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Osasuna

El último golpeo de Roberto Torres en El Sadar

Roberto Torres se marcha “orgulloso” y con la afición entregada

Ampliar Roberto Torres lanza balones a la grada al finalizar el acto de despedida ayer en El Sadar.
Roberto Torres lanza balones a la grada al finalizar el acto de despedida ayer en El Sadar.J.P. Urdiroz
Publicado el 02/01/2023 a las 06:00
El osasunismo lloró la marcha de uno de los suyos. En El Sadar, en el primer día del 2023, llegó el adiós definitivo de Roberto Torres, que recibió el calor de la afición, sus compañeros y entorno más cercano. Emociones a flor de piel para bajar la persiana tras 18 años defendiendo el mismo escudo. Una leyenda del club que toma otro camino rumbo a Irán para volver a sentirse importante. Un adiós doloroso pero a la vez lleno de recuerdos gloriosos. A sus 33 años se va con 353 partidos jugados, el séptimo jugador de la historia con mayor participación.
Porque el centrocampista, el ‘10’, el ‘mago de Arre, ha dado mucho por Osasuna. Y desde que anunció que se iba ha coleccionado un aluvión de reconocimientos. Pese a ser un día poco propicio, la afición quiso arroparle. La plantilla había entrenado antes en el estadio. Unas 3.000 personas, según datos del club, acompañaron a Torres en una jornada especial. El ya excapitán salió al césped junto al presidente Luis Sabalza con los presentes en pie y dedicándole una atronadora ovación.
Hubo lágrimas del protagonista y en la grada por el sentido discurso que pronunció. Lo había escrito a mano en tres páginas. Seis minutos de palabras repletas de agradecimiento. Enfrente, en los banquillos, su familia en un lado y los compañeros de vestuario hasta este domingo en el otro.
La botella de agua estuvo cerca en todo momento. Detrás, jugadores de la base de Tajonar portaban banderas para dar colorido al acto. “Buenas tardes, rojillos y rojillas... Lo primero feliz año y gracias por venir, son fechas complicadas pero se ha tenido que hacer así. Comienzo...”, disparó al salir al atril. Estuvo pausado, con el texto delante, enumerando las ideas que quería transmitir.
“Deseaba que nunca llegase este momento, pero ha llegado. Aquel 11 de diciembre de 2011, cuando debuté, no pensaba que en mi despedida podía decir que todos mis sueños los he cumplido. Ese día cumplí el sueño de todo niño, debutar en Primera y con el equipo de mi tierra”.
Roberto Torres ensalzó ese sentimiento de pertenencia, sello inconfundible del canterano. “Seguí cumpliendo sueños, ser importante en la historia de Osasuna, ascender dos veces, ayudar dentro y fuera del campo a que el club reviviese en los momentos duros, heredar el 10 de Don Patxi Puñal, ídolo y referente en mi juventud, y llegar a ser el capitán. Estoy muy orgulloso de todo ello, nadie me ha regalado nada y me lo he currado mucho”, ahondó.
Silencio para coger aire y aplausos de la afición. Necesarios porque venía la parte más complicada, la hora de nombrar a la “gente que ha aportado su granito de arena para que esto se hiciese realidad”.
La emoción brotó al nombrar a sus padres, Vicente y María. “Horas y kilómetros a vuestras espaldas para que jugara un día contra los jugadores que veía en la televisión. Imposible poder devolveros en una vida todo lo que habéis hecho por mí”. Su mujer, Sara, sus hijos, Mateo y Claudia, y sus hermanas, Gemma y Laura, también figuraron en ese relato. Además de los amigos, la cuadrilla que siempre ha mantenido Torres, han sido para él su “equipo preferido” y los encargados de “arrimar el hombro”. Ese entorno siempre le ha hecho tener los pies en el suelo. El domingo acudieron a El Sadar al completo. Asimismo, se acordó de los compañeros, de los entrenadores que ha tenido y de los trabajadores del club.
AFICIÓN "ÚNICA" E "INIGUALABLE"
Dejó un mensaje final para una afición “única e inigualable”. “Hemos vivido momentos mágicos, habéis dado ejemplo cuando las cosas no iban bien. La gente nunca va a entender porque nunca lo vivió salvarse en el último minuto de la desaparición. Eso es algo que os diferencia del resto y espero que nunca lo perdáis. Echaré mucho de menos cuando levantáis las manos en la grada, cantáis la canción ‘somos un equipo valiente y luchador’ y desde el césped disfrutamos como si fuese un sueño”, señaló Torres sobre la fidelidad de la hinchada, la misma que ha tenido él hacia Osasuna.
Como muestra, los detalles que le entregó el club para homenajearle: un póster de edición limitada con una fotografía de Roberto Torres en una de sus celebraciones más icónicas, tras marcar gol al Albacete en la temporada 2018/19, la del último ascenso; o una camiseta conmemorativa con los 353 partidos que ha disputado con la camiseta rojilla ; y un mosaico conformado por más de 300 imágenes.
Llegaba el turno de las fotos, precedidas de sentidos abrazos. Con el resto del equipo y con sus familiares. Salía por la bocana de vestuarios de El Sadar por última vez. Roberto Torres ya ocupa un hueco importante en la historia.
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