El Forofillo
Enderezando el rumbo
Sólo han tenido que pasar 21 jornadas para que Osasuna ganara su primer partido a domicilio


Actualizado el 24/01/2026 a las 17:09
Pese a Lisci. O quién sabe, igual gracias a él. Pero la verdad es que a estas alturas, tras el 1-3 de Vallecas, más de uno tenemos la sensación de que se han tirado muchos partidos por el divismo, el egocentrismo o el romanismo del italiano que, por querer ir de visionario, ha dejado escapar más puntos que grapas lleva uno en la espalda. Y sé de lo que me hablo.
Pese a él por lo dicho, porque ese empecinamiento (que sin aterrizar aquí ya se nos había hecho "naburro") por la defensa impar ha ocasionado que en más de un partido no se sume o, en casi todos lejos de Pamplona, se pierda ese engordar el saco de puntos. Y a estas alturas, oiga, si llega a ir de continuista, algo que hace el 99 por cien de técnicos cuando arriba a un equipo (máxime si funciona) a saber dónde estaríamos. Es una de las grandes dudas que nos asalta a la afición.
La otra es a ver dónde leñe ponemos a Raúl Moro. Porque el nivel de Víctor Muñoz es impresionante, todos nos vamos a poner el pelo rojo tras las exhibiciones que está dejando el catalán en Osasuna. Aunque si lo ponemos a banda cambiada, un equipo con Víctor a un lado y Moro al otro puede hacer que Budimir, y eso que no anda todo lo fino que puede andar, oposite a Pichichi. Tiembla, Kyrian...
Victoria en Vallecas, lejos de El Sadar, con contundencia y merecimiento. Y eso que el síndrome del minuto 60, esa fatiguilla que parece entrarle a la chavalada pasada la hora de encuentro, parecía que nos iba a negar el triunfo, si no condenar a la derrota. Parecía otro día de la marmota, otro calco de otros tantos encuentros anteriores en los que se juega mucho mejor que el rival, se adelantan en el marcador, se cierran las intentonas de los de enfrente y cuando se llega a ese minuto, empiezan a bajar las defensas y nos dan la voltear al marcador. Será por actimeles...
Osasuna hizo un primer tiempo primoroso en el estadio de la calle Fofó. Dominando, teniendo ocasiones, con un Galán incombustible, una defensa sin concesiones, un Iker Muñoz imperial y un Budimir que parece haber recuperado su olfato, pese a la temporada medio reguleras que estaba haciendo. Así llegó el primero, en una suerte de continuación de la ocasión de Galán que Batalla la sacó a córner. Pero en el saque de esquina Moncayola peleó, Herrando asistió y Ante la coló. Miel sobre hojuelas...
El segundo tiempo no arrancó con mucho peligro y Sergio Herrera no sufría. Llegó la hora de partido, un córner que llega por una pérdida de Budimir en la frontal del área rayista en una jugada que, si llega a salir, se encumbran. Pero en su lugar hubo contra, hubo córner, hubo dejadez de Aimar Oroz ante Isi que la coloca, más dejadez y poca tensión de Herrando al que se le adelantó Pathé Ciss y el campeón de África cabeceaba el empate.
Nubes oscuras sobre Vallecas, la misma canción, momentos de sufrir como canes y perros. Los blanquirrojos se venían arriba y contemplaban la posibilidad de remontar el choque, algo que no habían hecho en ninguna de las jornadas anteriores en la que habían encajado primero. Somos Osasuna, seguro que con nosotros sí que lo consiguen. Eso pensábamos... Además, Lisci empezaba a mover el banquillo de una forma rara. Adentro Osambela (con Torró en el banco), adentro Raúl García de Haro y Bretones. Adiós a Budimir y Aimar Oroz. El acabóse...
Pero para los madrileños. Porque el pelirrojo la lio parda, que decía Pepita Piscina con la mezcla de ácido fosfórico y ácido ciático... El caso es que se marcó un Juan Palomo, se lo guisó tras marcharse de dos, aguantar a otros dos, chutar con la derecha y encontrar la colaboración de Vertrouwd para batir a un Batalla que andaba en guerra con alguno de su grada. Minuto 91, la grada rojilla enloquecía. Parecía que sí. ¿Sí?
El Rayo se volcó con todo, obviamente. Y Moncayola demostró que es uno de esos jugadores que valen su peso en oro. Robando, pausando y metiendo el pase a la carrera de Osambela que encaró a Batalla y le batió por abajo. Ni el VAR privó al canterano de su primer gol en LaLiga con la camiseta rojilla, ni el colegiado riojano impidió la primera victoria rojilla a domicilio con las manos no pitadas que el choque parecía del Europeo de balonmano. Han tenido que pasar 21 jornadas, meses y mucho tiempo, pero por fin ha llegado.
Osasuna se eleva a los 25 puntos, empieza a dar la imagen del equipo que tenemos, un plantillón. Encima se ha aumentado la calidad con las llegadas en invierno. Ojo que no hay techo, no hay límites. Con este equipo se puede soñar, lo vengo diciendo desde el primer minuto del primer partido. Pese a Lisci y su cabezonería, pese a que Budimir haya empezado dormido, pese a la mala racha fuera de casa y la mala suerte en algún encuentro. Ahora a mirar al siguiente, ahora a por el Villarreal que visita Pamplona. Hay equipo de sobra para ganar...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!