Recuerdos
Miguel Merino revive la anécdota más loca del viejo Osasuna: se olvidaron a uno de los Larrainzar en un parador ¡y ni su hermano se dio cuenta!
El exjugador de Osasuna y padre del internacional Mikel Merino ha sido entrevistado por Los Fulanos


Publicado el 27/10/2025 a las 16:55
Miguel Merino, exjugador de Osasuna y padre del internacional Mikel Merino, repasó en una reciente entrevista de Los Fulanos algunas de las vivencias más entrañables de su carrera. Entre ellas, el día en que el equipo se olvidó a Txomin Larrainzar en un parador durante un viaje de concentración.
"Estábamos comiendo y al salir para subir al autobús, todos dábamos por hecho que estábamos completos. Pasaron quince minutos y de repente aparece una moto de policía y un taxi detrás, con Txomin asomado por la ventanilla", relató entre risas. "Lo más gracioso es que su hermano Iñigo, que se sentaba justo a su lado, ¡ni se había dado cuenta de que faltaba!".
EL VIEJO SADAR, "UNA OLLA A PRESIÓN"
En la entrevista , Merino también evocó el ambiente irrepetible del antiguo estadio de El Sadar, cuando las gradas eran de cemento y el público animaba de pie.
"Jugábamos con un jugador más. Había futbolistas que no querían venir a Pamplona a jugar", recordó. "La gente estaba encima, te soplaban en la nuca, el campo era tupido y precioso… Era una olla a presión".
El exrojillo subrayó que aquel Osasuna era "un equipo muy aguerrido y de ritmo alto, un conjunto ingrato para los rivales", y que la fuerza del grupo se basaba tanto en la intensidad como en el compañerismo: "Éramos más que un equipo, éramos una familia".
DE GOL EUROPEO A LEGADO FAMILIAR
Merino rememoró también uno de los momentos más emotivos de su carrera: su gol con Osasuna en Stuttgart en la Copa de la UEFA. "Fue uno de los más bonitos de mi vida", confesó. Décadas después, el destino quiso que su hijo Mikel marcara en el mismo estadio con la selección española, exactamente 33 años después. "Es que se alinearon los astros", resumió.
El exjugador navarro reconoció que ese vínculo entre generaciones "va más allá del fútbol". "Ya es difícil tener un hijo futbolista profesional, pero que juegue un partido de esa trascendencia en el mismo campo y marque también… Es increíble", dijo con orgullo.
NAVARRA, HOGAR Y ESCUELA
Aunque nacido en Madrid, Miguel Merino se siente muy unido a Navarra, donde desarrolló gran parte de su vida profesional y familiar. Mientras jugaba en Osasuna, estudió Filología Hispánica en la Universidad de Navarra, compaginando entrenamientos y clases.
"Me ponían los exámenes en otras fechas, pero tenía que aprobar igual", recordó con humor.
Esa vinculación con la formación se mantiene hoy en su trabajo en la Federación Navarra de Fútbol, donde ejerce como director deportivo. "Aquí seguimos formando a los más pequeños, trabajando la coordinación, la técnica y la táctica desde edades tempranas", explicó. "Los niños de ahora están más preparados, pero lo importante sigue siendo que aprendan jugando".
UNA SAGA ROJILLA
Merino reside en Pamplona junto a su familia, y no esconde su satisfacción por ver a su hijo triunfar en la élite. "“Disfruto mucho viéndole jugar; lo miro con la tranquilidad de quien ha estado ahí", aseguró.
El exjugador valora especialmente la estabilidad que encontró en Navarra: "Pamplona nos dio familia, fútbol y futuro. Aquí nos quedamos, y aquí seguimos".