Aguas menos bravas

Hace tanto que no ganaba Osasuna que no sé ni cómo leñe celebrarlo

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Fran Pérez

Actualizado el 13/04/2025 a las 16:41

Milimétricos, pero fueras de juego. Esta vez el VAR cayó del lado rojillo, hizo justicia para los nuestros y los miedos se los dejamos a otros. Por fin llegó la cosecha, alegría llega la fiesta. Ese anuncio lo hacemos hoy nuestro ya que por fin llegó la victoria, alegría llega la fiesta. O, por lo menos, no llegan los puñales. Las aguas del río rojillo bajan de caudal, se amansan y dejan de estar bravas, que la cosa estaba de cristales rotos.

Osasuna venció al Girona, una plantilla superlativa pero no un equipo. Es lo que tiene que te desmantelen el plantel tras hacer un buen año y tener un hermano mayor que se queda con los mejores. Eso y el peaje europeo, que está provocando a los de Míchel que la temporada esté siendo excesivamente larga y aún están a tiempo de meterse en problemas en forma de descenso. Esa pelea no es para nosotros.

Al golpe de laralá celebraba el vestuario rojillo una victoria que se da casi por definitiva, una victoria sufrida, trabajada y sustentada en los tres centrales, en el goleador Budimir (pese a que falla más que una escopeta de feria) y, sobre todo, en la magia del chaval de Arazuri. Qué bueno es Aimar, rediez. Qué bueno... Pero como todos los demás, serios y bravos este choque.

Vicente montaba la Morenetta en El Sadar, algo sorprendente ya que en casa siempre se juega cuesta abajo. Pero el valenciano parece haberle cogido gusto a esta terna Boyomo-Catena-Herrando y, como es el que manda, vaya usted a quitarle la idea de la cabeza. Así que saltó en Pamplona con ese sistema, con Moncayola y Torró en el centro, con Rubén y Aimar en las alas y con Budimir arriba. Y hay que ver cómo juega este equipo...

La primera parte empezó con revoluciones altas, con el cuero entregado a un Girona que, curiosamente, tuvo las más claras con saques largos de su portero. Y los rojos agazapadicos, como la perrica cazando, esperando robar y correr. Y cuando Moncayola, Bonaparte Areso, Rubén u Oroz corren, no sabemos si son galgos o podencos.

Budimir nos anda fallón. En Leganés tuvo tres clarísimas que no aprovechó y que si las mete le achucha a Mbappé, y esta vez tuvo una sólo ante el meta rival que no aprovechó, se durmió y se la levantó Oriol Romeu. Y luego, en otra más forzado, no atinó a meter bien la cabecita tras rechace de Gazzaniga en lo que hubiese sido el primero del mediodía. Eso sí, no falla a su cita con el gol. Con centros como el de Aimar...

Para entonces el VAR había anulado el primero de Danjuma por posición adelantada. Y es que el galo estaba un pelín por delante tras la peinada de Yangel Herrera. De ahí que la cosa siguiera viva y llegara ese gol del Cisne. Córner desde la izquierda muy pasado, corre Aimar a por el cuero, la retrasa, se la devuelven y saca la dulzaina para meter un centro con música. Budimir no le hizo de menos y cabeceó a gol.

Luego se aguantó, Herrera sacó buenas manos, los de Míchel se desgañitaban pero no estaban finos. Y en el arranque del segundo tiempo los de casa seguían buscando a los rivales, asediando la meta de los gerundenses y queriendo poner tierra de por medio. Cuando los catalanes despertaron y encerraron a Osasuna llegó la lección magistral de Vicente. Quitar los tres centrales y reconvertir el equipo al 4-4-1-1 para tener algo de salida. 

Magia, suerte, flor... El caso es que nada más tocar la tecla la sinfonía de Mutilva se compuso y llegó el segundo. Areso se dejaba los brazos en un saque de banda, Budimir acariciaba la caída del esférico para dejársela a Pablo Ibáñez. El mutilvero condujo sobre el alambre del área hacia el centro y soltó un zurdazo potente y raso al que nada pudo hacer Gazzaniga. Apoteosis de un jugador que marca poco, pero cuando lo hace queda en la retina. En San Mamés en la Copa y este que puede ser media permanencia. Y sin renovar...

Llegó el susto final, llegó el zurriagazo de Asprilla, la zampada de Sergio Herrera al que el VAR salvó cuando había despejado como lo hace el que escribe en Boscos, mal y al centro. Stuani marcó, pero el video arbitraje volvió a hacer justicia con la milimétrica posición adelantada del charrúa. Buf, qué manera de sufrir. Encima el pitolari da siete y nos vamos casi a los 10. ¿Pur qué?¿Puuuuur qué?, que decía the Special Mou.

Quedan ocho encuentros, estamos a nueve del descenso y a cinco de los puestos nobles. Ahora viaje a Valladolid, para sufrimiento del amigo Tuca. Luego viene un Sevilla que acaba de quitarse de encima a García Pimienta, cosa que no lo termino de ver, máxime cuando el que llega es Caparrós. Toca semana de trabajo, semana de recuperar, a ver si Bryan puede jugar algo con los que han sido sus compañeros este año para poner el broche a esta temporada. ¿Europa? Vamos a salvarnos y luego, como mal dicen en la televisión, "veremos a ver". De momento ya bajan menos revueltas las aguas por el río Sadar...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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