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No perder cuando no te dejan ganar

De Burgos hizo todo lo posible para que un buen Osasuna no sumara tres puntos contra el Villarreal

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Fran Pérez

Actualizado el 31/01/2026 a las 18:54

Cuando un señor que supuestamente debe impartir justicia lo hace de aquella manera, sesgada, regalando un penaltito cuando no te habían señalado minutos antes otro similar, dejando que te ninguneen los jugadores llevándose el balón, yéndose al suelo, fingiendo daño que no existe, la balanza ineludiblemente se inclina a favor de una de las dos partes contendientes. Y en este caso, como en casi todos, la parte es la rival, nunca la roja. Y ya está bien...

Porque Osasuna lleva la flechita verde, hacia arriba, ya no le pasa factura el cansancio o no tanto como antes, aunque Lisci tardó en hacer unos cambios que podían habernos dado la victoria. Cuando el tanque se va agotando hay que meter piernas frescas, Alessio, no cuando te hacen el empate a dos. 

Osasuna hizo el primer mejor tiempo de la temporada. Puede parecer que todas las jornadas decimos lo mismo, pero ello habla muy bien del crecimiento de este equipo. Víctor Muñoz me da que nos va a durar menos que una bolsa de gominolas a la puerta de un despacho, nos lo van a quitar de las manos, y con razón. Y si el pelirrojo anda como anda, el resto le acompañan sin desmerecer. Hasta el estrenado Raúl Moro, al que le costó entrar pero cuando lo hizo, madre mía.

El Villarreal se adelantó con un penaltito que bien podía haberlo señalado el trencilla minutos antes por caída del propio Moro. Por no hablar de aquél desplazamiento a Budimir cuando iba a rematar, falta clara en el centro del campo pero nada en el área. Ese es el rasero. El caso es que Mikautadze se la hizo a Galán, que empieza a ser sospechoso habitual en los penaltis en contra, y compró papeletas para que Moreno fuera a los once metros. Ojo, insisto, ni el VAR le llamó ni el señor del pito quiso ir a verlo, cuando la pena máxima dejaba más dudas de las merecidas y castigaba en exceso a los nuestros.

Moreno no falló y puso un 0-1 que espoleó a los nuestros. Víctor Muñoz es especialista en agitar el avispero y se empeñó en seguir creciendo. Tanto que, pese a su estatura, dejó en evidencia a Rafa Marín y cabeceó una falta lanzada por Rubén con lacito, música y bolsa de gominolas. Como para dejarla escapar...

Y cuando la cosa parecía que iba bien, se puso mejor. Un robo, una carrera, un centro de Moncayola y Budimir apareció para alcanzar los dos dígitos en su cuenta particular y seguir por la zon alta de los más peligrosos de LaLiga de las Estrellitas. Volteo a un marcador más que merecido, ante un equipazo con campeones de África, con jugadores Champions, con estrellas fichadas a golpes de talonarios, con todo eso y más...

La segunda parte siguió siendo más de lo mismo. Es curioso que los dos autores de las dos únicas amarillas se quedaran en la ducha, el "vete a la... Catena" de mi corazón (y el de Titiliri) y Pedraza, al que Víctor Muñoz y Rubén habían vuelto loco durante el primer tiempo. Así que con esas permutas rodaba el balón y el trencilla seguía a lo suyo.

Despropósito de decisiones, en medio de la jugada molestando como Juan Froilán en una boda, todas las faltitas para el mismo lado, mucho cuento en las elásticas chillonas e impotencia en las rojas. Y cuando Lisci debería haber movido el banquillo, cuando llegó esa hora en la que empieza a faltar el oxígeno, el míster no tocó nada y llegó el castigo.

Y lo hizo de aquella manera. Con un córner raro, que si el balón no está sobre el quesito, que si Rubén García se empareja con Gerard Moreno (¿mande?) y el envío al primer palo lo aprovecha el 7 groguet y nos empata. Si es que se veía venir, si es que bajamos mucho, si es que los cambios, si es que cómo dejas a su goleador así...

No hay excusas. El Villarreal es un buen equipo, pero esta vez se vio beneficiado por un trencilla que, sin ser de lo peor de la competición, dio un concierto de pito lastimoso y deleznable. Todas las decisiones fueron cayendo al mismo lado, lo que enerva a la grada, a los jugadores, a los técnicos y hasta al santo Job. La última jugada con el faltón sobrer Víctor Muñoz y el colegiado haciéndole gestos chulescos de levante, levante, lo dice todo. Y es que, cuando un tipo así no te deja ganar, bueno es no perder. Ahora, a por el Celta el viernes...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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