Herrera y punto

Osasuna vuelve a sumar en otro encuentro de sabor agridulce 

La reacción del Forofillo, tras el empate contra el Real Madrid
AmpliarAmpliar
La reacción del Forofillo, tras el empate
La reacción del Forofillo, tras el empate contra el Real Madrid

CerrarCerrar

Fran Pérez

Publicado el 02/12/2023 a las 23:30

Cuando no puedes ganar es importante no perder. Pese a que te hayas adelantado. Pese a que hayas hecho un buen encuentro contra un rival de campanillas. Pese a no saber cerrar el partido. Pese a no aprovechar regalos como que su portero te deje el cuero en tres cuartas partes del ataque, lejos de su meta y en vez de pararla, bajarla, respirar y marcar se elige por empalmar un balón que va a la rotonda de los locales con lucecitas de neón. Pese a todo, pese a tener un porterazo...

Igual es el primer punto que rasca el bueno de Jagoba contra la Real en Pamplona, contra su Real, desde que está en el banquillo de Osasuna. Todos los choques oficiales en El Sadar habían caído del lado de las blanquiazules, con goleadas y juego superior siempre. Y esta vez también nos ganaron en fútbol, en posesión, en ataque, en ocasiones. Menos en el acierto, en ese campo empatamos, de ahí que el luminoso de El Sadar se apagara con los destellos del 1-1 en su interior. Ni tan mal, peor ni tan bien.

Ni tan mal porque la Real Sociedad es un superequipo. En todas sus líneas. Desde Remiro hasta Sadiq, o Mikel Oyarzabal. Con Brais en el centro, con Merino y Zubeldia en la sala de máquinas, con la magia de Takefusa Kubo (sigo sin comprender cómo este chico, con semejante almendruco, se puede poner las camisetas). Si Elósegui lo coge como imagen, quiebra la marca de boinas con el tamaño de su cabeza, comparable a su calidad futbolística. Si llega a durar 10 minutos más el encuentro le hace tres ombligos a Nacho Vidal.

Ni tan bien, porque escuece un pelín que te adelantes en el minuto 2, que tengas en Sergio Herrera a un héroe que saca balones como la cesión de Catena a Sadiq, en el mano a mano con el portero, que es capaz de frenar a todos menos el zambombazo del nigeriano, que ya había marcado de forma parecida la jornada anterior. Que le privó el gol cantado a Mikel, hijo de Miguel, heredero del trono de los Merino y que cada vez que vuelve a casa es aplaudido como el que más. Y se lo merece, oigan. Hijo que no da al padre...

Osasuna ganaba a la Eurorreal con un gol mezcla de la pelea y tesón de Areso, de la calidad de Budimir y del acierto de Moi. Jugada en horizontal que nos hacía estallar de alegría, sabedores de que la victoria era oro molido y una gesta difícil de lograr. Ante un encuentro al que todos llegábamos sin esperanza, con la idea de que no nos hicieran un siete, o un cinco. Que con dos era suficiente, que venimos de resucitar a un Morales que de comandante lleva camino de capitán general. Con permiso de vuecencia, SM don Felipe (que no el Hermoso, aunque guapete es). Y por eso Jagoba movió la pizarra...

Volvió a esa defensa de tres centrales que le fallara en el pasado para que, por una vez, le sirviera. Pese a que el desajuste en el empate, con Catena haciendo de Bruce Lee sin pillar al nigeriano, hiciera aguas al planteamiento del de Berriatua. Pero que al final, y colocando al madrileño en la izquierda del eje defensivo y a David en la diestra le saliera medio bien. O medio mal, que es lo que tienen los empates, que sirven y no sirven.

El caso es que Osasuna creó poco, pero destruyó mucho. Cuando hay tanta calidad enfrente y vas empate hay que tratar de mantener la cosa, que se suma un punto de oro y luego puedes batirte el cobre con los de tu liga. Empezando con el Cádiz, siguiente parada. Pero es que para llegar vivos a la tacita de plata se nos ha caído Mojica y hemos tenido que usar en exceso a Sergio Herrera. Ahí es nada.

Para ser portero hay que tener un puntito de locura. Lo dice uno que empezó en este mundillo del balón con siete años colocándose bajo el larguero, con esos guantes Mikasa amarillos de puntos negros, con la camiseta azul y negra de Arconada y que gozaba como gorrino en lodazal tirándose a un lado y al otro, aunque el balón de "futbito" llevara dirección lejana a la portería. Palomitero me decía. De aquellos barros quedaron estos lodos. Y unas cuantas rodilleras destrozadas.

Por eso me encanta Sergio Herrera. No concibo a un meta que no grite cuando haga una parada, que no se venga arriba tras una gran intervención o que saque su mala baba cuando falla. Que no ordene, mande, se rile en su defensa y se encare con los rivales. Y ese espíritu debería contagiarse a todas las líneas del campo. Defensa, medio y delantera. Porque tenemos gente que tiene menos sangre que una bolsa de regalices, y en esto, cuando no hay calidad, es lo que te da la vida.

Vida como al disparo de Brais, pero más vida, puritita no más que dicen los mexicanos, al cabezazo de Mikel hijo de Miguel, que estaba ya pidiendo perdón a la grada por marcar cuando la manopla derecha de Herrera le sacó el gol. Una parada así, rehaciéndose tras despejar del lado contrario y, tres segundos después, agachándote hacia el otro para dejar al pobre Mikel con la miel en los labios y hacer que la recompensa del punto se quede en la bolsa de tu equipo. Qué grande, don Sergio.

Ahora toca el Cádiz, luego el Rayo y después el Mallorca. Tres encuentros en los que se debe regresar a la senda del triunfo, en los que hay que alejar fantasmas innombrables y en los que los rojillos deben demostrar que el equipo que tienen les sirve para estar más arriba que lo que están. Poco a poco, entrenamiento a entrenamiento, partido a partido. Y luego, ya en enero, hablamos de Supercopa, viajes a Arabia y ofertas del mismo, que como no nos toque la Lotería de Navidad el día 22 me da que lo vemos por la tele. Otra vez...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora