Desde la defensa

Segunda victoria del curso, buenas sensaciones y el proyecto de Lisci empieza a asentarse

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Fran Pérez

Publicado el 14/09/2025 a las 20:54

Las casas se levantan desde los cimientos, y hasta aquí mi lección del día sobre arquitectura, amigo Juan. Para más consejos, síganme. Coñas a un lado, es verdad que todo argumento válido debe sustentarse en los pilares del conocimiento y la comprobación, y en el fútbol la cosa va por ahí. A nosotros, que seguimos a Osasuna desde el útero, nos lo van a decir, un equipo donde los defensas que han defendido la camiseta rojilla han sido auténtico valladares. Desde Castañeda, Pepín y compañía hasta los Catena y Boyomo actuales. Por ello, una buena defensa facilita un ataque, y como decía Antonio (Budiger) en el anuncio, "las defensas ganan campeonatos". Y los ataques partidos...

Dos goles nos han marcado en cuatro encuentros. Ojo, que hemos jugado contra el llorón Real Madrid, que anda más liado con los pitolaris que en hacer un buen equipo (pese a que han ganado cuatro de cuatro). Ahí es nada. Mbappe de penalti (en una ronda pagada por Juan Cruz) y Romero en una jugada medio de carambola han sido los únicos capaces de perforar la meta de Sergio Herrera que, a estas alturas de la película, y aún no hemos superado el planteamiento, empata con Thibaut Courtois. Casi nada...

Y con esa buena defensa, a nada que tengas puñales arriba y pólvora en el remate, sumado al acierto, la cosa está hecha. Y esto es lo que hace Lisci, con un equipo en el que todo llevan monos de currito y en el que las luces y las estrellas se quedan para los menos, caso de Budimir y poco más. Hay que currarse la atención, y esta gente sabe hacerlo.

Con Catena, Boyomo y Juan Cruz en la zaga es normal que sea una tarea árdua la de marcarle un gol a este equipo. Pero es que en esa telaraña defensiva tienen mucho que decir Torró y Moncayola, que hacen de avanzadilla en defensa y ataque, tal y como se vio en el segundo tiempo. Se salpimenta la cosa con la velocidad de Víctor Muñoz, con el remate de Raúl García de Haro, con las internadas de Rosier y Bretones y la cosa nos deja que este año vamos a gozar más que un cochino en lodazal. Al tiempo...

Otra vez encuentro serio de los de Lisci, contra un Rayo europeo que juega de maravilla y que tiene una plantilla formada para hacer cosas grandes. Desde Batalla hasta Alemao, quizás este es el punto débil de los de la franja, que no tienen un nueve contrastado arriba. Como nosotros. ¿Budimir? Quite, quite. Don Raúl García de Haro, que empieza a hacer cosas para las que está llamado, abriendo la lata con un chicharro que, si bien parece a placer, la caza a la perfección para batir al meta rival.

El encuentro lo podía haber medio matado Víctor Muñoz si aprovecha alguno de los mano a mano que tuvo, en especial el primero tras error garrafal del debutante Jozhua Vertrouwd, una ocasión que le birla aguantando bien Batalla. Pero somos Osasuna, hijo, y es lo que toca. Aguantar, soltar zarpazos, tirar de la perrica cazando y vuelta a defender, correr y apretar los dientes.

Porque se apretaron, sobre todo en el segundo tiempo. Las multitudinarias acometidas del Rayo morían en un muro rojillo que se empeñaba en despejar todo lo redondo que llegaba por la zona. Y cuando no eran Boyomo, Catena, Juan Cruz o Torró, aparecían los puños de Sergio para romper el cuero y alejar el peligro. Se esperaba ese achuchón, la cosa estaba estudiada, de ahí que Lisci moviera ficha para ejecutar el jaque mate.

Saltó al verde Iker Benito, un chaval que maravilló el pasado año en el Mirandés, y la gente se sorprendía porque el sustituido era Oroz y no Rosier. El romano quería profundidad con ambos en la diestra y, de paso, sentaba al Pajarito que estaba con amarilla y fundido. Y le salió a la perfección. Porque en ese achuchar rayista llegó el error en el pase, cortado por Torró, cedido a Moncayola que, levantando la cabeza, vio salir un rayo rojillo y la puso larga.

El control pinchado de Benito fue brutal, la conducción de 40 metros fue potente, y la definición fue como debe ser: sencilla y efectiva, sin alharacas, sin vaselinas, sin regates, sin aspavientos... Espero, miro y chuto raso. Caracol miricol y 2-0, parece que el sufrimiento no va a venir este domingo a El Sadar. Aunque algo siempre queda...

Segundo triunfo y, lo mejor de todo, con buenas sensaciones. No se ha hecho nada, hay que seguir trabajando y, a ser posible, tratar de mejorar los números fuera de casa. Se han hecho cuatro partidos serios, pero lo de foráneo se ha saldado con dos 1-0 que podían haber dejado algo. Tanto en el Bernabéu como en el RCDE Stadium. Ahora toca una plaza mayor, una de las casi imposibles, La Cerámica y un Villarreal que esta jornada a saboreado por primera vez las hieles de la derrota. ¿Tocará la flauta? Puede ser. De momento, a lo fácil: defensa firme, cerrando espacios y a ver si la perrica sigue con ganas de cazar a la contra...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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