Qué penita de Osasuna
Errantes, sin rumbo, sin juego, sin alma, sin acierto, sin defensa... ¿Dónde está nuestro equipo?


Actualizado el 04/02/2024 a las 19:00
No hace mucho alguien que ocupara antaño altas esferas en el club rojillo me decía que todo es bonito cuando hay resultados, pero que cuando llegan las vacas flacas... Y parece que se acercan por el prado. No es que peligre la permanencia, aunque hay tiempo de pifiarla del todo. Es verdad que la imagen del equipo está cayendo en picado, como si se tratara de acciones de fabricantes de impresoras. La derrota contra el Celta, un equipo que anda en riesgo real de bajar y que nos ha pasado por encima, obliga a una reflexión profunda y a ver hacia dónde se quiere ir. Porque con el ritmo actual se prevén partidos de pena, penita, pena...
No es cuestión de himnos de centenario, pero ya en eso los vigueses nos golearos. Ellos tirando de C-Tangana con el temazo 'Oliveira dos cen anos'. Y nosotros con el simpático Serafín Zubiri y el tema... A ver que lo busque, ah, sí. 'La voz de una afición'. Y que conste que la pandemia deslució mucho la cosa, pero la elección de los temas, del artista, del montaje, de todo, deja mucho que desear. En Vigo se saben el himno y se corea y se canta antes de cada encuentro. Aquí el Riau-Riau y a correr. ¿Alguien se sabe alguna estrofa de la canción del bueno de Serafín y su himno? Pues eso...
Una penita. El equipo este al que vamos a defender hasta el fin de nuestros días, yo por lo menos, es hoy en día una penita. Sin defensa, sin centro del campo, sin delantera, sin banquillo, sin capitán de barco, sin agua, sin mandamases y ahora sin jugadores, que se han vendido (y muy bien dicen) en el mercado de invierno. ¿Un Chimy con 25 kilos de cláusula que sale por 4 más variables? No me jodas, Rafa, penalti de quién... Y eso sin comentar la nueva birlada de la peña del Botxo, tan pobres que no tienen más que dinero.
Pero la vida sigue igual, la cosa está bien. La Famiglia saca pecho porque llevamos muchos años en Primera y si alguien les tose, les critica o les azuza se encargan de llamar y pedir cuentas, al más puro estilo de siglos pasados. No se puede criticar, ni aunque se haga un encuentro como este que nos toca, ni aunque el internacional esté peor que los precios, salvado porque Catena está un escalón por debajo. Con un banquillo en el que empiezan a hacerse frecuentes inquilinos Aimar Oroz, Lucas Torró, mientras que los que tienen que sacar las castañas son Pablito o Iker Muñoz. No salvo a nadie en el encuentro...
Bueno, sí. Salvo a Areso. Si contagiara al resto de compañeros de sus ganas, ímpetu y esfuerzo, ahora estábamos en Europa. Pero hay mucho señorito que no quiere correr o que pasa de hacer su trabajo, por lo menos es la sensación que transmiten. Los centrales ya claman al cielo, somos el cuarto equipo más goleado de la Primera, y eso es responsabilidad suya. Que no me venga ni el Tato diciendo que si es solo por Catena, porque Catena, David y Juan Cruz están para el arrastre. Ni con tres centrales paramos la sangría de goles encajados. El pobre Sergio Herrera no tiene opción de hacer ninguna parada, de lo fácil que llegan.
Y en el centro del campo tenemos a un Moi al que han debido de lobotomizar, sin pizca de la calidad que ha demostrado tantas veces y que ahora parece un jugadorcillo del tres al cuarto. Como Peña, como Budimir, como el chaval de los seis kilos, que me río yo si un 10 por ciento de Raúl García de Haro es un millón. A eso se le llama especular, no me digan. Mucha mala sangre tras ver cómo un tipo que ya casi no está ni para entrenar, que aquí pasó con muchísima más pena (que no Peña) que gloria antes de hacer campeón de Europa al Liverpool, el señor Benítez, le llenó de babas la oreja a Jagoba dándole una lección con el abc del fútbol. Sin volverse loco. A lo fácil.
