habrá pasado una especie de duelo. ¿Cómo se le da la vuelta? 

Sí, el duelo es que no quieres ver fútbol, que no quieres ver jugar al Mallorca. Es típico porque siempre pasa que hay declaraciones que te duelen porque es normal, ya hay otro entrenador. Entonces es un momento como muy desagradable para el entrenador, donde quieres aislarte un poco de todo eso. Por suerte tengo tres hijos, y los dos pequeños me dicen enseguida: “Tranquilo, ahora vas a ver nuestros entrenamientos y partidos”. Le buscas ya la parte buena, te apoyas en la familia.

¿Cómo está ahora Jagoba en el plano personal? 

Estoy bien porque cuando tienes la conciencia tranquila, por muy doloroso que sea, eso te ayuda mucho. Es doloroso, pero te ayuda. El tiempo dicen que lo cura todo y ahora estoy como muy limpio, muy sano, con muchas ganas y energía. Quiero encontrar un sitio donde pueda aportar y utilizar un poco todo ese aprendizaje también, porque llevamos muchas cosas en la mochila.

¿Qué lleva en su mochila de su paso por Osasuna? 

Sobre todo haber coincidido con gente que es la leche. Personas. Sobre todo me quedo con personas, empezando desde el vestuario, aquel equipo del ascenso de Segunda a Primera, irrepetible. Me ayudaron mucho, y eso lo llevo tatuado. Y sobre todo las personas del club también, del cuerpo técnico, que ahora siguen dentro. Luego, el cariño de la afición. Entonces entendí que en el mundo profesional, que es muy difícil disfrutar, yo sí fui feliz. Me di cuenta de que uno puede ser feliz en el fútbol profesional, cosa que dudamos todos los profesionales de esto. 

Tuvo una opción en verano (el Rayo). ¿Algún interés más? 

Sí, hubo interés de varios equipos, pero sobre todo con uno. Hubo reuniones y se avanzó bastante. Parecía que se iba a dar, pero el fútbol tiene estas cosas también y hasta firmar sabemos que no hay nada de cierto. Durante la temporada sí que te llegan cosas, sobre todo de fuera, pero nuestra prioridad ahora mismo es la Liga, es Primera División, sin cerrar la puerta a nada porque el fútbol está globalizado. 

El cargo de entrenador es complejo: la puerta se abre cuando se marcha un compañero. 

Sí, y lo entiendo, porque he estado en la otra parte muchos años. Entonces entendemos que es parte de la vida, pero hay que ser respetuosos y hay que respetar a los compañeros de profesión. Cada vez esta profesión es mucho más difícil, lo tengo clarísimo, cada vez estamos más en el foco. 

Son portavoces. 

Sí. Cada vez tenemos que gestionar más cosas, entonces lo mínimo que tenemos que hacer es ser respetuosos. 

¿En Osasuna tuvo tarea ejerciendo esa labor comunicativa? 

A veces tú tienes una opinión y el club puede tener otra, entonces tienes que medir mucho las palabras, porque si me preguntas por el juego o por el partido te puedo responder lo que yo pienso, pero a veces en temas ya más institucionales hay que tener mucho cuidado. Salimos todas las semanas. Yo puedo tener mi opinión, pero igual el club tiene una distinta. 

Si piensa en Osasuna, ¿qué se le viene a la cabeza más allá de los momentos icónicos? 

El primer impacto que tengo es contra el Reus en Copa, que perdimos y la afición estuvo increíble. Lo comenté con Bittor (Alkiza). No nos merecíamos eso, pero era algo diferente. Sientes que tienes que darles algo más. Luego el partido del Málaga es un punto de inflexión (2018-19). Tengo la imagen todavía de cómo corren Aridane y todos a celebrarlo. Hay miles de imágenes. Seguramente la noche de San Mamés (semis de Copa) sea especial, cuando llegamos a Pamplona de madrugada. Y luego todo lo de Sevilla. No pudimos disfrutarlo en el hotel. 

Hablaba de El Sadar. ¿Qué tiene de especial? 

Eso de que juegas con El Sadar. En los momentos malos te va a ayudar a hacer esa carrera, que cuando empieza a retumbar ves que el rival también se hace un poco pequeño. Yo creo que es un arma que tenemos y que tenemos que aprovecharla. 

Ya ha estado este año con sus hijos en la grada. 

Somos socios, tenemos el sitio cerca de los familiares de los jugadores. Fue muy especial. Al lado tengo al padre de Oier, pues imagínate lo que supone todo eso. Yo intento desde mi prisma de entrenador aprender cosas, pero es difícil con los hijos. Es difícil evadirte de la atmósfera, luego lo veo con cámara táctica. 

¿Qué es Osasuna para Arrasate? 

Para mí, ahora mismo es todo. Es una familia. Es verdad que mi padre es de Mutriku y siempre he sido de la Real. Eso no se cambia, se suele decir que puedes cambiar muchas cosas pero no de equipo. Pero casi están a la par. Y mi familia qué te voy a contar, tenemos un hijo también que ha nacido aquí. 

En su discurso de despedida dejó una palabra subrayada: Tajonar. 

He sido muy pesado con eso y creo que es el mayor tesoro que tiene Osasuna. Pero no lo digo solo en Osasuna porque yo he trabajado en Zubieta también y pienso lo mismo. Es algo que lo tengo entre ceja y ceja, por eso creo que es algo que tenemos que cuidarlo. Entiendo que no siempre florece, que puede haber por hornadas, pero que es nuestro mayor activo y por eso esas palabras. 

