Otra estafa más
Ni rastro de Osasuna, ni rastro de los futbolistas, ni rastro de Jagoba... Un equipo sin rastro.


Publicado el 28/04/2024 a las 18:40
El domingo es día de rastro, en Barañáin. Ahí acuden cientos de comerciantes que colocan sus puestos desde antes de que el sol asome, que ofrecen el resultado de su esfuerzo para poder seguir subsistiendo. Yo suelo ir a Aurelio y Amparo, de Falces. Son a los que iban mis padres y es algo genético. El rastro de Landaben, antaño rastro de la Txantrea que incluso acogió una liguilla de futbito, porque es como llamábamos al fútbol sala (futsal dicen los que van de sobrados). Pero el rastro de Osasuna ni se olió en el Nuevo Los Cármenes.
Cinco jornadas nos quedan de nada, de ni sufrir ni padecer. Pero que la imagen dada contra un equipo de Segunda (el que crea en la salvación del Granada que levante la mano. Pues eso). Un equipo descendido a falta de certificarlo, que está en cuidados paliativos y que se agarra a las matemáticas con la llegada del trilero Sandoval. Morir de pie, nunca de rodillas. Algo que los rojillos ni están consiguiendo, tener una despedida del técnico que tanto nos ha dado digna, con aplausos, victorias, esfuerzo, pelea. Nada. Ni se ha dado ni se dará. A que aún nos metemos en problemas...
Nueva estafa de Osasuna. El nadismo más absoluto en el estadio nazarí, donde los locales parecían el City de Guardiola. Perdón, el Madrid de Carletto. Poniendo a la grada contra la directiva, por las malas gestiones en los fichajes, por una campaña penosa que les devuelve al lugar del que venían a finales de agosto del pasado año. Una crítica que allí se oye, pero aquí ni se espera. La Famiglia contenta, Braulio haciendo malabares para ver a quién engañan en el banquillo y, sobre el verde, otro tanto. Magia, humo, estafa, mentiras, poco compromiso, menos esfuerzo y muchos que no dan la talla. Ojo, contra un descendido...
Yo soy el míster y los hago volver andando de tierras andaluzas. Tal cuál. Y otra que estaría bien es tratar de incentivar al socio, al seguidor, al aficionado, de cara a los cinco choques que quedan. En plan trayendo a Taylos Swift a hacer el saque de honor a El Sadar o regalando pipas o patatas o alguna cañita. ¿No regalan los jugadores los goles? Pues eso, que se estiren un poco los mandamases, que estos con tal de confabular en el palco ante la perdida mirada del señor que hace de presidente van contentos. Raza cruel...
Suspenso generalizado. De todos. Desde Sergio Herrera, que en el primer gol no está firme (cosa rara, pero viendo a los que están en el campo y cómo se lo toman yo haría lo mismo, vacaciones Santillana) hasta Raúl García de Haro, que va a sustituir al Cisne siete partidos y se va a quedar con un palo y mil fallos. De chiste, de traca, parece que es broma, pero es lo que hay. Osasuna llega fundido en una temporada europea (ah, que no se fue a Europa), con una gran Copa del Rey (perdón, que caímos en octavos) y con opciones de... nada. Es el equipo nada de moda.
Es imposible no encabritarse, por decirlo fino, tras cada partido rojillo. Porque mosquea la actitud de los jugadores, las pocas ganas que le ponen, el pasotismo que demuestran. Les ha pasado por encima el Granada, que está descendido. Les ha goleado. Y han podido hacer muchos más goles, porque han fallado lo que no se puede fallar. Y los de rojo, esta vez de verde (pero sin esperanza) han tenido un palo y dos chuts de RGdH que saca Batalla. Lamentable.
Se podrían utilizar más calificativos, se podía rozar el insulto, que es lo que han hecho los jugadores al fútbol. Lógico. Cuando nos afecta algo, chillamos, gritamos, reímos, lloramos. El problema se agrava cuando llega la indiferencia, y es a lo que nos están abocando en este tramo final de temporada. Osasuna y su nadismo nos han vuelto a estafar. Y lo peor de todo es que no parece que la cosa vaya a cambiar. Negro panorama...
Perdón, que no se puede escribir negro, que luego te denuncian. Están cargándose todo el fútbol. Ojo, no defiendo los insultos racistas, tontos hay en todas partes, pero parece que si no te subes a ese carro estás demodé. Pues vale, lo estaré. Las autoridades que crujan a quien tengan que crujir, pero que no toquen el fútbol. Bastante lo están enfangando los CVC, televisiones, comentaristas inexpertos, inexpertas o inexpertes, tecnologías, VAR y Rubiales de turno. Aunque todos estos asuntos son harina de otro costal.
Ni la buena intención de Jagoba en la víspera hablando de profesionalidad, de defender esta camiseta, de darlo todo, de no relajarse sirve. Y poco le importa, él no es Xavi. Es un tipo serio. Por eso mismo escuece más que el equipo se esté dejando llevar dando una imagen tan penosa. Y que conste que estoy escribiendo con muchos nombres en la cabeza, pero no voy a señalar a nadie. Porque los señalados son todos. Lesionados incluidos. La campaña de este año es lamentable.
Ahora nada, que hagan lo que quieran, que entrenen o no, que ensayen estrategia o no, que recuperen lesionados o no. Que finjan estar centrados, o no. Porque lo que está muy claro es que Osasuna es una estafa, que el proyecto está agotado, que el chicle no da para más y no se puede estirar. Empiezo a pensar que la cosa no es traer a otro entrenador, sino convocar elecciones e iniciar el proyecto desde cero, a los Perro Chanche. Limpia y tabla rasa. Y si no se puede, que se fogueen los Promesas, que son el futuro y está visto que el presente no es nada halagüeño. ¿O sí?
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!