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Bryan Zaragoza, el foco que más iluminó

Excelso partido del extremo con una asistencia y un golazo

Curioso gesto de Bryan Zaragoza y Pablo Ibáñez en la celebración del 2-0
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Curioso gesto de Bryan Zaragoza y Pablo Ibáñez en la celebración del 2-0
Curioso gesto de Bryan Zaragoza y Pablo Ibáñez en la celebración del 2-0

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Borja Bernarte

Publicado el 29/09/2024 a las 05:00

En el Navarra Arena actuaba Estopa. En la zona norte de Pamplona las mejores hamburguesas nacionales deleitaban a los estómagos navarros y en El Sadar una constelación de estrellas tenía la intención de amargar la noche a Osasuna. Los Lewandowski, Lamine Yamal, Pedri, Raphinha y compañía buscaban una histórica octava victoria consecutiva para afianzar todavía más el liderato. Sin embargo el foco que más iluminó fue el de Bryan Zaragoza. Con una asistencia y un golazo de primerísimo nivel noqueó al Barcelona en otra noche memorable para el extremo como la que le catapultó al escaparate nacional con la camiseta del Granada. “Es una noche mágica para toda la gente que sufre con Osasuna y para todos nosotros porque trabajamos duro”. Escueto en la sala de prensa, pero todo un macarra sobre el terreno de juego.

Su primera dosis de protagonismo se produjo en el minuto ocho con un centro que repelió Koundé a saque de esquina. Los dos actores se volvieron a encontrar en el 17. Aimar Oroz recuperó un balón en el centro del campo y enfiló el área rival con paso firme. Encontró el desmarque de Bryan Zaragoza. El extremo de 23 años detuvo el tiempo. Esperó a que Koundé se acercara para regatearlo y centrar con la derecha. Una asistencia con melodía para el cabezazo inapelable de Budimir. El croata señaló a su compañero. No fue para menos. El Sadar lo gritó con fuerza. “Tenemos que seguir con los pies en el suelo y trabajando más para que sigan los buenos resultados y mirar arriba. El Barça venía de una racha buena, pero con trabajo todo se puede”, confesó el ‘19’ todavía con las revoluciones altas tras el partido.

Sin embargo la obra maestra de Bryan estaba a punto de llegar. Lucas Torró entró con fuerza a Pau Víctor en el centro del campo. El Barça protestó la acción, mientras que Pablo Ibáñez se vistió de Iniesta para filtrar un pase entre los zagueros Sergi Domínguez y Koundé. El balón le llegó al malagueño. Sangre fría en un momento donde las pulsaciones van a tope. Pisadita con la derecha y tiro de puntera con la misma pierna. ¿Para qué más? “La clave del gol no ha sido la pisadita, sino el control que he hecho en carrera. Eso me ha permitido presentarme solo ante el portero. El resto me sale solo. Eso sale de mí y yo lo tengo. No se aprende”, explicó. Nadie se lo podía creer, ni el propio futbolista que agitó su mano derecho como gesto de sorpresa. Se plantó a la altura del córner y se llevó los dedos a las orejas. Agachó la cabeza ante un estadio enloquecido.

EL SUEÑO DE TODO NIÑO

Diferencial en lo ofensivo, pero Bryan Zaragoza también trabajó en defensa para ayudar a Juan Cruz, sobre todo, cuando salió Lamine Yamal al campo. De hecho, instantes antes de ser sustituido, el andaluz se ganó la tarjeta amarilla por frenar a un rival. “Todo niño pequeño sueña con una noche como esta”, dijo.

La mochila ya pesa menos para el extremo. “Llevo un tiempo que no lo he pasado bien. He pasado etapas complicadas y sabía que aquí la gente tenía las expectativas altas sobre mí. No empecé como quería pero poco a poco dije que iba a dar el máximo. Esto no es el máximo. Tengo que dar mucho más”. Un mensaje motivador para la afición osasunista que disfrutó con la primera noche redonda del andaluz vestido de rojo.

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