Otro caliqueño de Osasuna infumable
Es lo que nos esperaba, y lo sabemos. Otro punto, otro penalti no pitado, otro partido al limbo...


Actualizado el 14/05/2024 a las 21:46
Es lo que tiene ser los primeros en jugar cada jornada, que si no se gana, no mola. Pero qué le vamos a hacer. Osasuna se ha abonado a la vida sana, a ese menú detox en el que no entra nada pernicioso, ninguno de los mal llamados vicios como el alcohol, las drogaínas o el tabaco. Sobre todo el tabaco. El menda lerenda aguanta ya ocho años sin fumar, por lo que sé lo que me digo cuando, tras el choque contra el Mallorca, los nuestros hacen un fútbol infumable. Ni yo prendía lumen para aspirarlo...
Horrorosa nueva muestra de nadismo que, por lo menos esta vez y a semejanza del circo de San Mamés, por lo menos nos ha dejado un punto. 41, muy lejos de la meta récord de un Jagoba que pareció ver con buenos ojos (eso se puede intuir) que su futurible equipo se salvara (por segundo año consecutivo) en el estadio de El Sadar. Y es que el campo de Pamplona ya es, para los baleares, el Luis Sitjar II. Como los pelotaris.
Osasuna quiso pero no pudo. Como bien rezaba en la redacción el compañero JIM, "un empate más, un partido menos". Agonía de final de temporada que se está haciendo difícil de digerir, a lo puré de garbanzos duros que no han podido ser triturados y que pasan como la mezcla de yogur con avena sin hacer. Hay argamasas más simples que se podrían utilizar para hacer cabañas como las que hacíamos en nuestra infancia y que no caerían ni con el paso de las décadas.
No hay alma, no hay espíritu, no hay pasión, calor, garra, entrega, pelea... No hay Osasuna. Y lo peor de todo es el "mingafriísmo" del respetable, que a la gente se la trae al pairo. ¿Que no hemos ganado? Pero no hemos perdido. Y tan contentos. Pocas otras maneras se me ocurren para chafar un plan como el de este martes a media tarde, Sadar, victoria y contento a media semana, con fuerzas para afrontar la semana de otro modo y con alegría. Pero nada.
Da igual que Jagoba diga misa, que Cata se relama en el palco, que Braulio bromée con el puede que sí, puede que no. Da igual que el gerifalte Canal tuerza el morro o saque sonrisa, que el abuelito del presidente se lamente por los resultados o que el presidente del Femenino se atuse las melenas. La cosa lleva muerta desde hace muchas jornadas, y cuanto antes lo reconozcan, mejor. Por lo menos que no nos tomen por tontos.
Vamos a jugar un poco a las matemáticas, amiguitos, que decía Coco. El peluche azul nos dice que los rojillos, de los últimos nueve partidos, han ganado uno y empatado dos. A saber, cinco puntos de 27 posibles. ¿Cómo no vamos a decir que llevan mas de un mes de vacaciones? ¿Es eso serio? ¿Es eso compromiso? ¿Es eso defender esta camiseta, este escudo, estos valores, esta historia, este...? Por favor.
Y ahora a seguir, claro. Da igual que nos adelantemos con gol de Moncayola, quien esta vez no lastimó a nadie. Da igual que no señalen el clamoroso penalti a Rubén Peña, que es que ya empiezan a cansar los trencillas. Da igual que defendamos la estrategia en contra con el culo, perdón, con el orto. Porque es que ya son muchos los goles encajados así, con un mal despeje, con un disparo desde la frontal con un portero a lo dummy. Ojo, que si no es por Aitor nos vamos con derrota, que queda claro.
Dos y se acaba la agonía. Dos más, chavalería, vamos a aguantar. Vamos a esforzarnos por nuestro equipo, vamos a seguir creyéndonos que son profesionales, que van a morir por acabar lo más arriba posible. gracias deberían dar de haberse salvado, que si llega a ser por los dos últimos meses, madre mía. Vamos a ver si el Atlético salva la cuarta plaza esta semana y el finde que viene saltan a un Wanda casi inexpugnable relajaditos. Y luego a preparar la comida, la fiesta de las peñas, el adiós a Jagoba y los homenajes (omito la rima que me sale automática) y bajamos la persiana a esta temporada que ha ido de aquella manera.
Y a darle la bienvenida a la ilusión, a un nuevo proyecto, a saber quién va a ser el padre que se siente en el banquillo y dirija a unos chavales que pondrán los objetivos en otro punto. Pese a que las cosas por arriba sigan igual, pese a que la deuda siga creciendo más que el precio del aceite, que La Famiglia siga a lo suyo, sin críticas, dominando la situación. Igual, con un poco de suerte, tenemos hasta elecciones y cambian las cosas. ¿Qué no? Esperemos que llegue aire nuevo para que, con ánimo, dinero y un mechero, lo infumable se pueda fumar. O al menos una caladita...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la Muerte!