Osasuna
Maestros y alumnos en el primer amistoso de Osasuna
En una mañana de aprendizajes en Tajonar, el enfrentamiento entre jugadores contrastados y otros recién llegados de la División de Honor o del Subiza dejó varios detalles y conversaciones


Publicado el 16/07/2023 a las 06:00
Lo definió a la perfección Santi Castillejo al entrar en la rueda de prensa posterior al encuentro: “Va a ser la única derrota en la que me veáis sonreír”. Y razón no le faltaba al técnico de Osasuna Promesas. Ningún entrenador se mostraría feliz tras ver a su equipo caer goleado por seis tantos. Sin embargo, lo de ayer en Tajonar no supuso una derrota para los chavales del B, sino una lección de fútbol impartida por una plantilla que hace escasos meses fue capaz de competirle de tú a tú al Real Madrid en una final de la Copa del Rey e incluso de conseguir en el verde una plaza para jugar en Europa.
Los Torró, Chimy, Catena o Moncayola, contra los Echegoyen, Arguibide, Auría o Aguinaga. Estos últimos, jóvenes que durante noventa minutos cambiaron los anexos o el Sotoburu de Subiza por medirse a jugadores de una calidad y un físico con evidente superioridad. Y eso se notó desde los primeros compases cuando al Chimy Ávila, escorado en banda derecha, le dio por hacer ver a la grada que en la temporada 23/24 estará de lo más enchufado. Pablo Aguinaga, ayer lateral izquierdo del filial rojillo, fue quien más sufrió las internadas del argentino, pero también quien más gozó de sus consejos y sus bromas. Como es habitual en el rosarino cada vez que un joven entra en la dinámica del primer equipo, le hizo ver al canterano que los futbolistas no son de otra galaxia, que respiran, corren o ríen igual que ellos, y que los nervios deben quedarse fuera del verde. El atacante conversó con el del Subiza durante el encuentro. No se sabrá qué le dijo, pero Aguinaga seguramente lo guardará en su recuerdo, al igual que tantos familiares y amigos de los jugadores conservarán en sus móviles las fotos que se tomaron al acabar el choque en el césped de Tajonar.
En una plantilla que ha vivido una revolución después de las trece salidas de este verano, el amistoso de ayer fue para muchos el debut con el Promesas, y la entidad del rival motivó que la ilusión fuera doble. Por eso en la grada se vieron tantas cuadrillas orgullosas de ver ahí a uno de los suyos, por eso la goleada recibida no hará a Castillejo sacar ningún tipo de conclusión.
HERRERA Y ADAMA
De esa hornada de chavales que están floreciendo en Tajonar, a uno de ellos le tocó asumir una de las papeletas más complicadas: vestir de rojo y no de verde. Adama Boiro sustituyó a Juan Cruz en el descanso para hacerse dueño y señor del lateral izquierdo de Osasuna por primera vez desde que forma parte del club. Con una sensacional asistencia a Budimir en el sexto gol, Adama cumplió con creces. Y parte de la culpa la tuvo Sergio Herrera. El guardameta, quien jugó la segunda mitad, se vistió de Arrasate con el canterano. Fue su sombra en una calurosa mañana en Tajonar gritándole en todo momento qué debía hacer y cómo. Sin excesivo trabajo, el de Miranda de Ebro aprovechó el carácter lúdico del encuentro para mejorar un poco a los jóvenes del futuro, quienes defenderán el escudo en algún momento gracias a aprendizajes como el de ayer.