

Actualizado el 05/05/2024 a las 16:55
Ya van cuatro columnas consecutivas de derrota, de cara pocha, de morritos tal y como los pongo en la foto que me sacó mi Nena guapa en sus tres poses, ganadora, empatadora y perdedora. Y la cosa empieza a cansar. Como esto del fútbol, como este juego que se está convirtiendo en cualquier cosa menos en lo que nos enganchó de peques, que nos hacía vivir con un balón raído bajo el brazo las 24 horas del día. Y de la noche. Ahora, sin embargo...
Decía el bueno de Enrique Barja en esa gran entrevista que sacó el compi Gorka que estaban convirtiendo el fútbol en algo que no era fútbol. Por mucho que Bordalás diga que esto sí es fútbol, papá. Máxime en el Día de la Madre, felicidades a la Pili, a la Loli, a Berta, María, Vane y Cristina, a Yoli, a Conchi, a tantas y tantas madres que también acuden a los estadios a ver este deporte bien por los hijos, por su pasión por Osasuna o por vaya usted a saber la razón. Y es verdad, Kike. ¿Qué están haciendo con el fútbol?
Entre las televisiones, los operadores, los derechos, los precios, las tarifas para bares prohibitivas, las reventas de partidos (vayan a buscar una tarjeta baratita para la vuelta de la Champions en Madrid, semana en la que más de un socio paga el bono de temporada cediendo, junto a la venta de un boli, su tarjeta para que el pudiente pague miles de monedicas para ver el Madrid-Bayern)... Entre todo esto se están fumando un deporte que de rey empieza a asemejarse a mendigo.
Luego está el show business al que se suman colectivos como los comentaristas pésimos, especie en auge, los haters en las redes sociales, cáncer de X que debería ser erradicado (se puede estar a favor o en contra, pero hay gente acomplejada que vive sólo por y para el ataque) y el siempre cuestionado grupeto de los trencillas. La máxima se cumple: cuanto mayor es el número de tecnologías, mayor es el ridículo y las decisiones que toman los árbitros. Por lo menos en lo que respecta a Osasuna...
Decía en la vieja Twitter un usuario que el día en el que Bellingham o Lewandowski sean expulsados tras una jugada como la de Moncayola, volvería a creer en el fútbol. Amén. Es la verdad verdadera, como un puño, tan clara como corta es la sabiduría del trencilla que le dice al colegiado Pepino, de apellido Verdura o como se llame, que vaya a la tele porque el pobrecillo Miranda tiene sangre en la cabeza. Y el listomari del Jofre Mateu diciendo que es que levanta mucho la pierna, uno que se supone que jugó al fútbol (no me vale que luego rabie diciendo que para él haría falta más para expulsar a un jugador). Pues eso. ¿Cuándo van a meter a exfutbolistas como colegiados o, en su defecto, asesores de VAR? El tema empieza a oler...
Huele mucho que los trencillas en El Sadar sean opositores a héroes, valientes de medio pelo que se creen que casero es el postre que se toman en un restaurante y que su justicia es la valiente, nada de favoritismos al de casa. Asqueroso es decir poco, ya que esa decisión de expulsar a Moncayola decide un partido y se jala el trabajo realizado durante una semana por los de Arrasate. Por no mencionar que el técnico se pierde el siguiente partido (si soy yo hago la de la monja a punto de casarse, "para lo que me queda en el convento...").
Se cargó el partido. De nada sirve luego que Osasuna aguantara con uno menos una hora, que la segunda parte rondaran el gol con hasta dos postes, que Guido se debiera haber marchado por la rascada a Iker Muño y cortar una contra en falta y se quedara más limpio que la camiseta del campeón, blanca para más inri. De nada sirve. Esto NO es fútbol, parafraseando al Pepe del Getafe. Esto es un espectáculo del que, sinceramente, dan ganas de salirte y dejar de pagar entradas, tarifas televisivas abusivas, marketing, merchandising, camisetas a 85 euros o bufandas a pico de riñón.
No se puede comentar un partido cuando dos de sus terceras partes están contaminadas, corruptas. No se puede analizar un encuentro que cuando se lesiona un jugador con uno menos, dejas al equipo con nueve y te hacen el 0-1. O te marcan el segundo en uno de esos 6 minutos de más que has dado porque has expulsado injustamente a un jugador. Y sigues de showman echando al entrenador local, amonestando a los jugadores de rojo, haciéndote el valiente...
El día en el que volvió nuestro Osasuna, que hasta con uno menos se pudo rascar algo si se llega a tener afinada la puntería, el tonto del pito nos dejó sin premio. No se puede decir más claro. Luego vendrán los que si tal, si cual, si Pascual... Pero la cosa como es. El Betis no había hecho nada, un equipo con una plantilla para estar en Champions y que justamente se va a meter en Europa. Que, además -a saber el motivo-, ha dejado de ser ese equipo que despertaba simpatías y se ha arrogado unos aires de grandeza impropios en los verdiblancos. Sólo diré que cuanto más veo a este Betis, más simpatizo con el Sevilla, ahí es nada...
Vamos echando el cierre, como la temporada. Cuatro derrotas seguidas y estamos salvados. Es lo único bueno que podemos sacar estos días, además de los estrenos de los Promesas que con el de Hualde ya van unos cuantos, aunque sinceramente, flaco favor le hizo a un equipo que se está jugando la vida... Eso quedará en la nómina del bueno de Jagoba. Ahora a preparar el choque de la Catedral. Al final vamos a tener en nuestras manos evitar que los de Valverde vayan a Champions, aunque lo tienen complicado. Más importante es preparar el año que viene, ver quiénes siguen, quiénes se van, quién viene al banquillo y comenzar con un proyecto que ilusione a la afición. Pese a que desde los altos estamentos de LaLiga, la RFEF, La Famiglia y demás estén intentando asesinar a este deporte que tanto amamos...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!