Debutante en casa
El Sadar se rinde a los encantos de Víctor
El joven catalán asombra en su debut en la titularidad


Publicado el 24/08/2025 a las 22:27
La zona mixta de El Sadar aguardaba la llegada del protagonista del encuentro. Un chaval de 22 años, menudo, con cara de niño travieso, y que quizá eso es lo que hizo en el partido: travesuras con el Valencia. Se hizo esperar, pero se subió al estrado que se ha colocado en la zona para las entrevistas y atendía entre tímido y abrumado a los periodistas navarros. Es lo que tiene estrenarse por todo lo alto y Víctor Muñoz lo hizo. Vaya si lo hizo.
Pocas veces un debut en El Sadar mete tanto ruido, el de los aplausos de la afición, una y otra vez, para terminar en pie despidiéndole al ser sustituido. Sesenta minutos fueron suficientes para ver que el refuerzo de Osasuna para el ataque y la banda es mucho más que ilusionante.
Tras disputar unos minutos en el Bernabéu, Víctor tuvo su oportunidad desde el inicio jugando con libertad detrás de Budimir. La primera acción que levantó aplausos de la grada fue un córner que forzó en el minuto 18.
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Estuvo muy activo en esa segunda línea y, aunque no se prodigó en el disparo, uno de ellos dio en el palo. Era un disparo espectacular, pero Budi estaba en fuera de juego posicional e hizo por rematar, por lo que el gol posterior de Rosier fue anulado.
El Sadar estaba flipando con el pelirrojo del 21 a la espalda. No sólo maravilló con su velocidad, sino también con su ímpetu. La afición estaba en su bolsillo y en el minuto 41, tras una de sus innumerables carreras, se escuchó una ovación unánime.
Antes del descanso, se escuchó un “¡ooooh!” en una nueva acción en el córner en el que dejó sentado a Foulquier. Pero todavía hubo más, tras recibir de Moi, se internó en el área y forzó una fuera de banda jaleando a la par a la grada. Estaba on fire.
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Intentó marcar en el 49, pero el balón se marchó a córner y mientras estuvo en el campo fue un incordio para la zaga y Agirrezabala. En el minuto 60 salió a hombros. Una hora de juego que dejó a más de uno en el club con una sonrisa en la cara.