¿Cómo es ahora su vida aquí? ¿Le paran mucho por la calle? 

Muy natural todo. Hacemos vida en Mutilva, sobre todo por el cole, por las actividades extraescolares. Es verdad que hemos estado dos años en Mallorca, pero hemos mantenido las amistades. Si me muevo por Pamplona sí que hay gente que me para y me saluda. Siento mucho cariño, como antes, es muy de agradecer. 

¿Qué le dicen? 

Pues lo típico, a ver qué tal y alguno te dice que vuelvas (ríe). Es muy bonito. Y por eso también cobra sentido aquella decisión, fue muy difícil, tienes muchas dudas. Yo sabía que cortando en ese momento y no estirando el chicle, llegarían estos momentos de poder venir a vivir aquí, de poder ser feliz aquí, de que cada vez que vienes aquí te sale una sonrisa. 

En su adiós repitió esa idea de poder volver siendo feliz. 

Sí, sí, porque nunca sabes, podíamos haber seguido, teníamos la oferta de renovación de un año, pero no sé, algo me decía que era el momento. Luego puede haber igual una segunda etapa, pero ahora mismo hasta aquí. Y eso hace que ahora pueda venir y sacar una sonrisa, que los críos tengan ganas de venir, que se compren la camiseta, que en Mutilva seamos felices... 

¿Le faltó sentir mayor confianza por parte del club con esa propuesta de un año? 

No, el club entiende que tiene que ser un año porque también llevo seis años y ellos pueden pensar que el final está cerca, y tú desde tu parte puedes pensar que un año puede ser escaso, pero no fue el detonante. Yo entiendo al club y ellos me entendieron también. En su momento fue doloroso, pero con el paso del tiempo ahí siguen las relaciones. 

La decisión de no continuar fue un proceso intenso. 

Era de mucha responsabilidad, porque fue una decisión muy personal, donde tampoco hice mucho caso ni al staff ni a la familia, porque más o menos cuando empiezas a abrir un poco el abanico, el tema emocional también entra en juego. Fue una decisión un poco mía, fría. Entendí que eso era lo mejor y me alegro de haber tomado esa decisión por lo que estoy diciendo. Mantengo una gran relación con todos los que en su día estaban en Osasuna y hoy puedo estar con ellos, puedo echar un café, puedo quedar para cenar y eso es muy importante también. 

Se fue Jagoba, hace poco Braulio… ¿Muchos cambios de ciclo dentro de un mismo proyecto? 

Yo creo que tiene que haber una transición como es normal. Nosotros estuvimos seis años y es bueno que a veces haya otro mensaje, haya otra metodología y ya está. Han pasado diferentes entrenadores y es verdad que Braulio ahora se ha ido también porque ha tenido una oportunidad que era ahora o nunca. Sin darte cuenta van cambiando cosas y creo que es una transición que tiene que ser natural. Lo que no cambia es la pasión, el sentimiento de pertenencia que hay aquí y eso es lo que no va a cambiar. 

¿Le ha sorprendido la marcha de Braulio? 

No, no. Hablo bastante con él y sé lo que supone el Valencia para él y ahora ha llegado la oportunidad. Ni me ha sorprendido lo de Braulio ni me ha sorprendido que se quede Cata porque creo que está muy preparado. Le felicité y lo veo ilusionado. Como dijo él, le llega en su mejor momento de madurez y estoy convencido de que lo va a hacer bien. 

¿Hubo desgaste en su relación con la dirección deportiva? 

No, yo creo que fuimos listos. Tenemos una gran relación, a veces cortarlo también es positivo porque son seis años y al final son muchas horas. Hay momentos y mucho debate. Ahora llega el momento que yo puedo felicitar a Cata y podamos hablar por teléfono, al igual que Braulio. Cuando va a Valencia me llama y hablamos de su situación y me pide opinión. Creo que eso es lo bonito. 

¿Ve próxima o lejana su vuelta a Osasuna? Dejó claro que quería regresar. 

Sí, sí, lo sigo pensando, pero creo que se tiene que dar de forma natural, cuando las dos partes se necesiten. No sé cuándo va a ser, se dará de forma natural, seguro. 

¿Se fija en las cifras que ha logrado? En su adiós tuvo al lado a Pedro Mari Zabalza, el único con más partidos en el banquillo. 

En el momento no te das cuenta. Ahora que en casa tengo todos los cuadros, todos los regalos que me dieron, te das cuenta. Mis primeros recuerdos de Osasuna son con Pedro Mari, con esa camiseta de Line 7. Que él pudiese estar en el homenaje para mí fue un día inolvidable. 

Tras su adiós, en dos años, han pasado Vicente Moreno, Lisci y Ramis. 

Me gusta ser muy respetuoso y ahora mucho más estando aquí. Fue una pena no lograr la vuelta a Europa con Vicente después de una gran temporada, ese partido de Vitoria… Hoy se ha cambiado seguramente la perspectiva de mucha gente. La pena con Alessio fue los últimos cinco partidos, porque recuerdo que cuando se le gana aquí al Real Madrid parecía que se podía pelear por Europa. Ahora está Ramis, que es amigo mío también. Y tengo que ser muy respetuoso y desear lo mejor a la gente que está ahora mismo en Osasuna.

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