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Nunca duden de estos de rojo

Iba la cosa para drama pero en el descuento a punto estuvo de tornarse en gesta

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Fran Pérez

Publicado el 07/03/2026 a las 16:21

Estaba la cosa para ponerlos a bajar de un burro, para preguntarse si alguien sabe dónde está nuestro Osasuna. Y me refiero a aquél de campanillas que ganó al Real Madrid, un partido más recordado por las cargas policiales y enfrentamientos contra aficionados con ganas de marcha que por el juego, una pena... Porque desde que se derrotara al equipo del conocido Arbeloa no había habido ni rastro de los nuestros. Ni de la defensa, ni de la portería, ni del centro del campo, ni de las bandas, ni del banquillo, ni del técnico. La nada más absoluta que diría el amigo Eugenio...

Y llevaba el mediodía del sábado camino de ser un despropósito, un horror de equipo, de partido, de actitud, de tensión, de mal juego acompañado de un querer sin poder en los últimos 180 minutos largos de fútbol, con tres goles encajados y ninguno marcado, fallando lo que no está en los escritos y dando motivos para optar a la candidatura a meterse en problemas, con todo merecimiento. 

Osasuna no estaba jugando a nada. Alessio, para esto mejor saca defensa impar. Total... Sin rasmia, sin ganas, sin nada de nada, este equipo que parecías que tras ganar al Real Madrid ya se había hecho todo lo que se tenía que hacer esta temporada. Jornada 27 y parecían estancados, pasando de ganar cuatro y empatar dos en seis jornadas a perder dos seguidos, y lo que asomaba en el horizonte, que pintaban bastos. Porque lo inmediato era ir al Reale Arenar sin Rubén García ni Raúl García de Haro. Pero ojito, que esta gente está hecha de otra pasta...

Tuvo que llegar el descuento. Tuvieron que salir Barja y compañía del banquillo. Tuvieron que sentarse Rubén García, Galán, Moncayola, Torró para tratar de darle un aire a esta cosa que no olía nada bien. Pero va a ser cierto lo que cantan los niños de todo el mundo en las excursiones, ese "Osasuna nunca se rinde", y lo que nos va la marcha.

Porque contra uno menos tras la infantil expulsión de Virgili no se notó la superioridad de los nuestros. Tuvo que dejar un planchazo fuera de lugar el héroe del choque contra el Real Madrid para igualar las fuerzas y, a lo Vujadin Boškov, diez contra diez y empatar el choque. En el descuento, de ocho minutos, que casi nos deja la remontada total. Hubiese sido la leche en polvo Molico.

Sergio Herrera, que tantas veces nos da, esta vez fue dadivoso con el rival. Regaló el 0-1 al Pirata Muriqi con una salida de las que marcan jornada, para mal. Hilarante el intento de despeje del cancerbero que da en el pecho del delantero rival y entra llorando en la portería, resumen de un primer tiempo en el que al Mallorca le bastaba con estar ordenadito y con un rival enfrente que no hacía nada.

Luego llegó el segundo tiempo, una reacción esperada que ni se le vio ni se le esperó. Los bermellones con el mismo plan, tranquilos, jugando con la ineficacia rojilla y poniendo la red de pesca a la salida de la piscifactoría, con una carrera a la contra cuando Torró estaba sentado y un gol que se guisó Muriqi con la permisividad de la zaga osasunistas. Parecía que el chandrío estaba hecho. Para nada.

Kike Barja se estrenó como goleador con un tanto de pillo, cazando un balón suelto en el área y metiendo la puntera a las puertas de un tiempo de añadido que hizo las delicias de los seguidores navarros. En esos ocho minutos decretados por el canario Hernández Hernández se vieron las ocasiones más claras de los de Lisci, que pudieron ganar tranquilamente. Pero cuando no se puede ganar, teniendo enfrente a un rival directo, no está nada mal no perder...

Budimir recibió en tres cuartas partes un balón, entró en el área, recortó y demostró que, si Muriqi podía, él también. Y e un zurdazo esfumó los fantasmas que le perseguían contra su exequipo y puso las tablas en el luminoso para deleite y alegría de la parroquia rojilla. Un empate que pudo ser victoria, pero la falta de puntería de Moro, Moi y compañía quiso que no se moviera más el marcador.

Un punto con el que nadie contaba y que sabe a victoria para un equipo que vuelve a demostrar que nunca se rinde, que nunca baja los brazos y que siempre va a darlo todo. Un punto que nos coloca con 34, que deja la cosa a dos victorias de la permanencia y que, para qué esperar, podría empezar a llegar en casa de la Real Sociedad de Matarazzo. ¿No nos fue tan bien contra el Real Madrid? Sigamos siendo realistas...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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