Plantas dos líneas, una de cinco y una de cuatro, y Strand Larsen arriba. Y a ganar, que son dos días. Mientras los Davides y Catenas circulando el balón a lo España en el Mundial de Rusia, con Hierro y sus mangas cosidas a la camisa jaleando lo injaleable desde la bancada. Lamentable espectáculo que tenemos que aguantar en El Sadar, si es que ni el poco querido en Pamplona Iago Aspas tuvo que salir, que bien se encargó de hacer de capitán desde el banquillo para terminar el partido con carcajadas de las buenas. Bien hace, qué leñe...
Fin de ciclo. Xavi por lo menos tuvo la valentía de anunciarlo tras el 3-5 contra el Villarreal, un equipo que no ha podido pasar del empate contra el Cádiz esta jornada. Aquí nadie dice nada. Una noticia breve de contactos por si quiere renovar Jagoba y poco más, un técnico que ya ha agotado su estancia en Pamplona, nos duela o no. Un período que hemos gozado como cuto en lodazal, bien es cierto reconocerlo. Pero tan cierto como que deben reconocer que la cosa está como está, que el matrimonio se está deteriorando y hay que dar un paso adelante antes de que la cosa se enquiste. Que si se enquista, huele. Y si huele no es bueno...
No pasa nada por ser sinceros, por ir con la verdad de cara. Yo lo hago. Este equipo da pena, penita, pena. Con partidos como este contra el Celta, o como contra un Barcelona moribundo al que hemos dado vida, Osasuna no hace sino emborronar la imagen que ha dado en los últimos años con el técnico de Berriatua en el banquillo. Se pide un último esfuerzo para la permanencia y ale, cada uno a su casa y Dios en la de todos, que no se acaba el mundo. Otros vendrán que bueno te harán. O no...
Ni con 96 minutos se marcó un gol. La tuvo Budimir, al que Guaita le sacó una mano increíble. La tuvo el chaval de los 6 kilos, sin acierto. Se centró doscientas veces al área rival sin encontrar rematador y, cuando aparecía, se cabeceaba o empalmaba mal. Se sobaba y sobaba y sobaba el balón con pases predecibles, sin ruptura de líneas, sin opciones de los de arriba, más estáticos que el palo de un semáforo. Y ellos en un minuto metieron dos chicharros. Pim, pam, pum y a casita. Con un Strand Larsen que parecía Messi y un Tapia que parecía Beckenbauer. Nos pasaron por encima.
Sin reacción, con un inicio de segunda parte en la que más sobeteo de cuero pero sólo disparos lejanos y desviados. Ni siquiera se pudo tener opción clara de recortar distancias, por aquello de la emoción de un posible empate. Nada. Los rivales con lo básico, encerraditos y sin sufrir. Y los de rojo, Areso aparte, sin opciones. Ni metiendo a Oroz, Arnaiz y Mojica al verde. Porque Rubén García o Kike Barja, hoy por hoy, no dan para remontar, se pongan como se pongan. Falta relevo y encima se nos va Chimy, de lo poco que ponía criadillas en la parrilla. Buen viaje y escriba si le va bonito...
Borrón y cuenta nueva. Pero no tras la derrota del Celta, no. Del proyecto entero. Porque ya no da para más. Que se trabaje por llegar lo antes posible a los 40 puntos, que si son 42 mejor, por si las moscas. Tenemos 26, se buscan 14 puntos más, cinco victorias a poder ser. Quedan 15 encuentros, es decir, ganar uno de cada tres. No es imposible, aunque con este juego, con esta imagen, con esta defensa, con este equipo, no lo veo... Pero estamos acostumbrados a sufrir, a estar abajo, y si se empeñan en darle emoción al final de campaña, ahí nos tendrán. Luego ya vendrá el tío Paco con las rebajas o con la factura, pero lo que no queremos es que nuestro Osasuna se convierta en lo que es hoy, un equipo sin defensa, sin centro del campo, sin delantera, sin banquillo, sin capitán de barco, sin agua, sin mandamases...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!