La resaca rojilla
Mojica, el señalado


Publicado el 06/11/2023 a las 05:00
Somos muy dados en un deporte tan pasional como el fútbol a buscar culpables. Le marcan un gol a tu equipo y es momento para sacar la lupa en ese rebobinado de imágenes. Pones la cruz al jugador de turno y a seguir. El problema llega cuando se crea un caldo de cultivo y en la foto queremos ver siempre al mismo. Johan Mojica se ha convertido en el señalado. El colombiano es uno de sus tipos que no deja indiferencia allá por donde pasa. Tan pronto agita los ataques con verticalidad, centros al área y asistencias como atraviesa por problemas en el área cuando tiene que defender. El Sadar asistió el sábado a las correcciones de David García. Su fichaje no convence por ahora a la afición, aunque el debate seguramente esté condicionado desde aquel partido de Brujas que pesa sobre sus espaldas. Hasta las páginas web especializadas en rumores falsos de fichajes especulan con su futuro y con que Osasuna ya busca otro lateral. Mentira por cierto.
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“Es más el ruido externo que otra cosa. Confío en él. Ya veremos en junio si ha hecho una buena temporada o no”, expresaba Arrasate en la previa del Girona. Venía de su actuación en el Villamarín donde había hecho “un gran segundo tiempo”, con el “infortunio” en la última jugada de que “le pegó el balón y le fue a Isco”. Sorprendido por la pregunta por si tenía preocupación, Jagoba arropaba a su futbolista, pero reconocía esa nebulosa que se ha formado a su alrededor. La bola de nieve debe pararse. A Mojica no se le puede responsabilizar de todos los males del equipo. El fútbol reparte críticas y elogios que muchas veces llegan sin medida. Es la salsa, parte de su esencia, pero en este caso conviene hacer una reflexión más profunda y valorar por qué Osasuna se está mostrando tan blando en su estructura defensiva; por qué el equipo está teniendo menos ambición en ataque; por qué no se compite con más regularidad; por qué no llega la mejor versión en el plano individual de algunos jugadores; o, también, por qué El Sadar ha perdido algo de fuerza desde la grada. Hay tiempo para recuperar todo. Y además con la garantía de saber que la situación en la clasificación no es inquietante. La exigencia no tiene nada que ver con repetir éxitos pasados, sino con volver a ser Osasuna. Y eso es asunto de un colectivo, no de un jugador.
Areso, un merecido reconocimiento
Seguramente no estaba en las quinielas en verano para jugar tanto, ante la experiencia de Rubén Peña y Nacho Vidal para el lateral derecho, pero Jesús Areso se ha ganado con justicia el puesto. Contra el Girona sumó su séptima titularidad y fue uno de los destacados. Tiene despliegue físico para aguantar todo el partido; es serio en defensa para medirse a rivales de nivel como Savinho, el último, y en ataque aporta. El cruce que protagonizó en el minuto 93 en un repliegue defensivo lanzándose al suelo evitó lo que podía haber sido el quinto gol. Casi sin aire en sus pulmones, escuchó cómo la grada le aplaudió para valorar su esfuerzo. El de Cascante ha regresado tras su cesión para quedarse. Y de momento, en el once titular. Por méritos propios.
¿Se echa de menos a Aridane?
El nombre de Aridane, ayer suplente en el Rayo por cierto, suena en las conversaciones de rojillos que le echan de menos por la fortaleza física que aportaba. Pero ya no está. Catena es sobre el papel un fichaje de plenas garantías por su trayectoria, aunque por ahora no está en su mejor versión en el plano defensivo. Tampoco David García está fino. Ni Lucas Torró está aportando esa jerarquía tan suya en el centro del campo. Moncayola venía de actuaciones irregulares y se quedó en el banquillo... Son piezas importantes para Arrasate y tienen que ir a más. Osasuna debe recuperar la solidez como bloque.
La banda izquierda ha tenido cinco dueños
Es una de las demarcaciones que más está bailando. La banda izquierda no ha tenido un dueño definido durante estas doce jornadas. Hasta cinco jugadores han sido titulares en ese costado: Moi Gómez (4), Arnaiz (3), Rubén Peña (2), Mojica (2) y Kike Barja (1). Todos ellos tienen perfiles diferentes. Unos son extremos más puros, otros apuntan más al interior. Cada partido es un mundo, pero Arrasate no parece que haya dado con la tecla ahí por ahora. El sábado actuaba Rubén Peña de salida y al cuarto de hora el técnico rojillo modificaba el plan establecido ordenando que se cambiara la posición con el Chimy Ávila.
Hasta 19 pases antes del gol de Budimir
No todo fue negativo el sábado. La acción del gol de Budimir que ponía el 2-1 en el marcador se gestó de una acción muy bien construida siempre en campo del Girona. Se cocinó durante 50 segundos y hubo 19 pases. Tocaron el balón casi todos los jugadores desde que robara Aimar Oroz en tres cuartos más tirado a la derecha. Precisamente el de Arazuri flotó hacia la otra banda para dar el pase a Mojica, que llegó a línea de fondo y mandó una asistencia de rosca hacia atrás directa a la cabeza de Budimir. El croata se anticipó a su par y giró el cuello para poner el balón fuera del alcance de Gazzaniga. Golazo aunque no sirvió de mucho.