Precedentes
Vinicius y Osasuna: broncas con todos
La final de Copa, con aquel “sois un equipo pequeño”, y su última visita a El Sadar, donde insultó al árbitro, dejaron imágenes de su conducta en varios conflictos con jugadores de Osasuna. Vinicius sigue de polémica en polémica


Publicado el 15/03/2024 a las 05:00
El tiempo pasa y Vinicius sigue siendo el mismo. Un futbolista extraordinario en el desequilibrio, de los mejores del mundo, y una persona cuya conducta no es la más apropiada.
El brasileño no sale de una polémica para meterse en otra. Las más recientes, su forma de celebrar los goles ante la grada de Mestalla; la agresión en la Champions a Orban, jugador del Leipzig, que no fue castigada con roja; o su reacción fuera de lugar ante el céltico Mingueza cuando este le hizo una falta táctica sin emplear la dureza. Tres ejemplos en las dos últimas semanas que se unen a una larga lista de conflictos.


“El circo de Vinicius que desquició a Osasuna”, titulaba este periódico hace un año en la anterior visita. Se habló demasiado en la previa sobre el nuevo protocolo de la Liga para protegerle y lo cierto es que el que se pasó de revoluciones fue él. Primero insultando al árbitro -aunque lejos de su posición- y después protagonizando un encontronazo con Moi Gómez, siempre ajeno a estas peleas.
En lo futbolístico, había sido indomable para Moncayola y Diego Moreno. Curioso, porque este patrón se repitió en la final de Copa. Otra vez desatado y otra vez metido en todas las broncas. Intervino en los dos goles y fue una tortura. Sin embargo, sus actitudes fueron reprochables, nada ejemplares para cualquier aficionado, niños sobre todo.
El brasileño se encaró en la primera parte con Moncayola , Rubén Peña y David García, en su línea habitual de buscar enemigos por todas partes. Osasuna no suele entrar en esas guerras, pero era difícil callarse. A los rojillos les llegó a decir algunas frases lamentables como “no vais a ganar la Copa porque sois un equipo pequeño”.
BESOS AL ESCUDO
Vinicius pasó por delante de los rojillos besándose y tocándose el escudo y con gestos continuos, trazando con las manos el marcador, el 1-0. Se montó una tangana. El 2-1 lo celebró en la cara de Torró, cambiando la dirección de su carrera para hacerse notar.


Protegido en fechas recientes por Carlo Ancelotti, quien dijo “nunca he visto un jugador tan perseguido”, el brasileño pisará de nuevo un Sadar a reventar. Si juega por la izquierda, Areso y Unai serán su freno. Si juega en punta se las verá con los tres centrales que pondrá Jagoba. Es temible su desequilibrio y habrá que ver si de nuevo enciende la mecha con su comportamiento.
Pide castigar los insultos racistas en el Metropolitano
Es un asunto que debe ser condenado independientemente a su comportamiento. Vinicius no está dispuesto a dejar pasar por alto ningún episodio de tintes racistas. Después de que el miércoles se escuchasen nuevos insultos en los aledaños del Metropolitano procedentes de hinchas del Atlético antes del encuentro frente al Inter, el brasileño ha elevado la voz reclamando la intervención de la UEFA. “Espero que ya hayáis pensado en su castigo, Champions League y UEFA. Es una triste realidad que pasa incluso en los partidos donde no estoy presente”, escribió Vinicius en sus redes sociales. Se trata de un nuevo capítulo en la cruzada que el extremo libra contra el racismo. Pese a no tratarse de su competencia, LaLiga denunciará los insultos racistas.
El Sadar será mirado con lupa
A El Sadar se le mirará con lupa como viene siendo tradición histórica desde las tribunas mediáticas de la capital. El año pasado, en este mismo partido el 99% de la afición dio un ejemplo. Hubo un insulto totalmente aislado durante el minuto de silencio que tuvo demasiada repercusión después, lo mismo que una denuncia de LaLiga por presuntos insultos racistas en un vídeo colgado en redes sociales que el juez archivó a los meses. Vinicius condenaba los improperios, aunque los suyos no. Él mismo también le había dedicado una serie de palabras muy feas al árbitro del partido, Munuera Montero, que recibió la visita en el descanso de Ancelotti, dentro del campo. Licencias que cualquier entrenador de la clase media-baja no se tomaría.