Desencanto con nocturnidad y alevosía
Otra vez una polémica decisión nos priva de seguir en un torneo en el que estaban puestas buena parte de las esperanzas


Publicado el 17/01/2024 a las 23:34
Al principio de los tiempos se fiaba la temporada a la Conference League, pero dos errores groseros en tierras del chocolate belga hundieron a Osasuna y nos dejaron fuera de la competición europea, sin los 3 kilos con los que parecía contar La Famiglia para sus cosillas y con el globo de la ilusión medio pinchado. Quedaban Supercopa, Copa del Rey y Liga. No pasa nada, la cosa está ganada, apretada, amañada... Lo que sea. El caso es que, como siempre hacemos, miramos para adelante porque amamos este escudo.
En Liga, con media vuelta de tuerca dada, el equipo sacaba un aprobado raspado pese a contar con mejor plantilla que el pasado año, cuando se jugaba a fútbol y se corría con ganas y se preparaban bien los partidos y todo eso que ya sabemos. Y con el fin de esa primera vuelta liguera llegaba la segunda gran cita de la temporada, en tierras de Arabia Saudí, con todo ventajas e igualdades en una competición teledirigida, por las televisiones y por los del petróleo, para que la final sea el clásico que cada vez es tan desigual como pasa con el femenino, pero con las tornas cambiadas.
Una nueva polémica del pitolari de turno dejaba a Osasuna en desventaja en el marcador contra un Barça más farsa que nunca, humo de color blaugrana sin juego, sin gol, sin patrón ni plan y con el capitán del barco dejando claro que el haber sido el mejor jugador en su puesto no le da galones para ser bueno en el banquillo. Pep solo hay uno y a ti te encontré en la calle, Hernández Hernández. El caso es que el pitolari de turno, insisto, justos donde los haya, no vio falta de Araujo y los rojillos, laxos ellos, contemplaron como Lewandowski volvía a marcar y a enterrar nuestras esperanzas. Segunda desilusión.
Y llegaba la Copa, esa que dejaba al Unionistas contra el Barcelona de Xavi, goleado y retratado en la superfinal de la Supercopa de Superarabia tras un choque en el que Fictícius, jugador de notable sin más, se las daba de CR7. Anda que no tienes que comer cocidos para llegar a la rodilla del luso, Fictícius. Pero bueno, el caso es que Ancelotti volvía a de mostrar a Xavi que para triunfar en el banquillo nada como los años. Y a lo que vamos, que esa farsa de equipo culé se emparejaba contra el Unionistas mientras que su rival, los de blanco, se las verán contra el Atlético del Cholo. Otra vez. Antes del mismo choque en LaLiga. Y casualidad de la vida, casi todo derbis en octavos de final. Con el Madrid el norte pasando al vencer al Alavés con doblete del trompetistas, con un Osasuna-Real Sociedad así facilón para los de Imanol. Vamos, que olía mal...
Y terminó de saber peor. Pese a que Osasuna no jugó mal partido, pero es imposible pelear contra tanto elemento en contra. El colegiado, maldito colectivo y raza cruel donde las haya, volvió a condicionar el choque. Una primera parte igualada con Arnaiz, Budimir y Mojica destacados, con una defensa sólida, con un Aitor sin apenas trabajo y con polémica por tres posibles penaltis en área txuri-urdin que ni mirar hizo el destalentado de HH. El de Zubeldia a Budimir parece claro, el defensa se tira, no toca bola, el cuero sale largo pero contacta con le pie derecho del delantero croata, aunque igual no lo suficiente para ir a los 11 metros. Otro salto con bocata al croata ni se discute. Y así todo lo que pasaba en área rival. ¿Y el VAR? Bien, gracias. Como ahora tienen que sacar los audios si hay revisión, los listomaris no van a mirarlo y eso que se ahorran. Tal cuál.
Atraco con premeditación, nocturnidad y alevosía. Porque la actitud chulesca de HH es denunciable, como espero que pongan de manifiesto La Famiglia en una queja formal. Con ganas de pitar penalti, penaltito más bien en ese agarrón de Catena exagerado por un Robin Le Normand, un jugador que debería llevar amarilla nada más saltar al verde por su costumbre de sacar los codos en los saltos. Con una terminó el hispano-francés, oigan, y en el minuto 87. Pero es lo que hay, somos Osasuna y está claro que la Real, equipo Champiñons, tiene más prebendas y cuidados. Once metros, expulsión de Catena y a correr. ¿No pasó algo similar contra el equipito este que es una farsa y que entrena Xavi? Juegue, juegue...
Jugó Osasuna con uno menos con mucho corazón, dejando mucho espacio pero buscando el empate en la única ilusión que le quedaba a la hinchada, poder repetir lo del pasado año, seguir avanzando en un torneo que nos ha dado las dos mayores alegrías de nuestra historia reciente. Y claro, tanto va el cántaro a la fuente que al final se compra bonobús. O mejor dicho, te hacen el segundo. Ya tarde, y encima Mikel, hijo de Miguel, heredero del trono del centro del campo donostiarra y aprovechando un penalti fallado por Brais Mendes, ese chico con cara de niño bueno pero más chulo que un ocho. Si jugara en el Madrid...
Nocturnidad mucha. Los que mandan son la repera. Ponen la Copa a las 21.00 horas, para que el encuentro se vaya a las 23.00, si no hay prórroga. Fomentando la asistencia de los menores, que se levantan al día siguiente a las siete para ir al colegio. El otro decía me decía la compañera Lizaso que algo así le pasó a uno de sus chiquillos, que viendo el Real Madrid-Atlético de Madrid de la Supercopa el pobre se tuvo que ir a la cama cuando estaban en la prórroga. Y ella le dijo que escribiera una carta quejándose de tal situación. Escribe, escribe, verás qué hacen con la carta los que mandan, los señores esos con un puro de 300 euros la unidad más preocupados por el dinero que afanan que por el fútbol de grada o la ilusión de un niño. Usará el papel para encenderse el cigarraco de turno...
¿Y ahora qué? Ahora la Liga, quedan 19 jornadas para acabar lo más arriba posible, para ir paso a paso apuntalando objetivos. Sin ninguna otra esperanza, a hacer los deberes cuando antes y a ver qué ocurre. Empezando por el Getafe. Duelo de eliminados de la Copa, contra el amigo Bordalás, en El Sadar. Ahora es el momento de arrimar todos el hombre, de rehacerse con una victoria, de hacer una segunda vuelta de récord y de demostrar que, pese a que sean débiles con los fuertes y fuertes con los débiles, a nosotros esas cosas nos resbalan. Como al colectivo arbitral el impartir justicia cuando se trata de Osasuna. Voy a llamar a la compañera Lizaso a dictarle al chaval cuatro cosillas, a ver si cuela...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!