Despedida
Unai García: "Me voy feliz por dejar a Osasuna consolidado"
El capitán ha ofrecido este jueves una rueda de prensa tras anunciar su despedida del club rojillo
Actualizado el 22/05/2025 a las 21:48
Unai García Lugea (Esquíroz, 1992) está viviendo una semana especial y muy emotiva. Su último partido en El Sadar, con despedida por todo lo alto, y el tramo final de los entrenamientos con la equipación de Osasuna. Es hora de echar la vista atrás y recordar un cuarto de siglo defendiendo los colores de la tierra. “Están siendo días de muchas emociones. He recibido mucho cariño: excompañeros, exentrenadores y gente de mi entorno. Estoy contento de pensar que alguna cosa habré hecho bien. Es con lo que me quedo”, confesó el protagonista este jueves en una sala de prensa del estadio ocupada por periodistas, pero también por gente que ha crecido junto al capitán rojillo. Que le ha acompañado en su totalidad o en parte de este trayecto. Amigos de la infancia, cuerpo técnico, staff de Tajonar, junta directiva, dirección deportiva con el director general y, por supuesto, sus compañeros de equipo. Navarros como Aimar Oroz, Pablo Ibáñez, Jon Moncayola, Iker Muñoz, Kike Barja, Jesús Areso o futbolistas como Moi Gómez, Rubén Peña, Sergio Herrera o Abel Bretones. Atentos a las palabras del central y hasta con la mirada perdida.
“Quería agradecer a quienes organizásteis mi despedida en el campo y a la afición. En el momento tampoco puedes valorar lo que está pasando, pero en frío fue increíble. Después se quedaron un buen rato. Me apetecía recalcarlo porque es una rueda de prensa para agradecer a los que han estado conmigo el último año. Mis compañeros ya saben que los voy a echar mucho de menos en el día a día. Me tienen para lo que quieran y ha sido un placer compartir vestuario con ellos. También al cuerpo técnico porque no tenía una papeleta fácil al llegar a un equipo que cambió de míster después de tantos años. Se han implicado como los que más. Ha sido un año para valorarlo con buena nota”, expuso el defensor navarro ante la atenta mirada de Vicente Moreno o Dani Pendín, entre otros.
Una larga comparecencia de una persona que siempre se ha mostrado reacio a hablar en público, pero que este jueves demostró un poso especial. Incluso se le quebró la voz: “El sábado nos jugamos entrar en Europa, que son palabras mayores. Y es, en mucha parte, gracias a toda esa gente que nos hace muy fácil el día a día. Vosotros solo veis el fin de semana, pero para que lleguemos a eso nos dan todas las facilidades: cocineros, fisios, jardineros, lavandería... Hay mucho personal detrás que no se ve. Os invito a que siga habiendo ese buen rollo en Tajonar”.
"ME APETECE SEGUIR COMPITIENDO"
Unai García cerrará este sábado en Vitoria una etapa de 25 años en Osasuna. ¿Su futuro? Incierto, aunque con matices: “A todo el mundo le gusta competir. Estos meses han sido muy duros, pero si lo he llevado con comodidad ha sido por los amigos que tengo en el vestuario. Es cierto que el futbolista necesita esa adrenalina del fin de semana y los nervios de la competición. Lo echo mucho en falta y estoy ilusionado por ver dónde estoy la próxima temporada. Todavía no lo sé. Yo le dejo a mi agente que haga su trabajo y le digo que me cuente lo menos posible. No creo que vaya a estar para elegir mucho -risas-. En verano se verán las opciones. No hablo de irme a un país... Me veo con ganas de competir”, puntualizó el navarro.
A sus 33 años será una etapa nueva para el central que nunca soñó con llegar a estas cotas: “Vas quemando etapas y lo ves con naturalidad, aunque ha habido baches complicados. Recuerdo siendo un niño que me llamaba por teléfono mi madre preocupada por si seguía en Osasuna o ya no contaban conmigo. Un verano me intentaron hacer ver que quizá en algún momento ya no continuaba en Tajonar”.
