Un puntazo y cero puntos
El buen partido de Osasuna en el Metropolitano se queda sin premio para no afear la racha colchonera


Actualizado el 12/01/2025 a las 18:52
Pasó lo lógico, lo esperable, lo que barruntábamos desde la lejanía al conocer el once titular de Vicente Moreno en el choque de LaLiga de las Estrellitas contra el equipo que pugnaba por cerrar la primera mitad del campeonato en lo más alto. Pasó que se perdió. Pasó lo predecible. Pero manda bemoles cómo pasó, que para nada fue justa la derrota rojilla por lo corto del marcador y lo larga que tenía el colectivo trencilla la vergüenza. Los penaltis para Osasuna no entran jamás en la ecuación. La chavalada hizo un entrenamiento casi perfecto para lo que va a ocurrir en San Mamés en cuatro días. Ojalá...
Y es que precisamente ese calendario a todas luces perjudicial para Osasuna marcaba el choque de la capital contra los del Cholo Simeone. Porque unos octavos de final de la Copa del Rey son la antesala de los cuartos, que preceden a la semifinal y, una vez ahí, que el Señor reparta suerte para ver si se da otro viaje al sueño andaluz de La Cartuja. Y claro, como los leones de enfrente se quedaron libres de curro a las primeras de cambio en Yeda, que da igual dónde sea, con una semana larga para recuperar, preparar, planificar, entrenar y demás, Moreno optó por curarse en salud y velar armas para el torneo del K.O. que, por estos lares, nos pone y mucho.
Defensa con Catena, Herrando y Boyomo, Peña en un lado y Bretones en el otro. Moi Gómez con Ibáñez y Torró en el centro, Rubén García, y Raúl García de Haro arriba. Con Aimar, Moncayola, Budimir y Areso descansando. Y Torró no lo hizo porque Iker se quedó tocado en Pamplona, que si no otro que se queda sentadito en el banquillo. Esas cartas dejaba al descubierto el técnico rojillo, y le dieron la razón. Porque el primer tiempo fue de lo mejorcito que se ha hecho lejos de Pamplona en mucho tiempo. Serios, concentrados, cerrados, con alguna que otra salida... Osasuna en estado puro.
Sergio Herrera negó el gol a la Araña en un par de ocasiones, Griezmann logró perforar la meta rojilla, pero su clara ración de codillo le sirvió para que el VAR, que entonces sí funcionaba, anulara el gol. Trampas las justas, Principito. Un VAR que poco después ni llamó a Díaz de Mera para sancionar once metros tras el agarrón de Le Normand a Torró, similar al que el de Cocentaina hizo a un atacante del Villarreal en Pamplona y que, curiosidades de la vida, sí terminó en penalti. Y en empate. En el descuento. En fin...
El caso es que el primer tiempo fue una declaración de intenciones de los Moi, Ibáñez, Peña, Bretones y compañía dando un paso adelante. Ojito, que enfrente estaban los que aspiraban a cerrar la primera vuelta en lo más alto de la tabla, con una racha inmaculada de 13 triunfos seguidos y que, por mor de la superstición, no querían dejarla en el fatídico número. Un ejercicio de aguante, salidas, control y no pasar muchos apuros que perfectamente se podía dar en la ronda copera en pocos días.
La segunda parte, como es lógico, fue de salida local a por la victoria. Sufrieron, como lo hará alguno que otro en tierras vizcaínas la próxima semana, pero lograron el premio del gol. Quizás demasiado premio, pero es lo que tiene esto del fútbol. Un tipo fichado a golpe de talonario, campeón del mundo con la albiceleste y que no le gustaba a Guardiola, miren cómo le va al Pep últimamente, se beneficiaba de una posición adelantada en una estrategia que nos la colaron hasta el fondo.
De nada sirvieron los 382 centímetros de altura que suman Catena y Torró, 194 del primero y 188 del segundo, ya que el envío largo de Antoine lo cabeceó Lenglet al cogollo y Julián, en el área pequeña y más solo que los números rojos en mi cuenta, controlaba y batía a Herrera a placer. 1-0, llovía sobre mojado, esto del fútbol no es justo y el trabajo volvía a dejarnos sin premio.
Luego ya si eso llegó el segundo penalti, ese zapatazo de Barrios a Rubén García en el área local que ni VAR, ni VER, ni su prima La Muelles quisieron tener en cuenta. Gracioso Bernardo Schuster al decir que "es un pequeño puntazo" quitando hierro, que no Fernando, al asunto. Sea pequeño o grande, Bernardo, si es dentro del área es penalti. Es el típico que se pita porque el defensor va tarde y suelta la bota. Pero esos penaltis no se le señalan a Osasuna. Ni esos ni los de los agarrones ni los de la zancadilla ni los de las manos ni los de...
Me hace mucha gracia que ese pequeño puntazo nos haya privado de sumar algún punto. Hay familias que empiezan con ese pequeño puntazo, hay montañas que se derrumban con un pequeño puntazo, hay volcanes que erupcionan con un pequeño puntazo. No vamos a entrar en el terreno de lidia, donde esos puntazos también marcan las desgracias, pero ese pequeño puntazo es el que puede llevarte a la permanencia o al descenso, a la vida o a la muerte, a la alegría o a la pena. Que le digan al Valladolid de la temporada 2022/23 si es importante ese puntazo...
Puntazo es lo que se viene. Osasuna está jugando bien, llega la gran cita, llega el match de los match, el choque copero, la competición cuyo sorteo que ha deparado un Athletic-Osasuna en una ronda lejana del premio gordo, pero de las que ponen y mucho a la afición. Está claro que los favoritos son ellos, pese a que en esta competición se deje al débil hacer de local. ¿Ah, que no es por eso? Bueno, da igual. Bryan entre algodones y a ponerle música clásica, que llegue al choque porque le vamos a necesitar. Y al resto los tenemos. Todos enchufados, con ganas. Titulares y suplentes. Que ruede el balón, que gane el mejor y, si va de rojo, apoteosis... ¡Eso sí que sería un auténtico puntazo, Bernardo!
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!