Osasuna
Toda una vida, David
Llegó a Osasuna con 9 años, debutó en el primer equipo con 20, fue héroe en Sabadell con 21 y heredó el brazalete de un gran Osasuna que casi le lleva a levantar una Copa. David ha sido y será un gran rojillo


Publicado el 02/08/2024 a las 05:00
El niño de la imagen de abajo es un David García de 13 años, que ya jugaba en el infantil de Osasuna. Junto a sus compañeros de aquel equipo, allá por 2007, disfrutaba de una forma diferente del fútbol: era recogepelotas en el Torneo Interescolar. Su inconfundible rostro de ojos rasgados se iba conociendo en Tajonar a la par que se le asociaba cariñosamente con el mote que le acompaña desde entonces: Chino. Aquel chiquillo de Ibero iba cumpliendo etapas hasta llegar en 2013 al Promesas, en el que coincidía con un hombre llamado a ser su alma gemela: Unai García. Lo que no imaginaba David es que apenas un año después daría el salto al primer equipo del club de su corazón en una temporada que quedaría marcada a fuego para siempre en el osasunismo: la 2014-15.


Aquella última jornada, aquel milagro de Sabadell que evitó la desaparición de Osasuna... Allí estaba David, con 21 años, para empezar a cimentar su leyenda como rojillo. Su cabezazo suponía el 2-1 cuando el descenso se asomaba en la Nova Creu Alta y Javier Flaño en aquel gol mítico que corroboraba la salvación.
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Han sido diez años en los que, de su mano, Osasuna ha vivido las agonías de los descensos y la magia de los ascensos y, sobre todo, la final de la Copa del Rey, un trofeo que tocó con los dedos. También le tocó salir para crecer, se curtió en la Cultural Leonesa y regresó a lo grande. Desde entonces, David se convertiría en uno de los mejores jugadores rojillos de la década. Su poderoso juego aéreo, su colocación, anticipación e inteligencia le permitieron ser internacional y soñar con metas inimaginables con la selección. No pudo ser y su cabeza empezó a visualizar un futuro fuera. Toca decirle adiós y echarle de menos. Ha sido toda una vida viendo en Osasuna a David, un enorme central que un día fue recogepelotas del Interescolar. El futuro rojillo será sin él.
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