Ambiente

El frío tardó en quitarse

El rendimiento de Osasuna no ayudó a calentar a la afición

Ebro-Osasuna
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Grada del Ibercaja Estadio en el partido Ebro-OsasunaC.D. EBRO
Ebro-Osasuna

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Borja Bernarte

Publicado el 02/12/2025 a las 22:12

Fue una noche de guantes, camiseta térmica y bufanda en el Ibercaja de Zaragoza. También de sobresaltos, innecesarios, en la segunda eliminatoria de la Copa del Rey donde Osasuna se clasificó por inercia y no por merecimiento durante muchos minutos de la eliminatoria.

El torneo del K.O. daba un respiro a un equipo falto de alegrías en la competición doméstica. Mucho que perder y poco que ganar en tierras aragonesas ante un rival, de la Segunda RFEF, que no debía poner mucha oposición. Sin embargo, la primera mitad señaló a varios futbolistas de Osasuna donde lo mejor, una vez más, fue la afición. Alrededor de medio millar de rojillos poblaron uno de los fondos de un estadio modular donde habitualmente juega sus partidos como local el Real Zaragoza. Un aliciente más para una jornada intersemanal que pudo terminar de la peor manera posible.

Los prolegómenos sirvieron para escuchar una jota aragonesa dentro de la fiesta que supuso el partido para una humilde entidad como el Club Deportivo Ebro. También hubo un detalle con la familia de Luis Miguel López Andrés ‘Luismi’, futbolista del Fuentes fallecido en 2022 semanas después de una eliminatoria ante los rojillos. El vínculo sigue.

Dentro de lo ambiental, la afición de Osasuna se ubicó en uno de los fondos. Donde los navarros defendieron en la primera mitad. Los cánticos habituales de El Sadar se escucharon en un Ibercaja que presentó una fría entrada, pero que congregó a 3.488 espectadores. La sensación de seis grados con la que comenzó el partido se trasladó también al terreno de juego ante un conjunto rojillo muy lejos de lo esperado. Las aficiones dejaron patente su rivalidad con recordatorios de uno y otro lado. De esos que apuntan los directores de partido de LaLiga.

Las contras peligrosas del Ebro provocaban que el técnico Alessio Lisci se desgañitara en banda. El vaho salía fuerte de su boca ante una imagen pésima de su equipo. Pero faltaba la ley del ex con el tanto del pitillés Kevin Soeiro. Merecido 1-0 y crisis total.

La segunda mitad arregló el resultado, pero no así las sensaciones. El problema con la lentilla del guardameta local Mateo Lite previo al gol de penalti de Raúl fue una de las anécdotas de la eliminatoria. Una cita donde Víctor Muñoz demostró por qué es titular y se hizo con más boletos para ser imprescindible en este equipo. El intercambio de golpes benefició a Osasuna, que se marchó de Zaragoza con el aprobado de la clasificación para la tercera ronda, pero con un suspenso rotundo en cuanto a percepciones.

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