Masoud: el adiós de un genio
Masoud Shojaei cuelga las botas y deja atrás una carrera única que le llevó a jugar seis temporadas en Osasuna. Para el recuerdo, su calidad individual y su golazo al Atlético de Madrid


Actualizado el 24/01/2024 a las 23:20
"¿Qué pensaría Perea desde el suelo? Masoud se marchaba en busca de Pablo. El resto es historia”. Ése fue el pie de foto original que se publicó en estas páginas cuando su protagonista, Masoud Shojaei, protagonizaba su momento más icónico y recordado, la jugada antológica que concluyó en golazo en el Vicente Calderón. Era el 6 de abril de 2009, hace casi 15 años, pero el osasunismo no lo ha olvidado. Imposible. Ese hombre con magia en las botas y clase a raudales deja el fútbol.
Con 39 años, Masoud anunciaba este 24 de enero que su carrera terminaba. El iraní se encontraba sin equipo desde junio, cuando había concluido su vinculación con el Havadar SC de su país.
La perla persa desembarcó en Pamplona procedente del Al-Sharja de los Emiratos Árabes de la mano de la recomendación de su amigo y compatriota Javad Nekounam en el verano de 2008, en un Osasuna comandado por José Antonio Camacho. Inmediatamente, en un equipo con un estilo antagónico al suyo, Masoud se hizo con un hueco gracias a su gigantesca calidad, aunque en muchas ocasiones desesperaba a los técnicos por algunos despistes defensivos. Por este motivo, fue siempre un jugador controvertido dentro del osasunismo, aunque el tiempo le ha otorgado un merecido lugar como uno de los extranjeros que mejor huella dejó en el equipo.


Sin alcanzar el carisma y regularidad de Neko, Masoud brilló en muchas ocasiones y durante cinco temporadas acumuló 108 partidos oficiales (101 de Liga), en los que marcó 14 goles. Sin duda, su gran lastre fueron las lesiones, especialmente una muy complicada en el pie (fractura del quinto metatarsiano) que hizo que pasase la temporada 2011-12 y parte de la siguiente en blanco. Osasuna le renovó entonces como gesto hacia el jugador, aunque terminó marchándose al finalizar ese curso al Las Palmas.
Su punto álgido como jugador rojillo fue su espectacular actuación en el Vicente Calderón (2-4). En el minuto 68, Masoud recibió un balón, controló, se deshizo de los centrales rojiblancos Luis Perea y Pablo Ibáñez, a quienes hizo un auténtico traje, dejándolos en el suelo, y batió a Leo Franco.
En la última década, Masoud defendió la camiseta de otros siete clubes, en Catar, Grecia e Irán, hasta concluir su camino en el Havadar. Además, fue un buque insignia de la selección iraní.
SU FACETA PERSONAL
En lo personal, Masoud se integró rápidamente en Pamplona, aprendió un castellano casi perfecto y con su carácter extrovertido caló entre los jugadores navarros en un vestuario plagado de foráneos. Ha visitado la capital navarra en un par de ocasiones en los últimos meses.
En Irán, Masoud se ha manifestado públicamente en contra de la represión del régimen y su violencia, especialmente en las protestas civiles a raíz de la muerte de la joven Mahsa Amini. Su mayor lucha ha sido por los derechos de las mujeres, a las que se impedía ir a los estadios. Un icono dentro y fuera del campo que dice adiós.