

Publicado el 08/11/2025 a las 18:46
Alessio Lisci, ese que gusta más a mi hermana que a mi madre, ese jovenzuelo romano, pizpireto, con grandes ínfulas de técnico superdotado, que se ha labrado el camino solito, que empezó desde el barro, echando curriculums a diestro y siniestro para terminar vendiendo una moto que La Famiglia no tardó ni medio segundo en comprar, que con un equipo de retales casi consigue subirlo a la máxima categoría, ha sumado otro mérito a su bagaje balompédico. Para nuestra desgracia.
Lisci ha cogido un equipo que se quedó la pasada temporada a un gol de ir a Europa y lo ha convertido en una banda, en un grupo de maulas, en un quiero y no puedo que ni saben a qué jugar ni se espera que lo aprendan, panda de tozudos incapaces de asimilar en 12 jornadas los conceptos. Le recomiendo, amigo Lisci, que se visione 'Airbag', película deliciosa de Juanma Bajo Ullo de 1997, imagino que ya habría nacido, para darle una vuelta al tan manido tema del concepto. Claro que sí.
El mérito de Lisci es haber logrado un punto en seis partidos lejos de Pamplona. Vale, que han ido al Bernabéu, a la Cerámica, al Wanda... Y al Tartiere y al Pizjuán que, con todos mis respetos, son equipos bizcochables. Aunque ya se ve que van a ser rivales directos por una de las tres plazas para abandonar la competición. Doce jornadas, once puntos. No me da.
El mérito de Lisci es hacer que una defensa rocosa sea un montón de gelatina, un grupo de amigos propensos al parkinson donde el tembleque es el pan nuestro de cada día y a los que salva un Sergio Herrera que, de lo sonado que anda por la vida, es el más cuerdo de la retaguardia. Si no es por él nos volvemos de Sevilla con cuatro en la saca, que era lo que pensábamos antes del choque que iba a pasar por las bajas y la idea de fútbol del italiano.
El mérito de Lisci es tener a todos los jugadores sobre el verde diciendo cada uno una cosa diferente, ordenándose unos a otros, Torre de Babel que se diluye a la hora de intentar jugar a algo que se parezca, aunque sea lejanamente, a esto que llamamos fútbol. No hay plan, no hay idea, y que no me vengan diciendo que con los jugadores que tiene disponible no se puede hacer otra cosa ya que en el MIrandés, con descartes, hizo magia.
El mérito de Lisci es hacer que un equipo que el pasado año combinaba, movía el cuero, protagonizaba jugadas de diez, quince o veinte toques, profundo, vertical, peligroso... sea ahora un equipo al que en Boscos les mojaríamos la oreja con el Anaitasuna, y no porque Piru sea la caña de táctico (todos sabemos que el once lo hace Ángel, que sabe de fútbol), sino porque las ganas y la tensión que destilan a día de hoy los rojillos es comparable a un choque de patio de colegio. De Primaria.
El mérito de Lisci es no tensar al equipo, no ponerles las pilas, no arengarles en el vestuario durante el descanso y que cuando vuelven de las duchas, para el primer minuto se te ha plantado Akor Adams ante el meta y que si no es por el paradón del de Miranda, se te adelantan: Y que cinco minutos después, penalti conejil y te marcan el 1-0.Santas Pascuas y se acabó.
El mérito de Lisci es no dar oportunidad a gente joven, no mojarse ante la necesidad con los chavales que has subido. Leñe, Alessio, "from the lost, to the river", ¿no? Pues ni siquiera eso. Ni esa valentía de la que haces gala cuando te vendes (muy bien, por cierto) a la hora de tratar de trasladar tus ideas de fútbol, tu Biblia del balompié. Nada de nada, ni conceptos ni leches en vinagre.
El mérito de Lisci, que hasta la amiga de Marcos (Nagore) lo sabe, es el de desbloquear al equipo. Ni bloque alto, ni bloque medio, ni bloque bajo. Como acertadamente dibujó el Pintamonas Oroz, bloque...ados. Y así los va a dejar como no cambie mucho las cosas, bloqueados, plantados en el altar y sin novio. Camino a la Segunda, que es donde parece que el técnico romano es bueno.
El mérito de Lisci es que vamos a echar de menos a Vicente Moreno. No es por subirme a ningún carro, pero antes de que se fuera el valenciano ya lo estaba echando de menos. Porque con él había personalidad, y estrategia en el banquillo con Pendín. En el Pizjuán se vieron jugadas que ni en partidos de solteros contra casados, oigan. Imagen penosa del equipo. Como les de por ganar a Oviedo, Mallorca y Valencia la gracia con la que nos vamos al parón de selecciones sí que va a ser meritoria.
El mérito de Lisci ha sido que lo compren La Famiglia. Plantilla corta, malísima planificación de Braulio, Cata y el Canal de turno, sin armario de fondo, llegan las lesiones y a ver quién es el guapo que compite. Barja, Iker Muñoz, esta cantera no da para jugar en LaLiga EA Sport, y el que no lo quiera ver tira demasiado de forofismo. Y las contrataciones se anuncian para enero. Necesitamos lateral derecho tras la rotura de Benito y Rosier, un central por la marcha de Boyomo a la Copa de África y alguien que haga goles. Y la deuda sigue subiendo...
El mérito de Lisci se verá a final de temporada, si es que el romano es capaz de comerse los turrones en Pamplona, cosa que va a hacer y de la que no no tengo ni una duda ya que antes se secará el mar a que La Famiglia reconozca que la ha cagado doblemente: con la marcha de Vicente y con la contratación del que tanto gusta a mi hermana, y eso que no tengo. De momento pone cara de bueno, cierra los ojitos azules y clama contra los árbitros, contra el rival, contra los errores como el de Raúl García de Haro. Pero aquí nadie entona el mea culpa y, lo que es peor, nadie propone soluciones.
El equipo se va derramando rumbo a los puestos de descenso. Llegan dos semanas para recuperar a lesionados, para tratar de solucionar la situación, para buscar un estilo de juego que defina a Osasuna (consejo, hay mucha hemeroteca, basta mirar el año pasado), dos semanas para seguir trabajando y conjurar a la gente, que la Real Sociedad pague la mala baba con la que tienen que saltar al terreno los rojillos y empezar por un primer triunfo para hacer fuerte El Sadar. Porque como no se consiga ganar a los txuri-urdin en Pamplona, a ver quién es el guapo que intenta hacer méritos...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!