

Publicado el 24/04/2025 a las 21:22
Ni hablar del Eurosasuna, oigan, que nos conocemos. Vamos a hacer la del 'Cholo', partido a partido, pasito a pasito, jornada a jornada. Y ya "veremos a ver" dónde termina la cosa allá por la jornada 38. Sin lanzar las campanas al vuelo, sin sacar pecho, humildes, contentos, sin confiarse que si lo hacemos ya sabemos qué nos ocurre. Pese a los 44 puntos a falta de cinco jornadas, pese a la tercera victoria consecutiva, pese al chicharrazo del Joker, que nada tiene que envidiarle Declan Rice. Ni hablar de ello.
Ni hablar de Vicente Moreno, que no sirve para Osasuna y al que alguno ya quería ahorcar hace tres meses. Ni hablar del trabajo serio del técnico, de los resultados, de sus decisiones sabiendo leer el partido, quitando a Catena y Pablito en el descanso al ver los cuernos al Cordero de turno, a lo Billy El Niño desenfundando rojas como uno hace metáforas. Acertando con el planteamiento, con las modificaciones, con sus decisiones. Ni hablar de ello.
Ni hablar de Torró. Me hace gracia que muchos futbolistas llevan botas de su patrocinador, poderoso caballero es don Dinero que decía Paquito Quevedo. Que si Mike, que se Jadidas, que si Fuma... Es lo que tiene este fútbol en el que peña como La Famiglia, Tebas y mandamases de turno se lo llevan calentito y el de la grada a pagar y chitón. Y sin embargo Luquitas ni marca deportiva ni zarandajas, se las sabe todas. Porque al 6 fijo que le patrocina Gelocatil, si no no se entiende cómo no termina cada choque con dolor de cabeza. Hasta los aéreos de los calentamientos los gana, un crack el de Cocentaina. Ni hablar de ello.
Tampoco hablaremos de Oroz y su magia, de la necesidad de que Areso vea incrementada su cláusula en diez kilitos más, leñe, que nos lo quitan, o de que Catena y Boyomo se asientan con Herrando a la sombra. Tampoco vamos a hablar de las ganas con las que vuelve Bryan tras lesión, algo temeroso en algunas acciones, fallón en una que casi nos cuesta caro pero siempre encarador y con ganas de hacer y marcar. Al Bayern podemos decirle lo de la rubia de antaño: ¿me haces una rebajita, guapi? Ni hablar de ello.
Ni hablar de los pitolaris, que luego la gente se enfada con el juntaletras que suscribe, que si son más malos nacen planta venenosa. Ni hablar de sus fallos, de dejar al Sevilla con uno menos por una agresión de las que hay cien en un partido, pese a la aparatosidad. Fue tanto el pecado que a la mínima que tuvo impartió justicia a su manera, que decía Frank Sinatra en la canción, largando a Pablito Ibáñez del campo. El VAR lo sonrojó, y es lo que tiene la roja, que nunca va para el de rojo. ¿O sí? Ni hablar de ello.
No vamos a hablar de la racha rojilla, no vamos a hablar de esa octava plaza europea, no vamos a hablar de la ocasión desperdiciada por Ante Budimir de meter presión a Lewandowski y a Mbappé en la pelea por el Pichichi. Ni vamos a hablar de lo corto del banquillo rojillo, que si soy el técnico y miro para atrás, encima sin Raúl García de Haro ni Moncayola, ves una níóina de casi exfutbolistas que a ver de cuál echas mano, que estos te lo estropean. Ni hablar de ello.
Vamos a hablar de Martina Calvo y esos octavis de final en el Bruselas Premies Padel P2, de ese partidazo junto a Marta Borrero eliminando a las cuartas favoritas por 6-2, 4-6 y 6-1. La Canija viene pisando fuerte y ahora dará mucha guerra a Salazar y Virsena, séptimas favoritas, en los cuartos. Esta sí que va a dar mucho que hablar, pero bien. Esperemos que entre triunfo y triunfo haya un hueco para esos bombones belgas, que dicen que son buenos. Dicen.
Hablemos también del Villarreal, del descanso ganado, de un equipo on fire, como un tiro, con ganas, con ilusión, con racha positiva que hace que ya no nos acordemos de aquella penosa etapa en los que no ganábamos ni en los entrenamientos. Hablemos de esa distancia con el descenso, a 12 puntos cuando quedan 15 en juego. Poco se habla de eso, y hay que comentarlo. Ahora ni hablar de más lesionados, ni hablar de que no se recupere el equipo, que llegan vacaciones por motivo de la Copa del Rey, ni hablar de malos farios ni malos rollos. A terminar lo mejor posible, a disfrutar del momento, de la vida en general, y a disfrutar. Sobre todo de esos bombones, amigo Calvo...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!