Análisis

Cuando Osasuna se hace valer

Un banderín de Osasuna
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Un banderín de Osasuna
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Fernando Ciordia

Publicado el 13/04/2025 a las 05:00

Resulta sospechoso todo lo que envuelve al ‘caso Iñigo Martínez’ que Osasuna no ha querido pasar por alto. El club recibía el viernes el esperado “no” del Comité de Competición, un órgano de la propia Federación Española de Fútbol que es parte implicada. Su recurso pasará a Apelación, también de esa esfera, y luego irá al Tribunal de Arbitraje Deportivo , adscrito al Consejo Superior de Deportes, a quien no le ha importado pisar un charco peor, el de validar de aquella manera la inscripción de los barcelonistas Olmo y Pau Víctor.

El recorrido apunta a pegarse contra una pared, pero cuidado porque hay intención de seguir y llevarlo a la justicia ordinaria. El tiempo de resolución sería mayor, más de un año, y en el horizonte parece la única vía de demostrar lo que se considera que es justo. ¿Quién no recuerda el pulso que se le ganó a la UEFA por la Conference?

Huele mal que Iñigo Martínez no se quedara en Madrid tras jugar su partido, completo y sin apariencia de nada, para que se certificara esa lesión, puente que se le hizo cruzar a Bryan Zaragoza desde Pamplona. Huele mal que no se conozca la existencia de una prueba médica que acreditara esa parameniscitis (inflamación de la zona que rodea el menisco) y solo se presentara un vago parte al poco de llegar en avión de la capital de madrugada. Un diagnóstico de récord y que fue aceptado. Huele mal que en medios nacionales se debatiera la baja del defensa esos días. Algo había trascendido por ahí dentro. Huele mal que al día siguiente del segundo partido de España y a tres de jugar contra Osasuna, el central ya se entrenara con Flick tan normal. La casualidad juntó su baja de la selección con el señalamiento del aplazado contra los rojillos, pero había que cumplir las normas. El club está en su derecho de reclamar una alineación indebida por un jugador que queda claro que presentaba una dudosa lesión y por el que no se cerró debidamente o se certificó, como exige la FIFA, un acuerdo Barcelona-Federación para librar esa limitación de los cincos días.

Ese paso tiene que ser explícito, no sirve una comunicación implícita como dice el Comité, falto de argumentos. En lo oficial, era evidente su desconvocatoria por una baja médica, pero después se produjo un error que no ha obviado Osasuna. La institución está para defender sus intereses y si es preciso responder con contundencia a un feo comentario del Barcelona en sus alegaciones, públicas, que cuestionaba la categoría del club respecto a su historia. La valoración sobraba en ese contexto. Recientemente, en una entrevista desde una isla, una persona que conoce el latido del corazón osasunista, ponderaba esa personalidad. “En Osasuna hay un sentimiento de arraigo y pertenencia. La gente está orgullosa de ser de Osasuna. Si ganan un partido, están contentos. Pero si Osasuna hace un comunicado porque entiende que no se han portado bien por lo que sea, están más orgullosos todavía. Es una forma de vida, una forma de ser”. Jagoba Arrasate.

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