Un seguidor único
La nueva vida de la valla de Chiquilín
El espíritu del seguidor tafallés más universal está ya en una de las paredes del Txoko de El Sadar. La valla fue donada por Julián Esquíroz


Publicado el 15/05/2025 a las 05:00
El 19 de abril de 2009 se apagaba uno de los rojillos tafalleses más universales: Carlos Sota Garayoa, más conocido como Chiquilín. El famoso seguidor osasunista se encaramó durante años a las vallas de El Sadar para animar al equipo dando la vuelta al campo al grito de “¡Osasuuuuuunaaaa!”, que era seguido por miles de personas. Eran otros tiempos. Parte de aquella época ha quedado instalada en el corazón del estadio, ya que ayer fue descubierta una de esas vallas del viejo Sadar en las que se subía Chiquilín. Ocurrió en el Txoko de El Sadar, en el acto de entrega del trofeo de la Federación de Peñas Osasunistas (FPO) a Patxi Puñal, en el que por sorpresa estuvieron las hijas del tafallés, María Ángeles, María Eugenia y María Asunción Sota Fernández. “En Tafalla nos llaman “Las Chiquilinas”, aclaraba María Ángeles.
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Ellas fueron las encargadas, junto al excapitán rojillo y actual director técnico de Tajonar, de correr la enorme bandera de Osasuna para descubrir la valla, que ha sido donada por el ganadero Julián Esquíroz, que adquirió en 2006 las vallas verdes retiradas en la remodelación del estadio tres años antes y puestas en venta por el club. Esquíroz contactó con Osasuna y compró las vallas, que estaban almacenadas en el Sadarcillo (actual emplazamiento del Navarra Arena). Las vallas fueron instaladas como cierre perimetral en la finca de Esquíroz en Urbicáin, donde criaba vacas.
Los protagonistas se emocionaron al recordar la historia de la valla, tanto el presidente de la FPO, Benjamín Monreal, como Patxi Puñal y Enrique Martín, que fue el primero en celebrar un gol en subido a esas vallas. El de Campanas aparece silueteado en esa valla, todo un símbolo.
“Comenté una vez que si metía un gol me subía a una valla, como hacían los futbolistas argentinos. Lo tenía interiorizado y cuando marqué el segundo gol quise disfrutar con todos los aficionados. La simbiosis con ellos sigue vigente y me hace mucha ilusión esta iniciativa”, confesó Martín. Los hijos de Puñal fueron los primeros en tocar la silueta y probar si dará suerte en el fútbol.
Puñal, al que se entregó un trofeo de madera de roble, se mostró muy agradecido por un nuevo reconocimiento. “Siempre me he sentido querido y valorado”, dijo el de Huarte, al que acompañaron sus hijos, Oihan y Nikole, y su mujer, María Arrasate. “Las personas pasamos y el club sigue”, añadió la leyenda rojilla, que también recibió la foto de su debut con Osasuna, en Ipurua en 1997, al sustituir a José Manuel Mateo.
Otro seguidor rojillo, Miguel Zubiri Luna, dio varios obsequios a Puñal y Martín, como unas tiras enmarcadas de César Oroz.


Otro seguidor rojillo, Miguel Zubiri Luna, dio varios obsequios a Puñal y Martín, como unas tiras enmarcadas de César Oroz.