Unai García fue creciendo a la par que Osasuna hasta llegar al primer equipo hace una década. Ahora es momento de poner punto y final con una ilusión que ha tomado forma las últimas semanas: “Ojalá nos metamos en Europa. Tenemos que hacer nuestro trabajo, que es sacar los tres puntos y esperar. Soy optimista siempre y cuando saquemos nuestro partido adelante porque no nos podemos olvidar que, lo primero, tenemos que ganar. El destino ha querido también que el que fuera nuestro entrenador (Jagoba Arrasate) nos pueda echar una mano y seguro que él también lo tiene en cuenta y lo intenta”, apuntó ante las risas de los allí presentes. Instantes después, el capitán tomó aire para dejar una reflexión: “Pero lo que más feliz me deja es que me voy y Osasuna está consolidado. Cuando yo empecé estaba mal en lo económico. Eso me deja la conciencia tranquila”.
Una paz interior también debe tener el navarro al vislumbrar el futuro del club: “Cuando me preguntan sobre cómo es ser capitán en Osasuna siempre les digo que es un rol muy fácil. Todos vamos en la misma línea y hay buen rollo. Todo va rodado. No me ha tocado nunca coger de la pechera a nadie. Así que auguro buenos años. Hay gente válida dentro y fuera del campo. Espero que los compañeros que están aquí no me dejen mal”, concluyó el protagonista antes de despedirse de todos. Y una vez de pie dijo: “Ya me he quitado este marrón”. Un capitán de más hechos que palabras.
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El máster más duro del capitán
"Estos días he recordado toda mi carrera de arriba a abajo. He pasado por muchos momentos. Empezamos en Segunda, con años muy complicados para el club a nivel económico. Dos ascensos, una final de Copa, un descenso horrible que a mis compañeros no les dejo ni hablar y también un pequeño paso por Europa”. Así resumió su cuarto de siglo en Osasuna el capitán Unai García.
Hoy el central de Esquíroz tiene 33 años, pero cuando tenía 23 vivió su mejor recuerdo como osasunista: “Veníamos de salvarnos en Sabadell. Éramos chavales jóvenes y el club apostó por nosotros. Álex Berenguer, Mikel Merino, José García o yo... El objetivo era la permanencia en Segunda División y logramos el ascenso de aquella manera. Nos metimos de chiripa en sexta posición y ganamos todos los partidos del playoff. Pamplona fue una pasada en vísperas de San Fermín. El ascenso con Jagoba Arrasate también fue muy bonito, pero diferente. Subes de una manera más holgada y era esperar el día que se certificara de forma matemática. Fue un poco frío un lunes viendo el partido del Albacete en El Sadar”, recordó con todo detalle el protagonista.
De esta forma, la temporada 2015-2016 siempre quedará grabada en la retina de Unai García. Él tenía 23 años y anotó dos goles. Al Mallorca y al Numancia de, precisamente, Jagoba Arrasate. El DNI de David García marcaba los 21 años. Mikel Merino tenía 19 y Álex Berenguer, 20. Una hornada de futbolistas de primer nivel que solo unos meses después vivió en sus carnes la cruda realidad de la elite. Un descenso dramático con 22 puntos en 38 jornadas y tres entrenadores: Martín Monreal, Caparrós y Vasiljevic. “¿Mi peor momento en Osasuna? Sin duda que la temporada siguiente al ascenso. El club estaba como estaba y no pudo hacer mucho esfuerzo económico. Se confió en los chavales y... qué os voy a contar. Así salió. No les dejo hablar a nadie de ese año”, bromeó Unai García quien también reconoció que fue una campaña muy especial por el hecho de jugar unos meses junto a su hermano Imanol García: “Se produjo en ese año tan duro. Tuvo su participación, pero no era nada fácil vernos en un equipo donde no carburaba. Salió cedido. Es cierto que fue bonito, pero lo hubiera disfrutado más si hubieran salido las cosas bien. Me hubiera quedado con un mejor sabor de boca”.
