La valla de El Sadar está 'viva'
Vio un anuncio en el periódico en 2006 y acordó con Osasuna la compra. La finca de Julián Esquíroz con 300 vacas cuenta con un perímetro que evoca tiempos pasados. Está en Urbicáin (Izagaondoa)


Actualizado el 12/11/2020 a las 07:42
Emulando a Enrique Martín Monreal o a Chiquilín, los cuatro aficionados rojillos no dudan en subirse a la valla para sacarse la foto. La escena es en Urbicáin (Izagaondoa). Recuerda a tiempos pasados en El Sadar, cuando el legendario extremo de Campanas celebró un gol contra el Glasgow Rangers o el mítico animador de Tafalla (Carlos Sota) arengaba a la grada.
En esta finca se encuentra uno de los elementos más icónicos de la historia del estadio. Fue en 2006. Julián Esquíroz Lecumberri compró la valla donde tantos aficionados trepaban para las grandes citas o los niños pegaban su nariz, cuando el público estaba de pie en la parte de abajo. Las varillas verdes son inconfundibles. Desde entonces sirve de cierre perimetral para sus naves y 300 vacas.
“Osasuna puso un anuncio en el periódico diciendo que se vendían vallas para un cierre perimetral. Llamé por teléfono porque me interesó. Pedían un dinero y yo les mandaba menos. Al final, un trato. Al no poder rebajarles más, les pedí un par de abonos y llegamos un acuerdo”, explica Esquíroz, que ya era aficionado rojillo. Desde esa temporada no ha dejado de ser socio. El equipo competía entonces en competición europea.
“La temporada estaba empezada, con cinco o seis partidos. Empezamos a ir mi cuñado y yo. Se acabó la temporada y estábamos a gusto con los de abajo, con los de al lado y los de atrás. ¿Al año que viene qué haces? A renovar. Desde entonces somos socios y hemos pagado religiosamente. Estamos en la palomera”, señala el socio de Tribuna Alta, que aparece en la imagen del reportaje junto a sus sobrinos Iker Arrese, Yulen Arrese y Eneko de Esteban. Los dos primeros, abonados.
La valla estaba en un almacén del Sadarcillo, actual emplazamiento del Navarra Arena. Al medio año de comprarlas, la instaló en la granja con la ayuda de su cuñado. “La vi en una bajera apilada y la fuimos cargando. Desmontarla es fácil con la radial, pero más trabajo costó montarla, había que soldar”.
DE 1977 A 2003
En 1977 fue colocada como protección, como en muchos campos. Era el primer cambio estético de El Sadar. Costó 2,3 millones de pesetas subvencionados casi totalmente por la Federación. Se estrenaron contra el Recre (1-1).
Desde entonces formaron parte del paisaje del estadio. Grandes tardes y noches con aficionados subidos a ella o agarrando las varillas. En el año 2003 se retiró y la grada se alzó casi dos metros sobre el terreno de juego. Tres años después, viajó a Urbicáin.