Lugo
Fran Mérida: "Conozco a Jagoba y Osasuna peleará por más, aunque hay que darle valor a la permanencia"
El domingo se enfrentará a Osasuna Promesas, un club que le dejó muchas vivencias a lo largo de sus cuatro temporadas en Pamplona: “Es el mejor recuerdo de toda mi carrera deportiva”


Publicado el 09/02/2024 a las 05:00
El domingo se cumplirá un mes desde que Osasuna disputó las semifinales de la Supercopa de España en Arabia. Esa noche Oier Sanjurjo, Roberto Torres, Aridane Hernández y Fran Mérida quedaron para ver el partido en un bar de la capital navarra. Cuatro amigos muy unidos por el fútbol y que vivieron en Pamplona una de sus mejores etapas como deportistas. Aquel 11 de enero, el centrocampista catalán estaba pendiente de su futuro, que se aclaró días después al firmar por el Lugo, de la Primera RFEF. El domingo se estrenará como local ante Osasuna Promesas.
¿Qué tal por Lugo?
Adaptándome porque vengo de meses de inactividad, aunque el otro día en Irún ya pude jugar un rato. Estoy en esa fase de coger sensaciones dentro de un grupo muy agradable.
Estaba en China. ¿Por qué decidió regresar al fútbol español?
En China estuve año y medio. Tenía claro que no quería más experiencias en el extranjera y la idea era buscar algo en España. Esperamos el mercado y hacia el 28 de enero firmamos con el Lugo por año y medio.
Dice que tenía claro que no regresaría al extranjero.
Tengo dos hijas -Martina y Mia-. El tiempo que estuve en China hemos estado separados y no fue fácil. Con esta edad -33 años- cada vez pienso más en mí y en mi familia. Quiero que las niñas tengan a su padre cerca, que es lo que más me importa ahora mismo.
¿Qué puede aportar en el Lugo?
Mi experiencia. Seré uno de los jugadores más mayores y he vivido muchas experiencias en el mundo del fútbol. Espero ayudarles y coger el ritmo rápido para jugar lo máximo posible.
El domingo se estrena en casa. ¿Ya sabe contra qué equipo?
Lógicamente. Contra Osasuna Promesas (risas). Lo afrontaré con mucha ilusión. Será un rival duro y me imagino a lo que pueden jugar. Seguro que es muy complicado, pero si nos queremos enganchar a los de arriba, debemos hacernos fuertes en casa. En Pamplona ya sabéis a lo que me refiero.
Salvo el técnico Santi Castillejo, conocerá a pocos jugadores.
Con Santi recuerdo conversaciones en Tajonar. Llegó a la vez que Jagoba y coincidimos un par de años. De los chicos... A lo mejor queda alguno, pero pocos. Ya van creciendo y varios están en el primer equipo.
¿Ha recibido algún mensaje especial esta semana?
De momento, no. Lo hablé con Rober (Roberto Torres) porque ya sabéis que está enfermo del fútbol y se ve todo (risas).
El vínculo se mantiene. ¡Qué tendrá Osasuna!
No suelo hacer declaraciones, pero siempre he dicho que Osasuna para mí fue un sitio muy especial por todo lo que vivimos. También en lo personal. Estuve cuatro años y viví muchas sensaciones. Lo que sentí ahí forma parte del mejor recuerdo de mi carrera deportiva.
Y eso que llegó en la temporada 2016/2017 con tres entrenadores y descenso de categoría. Cómo ha cambiado la situación.
El día que me despedí, en el partido contra el Mallorca en plena pandemia, lo dije: me iba satisfecho porque me marchaba con el club estabilizado en Primera División. Se firmó una permanencia holgada y, sobre todo, veía a Jagoba al frente de un cuerpo técnico y un grupo muy unido, con una idea muy clara. Recuerdo que, cuando llegué, Kike Barja estaba en el filial y, al marcharme, ya era uno más del primer equipo. Veía un núcleo sólido en línea ascendente, como se ha visto después. Ahí están los números y lo que se ha conseguido estos años.
La temporada del ascenso le marcó.
Llevo 17 años como profesional y te diría que fue la mejor de mi vida. Me he encontrado grandes vestuarios, tengo muchos compañeros y amigos que me ha dado el fútbol, pero ese vestuario es irrepetible.
Los que lo habéis vivido siempre lo comentáis. ¿Qué tenía de especial?
No lo sé. Queríamos ir a entrenar porque el buen rollo estaba asegurado. Éramos un grupo de amigos peleando por subir a Primera. Eso es muy difícil en un mundo como este. Si le preguntas al resto de aquella plantilla me atrevo a decir que la mayoría piensa igual.


A la vista está la imagen de hace un mes con Oier, Torres y Aridane.
Y muchos que no estaban. Ese vestuario, sin duda, es el mejor en el que he convivido. Tengo un recuerdo maravilloso. Conseguimos un ascenso, que está muy bien, pero el cómo lo hicimos... Íbamos a comer con las familias, había una convivencia brutal... A día de hoy seguimos hablando cada semana.
Seguro que mantienen un grupo de Whatsapp.
Con Torres estoy, creo, en cinco grupos diferentes. Alguno me tengo que cargar (risas). Este verano nos volveréis a ver juntos en las vacaciones. Somos un grupo de amigos y eso está por encima de los resultados, aunque lo que conseguimos como club y con la ayuda de la afición ahí está.
Contrasta con la época que se vive ahora.
Pero tengo la sensación de que, como ha habido años tan buenos, este parece que no lo es. Considero, desde mi humilde opinión, que no hay que perder la perspectiva. Se viene de una final de la Copa del Rey y se ha jugado la previa de la Conference League. Es cierto que fue un año espectacular, pero hay que recordar de dónde venimos. Osasuna no tendrá problemas para salvarse y si queda tiempo, conociendo a Jagoba, se peleará por más cosas. A la permanencia hay que darle valor. La salvación para Osasuna es el objetivo más real.
Todavía colea en los ánimos del grupo la eliminación de la Conference. ¿Tanto puede afectar a un jugador?
Es complicado. El club entiendo que preparó una plantilla para varias competiciones y, desgraciadamente, todo se terminó rápido. La ilusión por competir más tiempo en Europa estaba ahí. Tampoco sé cómo estaba el vestuario dentro, pero sí que afecta mucho. Pero el equipo sigue compitiendo, que es lo que hay que exigirle a Osasuna.
En este mercado han salido Nacho Vidal, el Chimy o Darko, jugadores con los que coincidió. ¿El ciclo llega a su fin?
Es ley de vida. Nos vamos haciendo mayores. Oier y Xisco se han retirado, Torres salió del equipo... Es parte del fútbol y de la vida.