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Real Sociedad 2 - 0 Osasuna

Osasuna se disfraza de amigo de la Real

Pésima imagen de los rojillos en Anoeta, donde no generaron peligro y fueron superados por un equipo superior a todos los niveles, también el de la intensidad

Ampliar David García
David García aplaude a la afición rojilla desplazada a San SebastiánJ.P. URDÍROZ
Actualizado el 31/12/2022 a las 20:53
El esperado regreso a la Liga resultó un fiasco en toda regla. Osasuna fue en San Sebastián una sombra de lo que ha venido demostrando durante la temporada. La Real Sociedad le dejó seco en la última tarde del año. No pudo generar situaciones de peligro y se encontró con verdaderos problemas para pisar en condiciones el área de Remiro. En este mar de problemas donde se ahogaron los rojillos, el plano defensivo quedó descompuesto por el fútbol tan preciso donostiarra por abajo que le pasó por encima.
Imanol Alguacil le ganó nuevamente la partida a su amigo Jagoba Arrasate. Esta vez lo hizo desde la previa, donde anunció que Osasuna jugaría con tres centrales. La información había cruzado el Bidasoa. Pero más allá de dibujos tácticos y planteamientos, este equipo nunca ofreció la sensación de poder mirarle a la cara a su oponente. Fue inferior casi siempre, sin una brújula colectiva ofensiva que le marcara un camino y expuesto a lo que mandaba una Real Sociedad exquisita en sus chispazos.
El trago en las horas previas a las uvas resultó más amargo al ver la imagen desencajada de Roberto Torres en el banquillo, donde solo se levantó para calentar por la banda durante la segunda parte sintiendo el hormigueo en el estómago sin que esto le condujera al campo. El capitán se quedó sin saborear sus últimos minutos con el escudo de Osasuna en el pecho. La cara era el espejo de su alma cuando terminó el partido. Adiós a una trayectoria histórica en el club.
La batalla de la intensidad se la llevó a su terreno la Real desde la primera parte. Con este contexto sería ya muy complicado. Osasuna tan solo disparó con balas de fogueo al poco de comenzar el partido, cuando Moncayola se plantó solo ante Remiro para lanzarle una vaselina que pegó en el palo. La acción se invalidó por fuera de juego, pero constituía un aviso de lo valiente que podía ser el equipo navarro en Anoeta. Con defensa de cinco, el plan pasaba por estirarse en los costados con los laterales largos y taponar por dentro las acciones guipuzcoanas.
Pero a Osasuna le costó hacer todo. Moi Gómez y Aimar Oroz no aparecieron. El balón duraba unos pocos segundos. Preocupante. La Real apretaba cuando perdía y aceleraba cuando atacaba. El paso atrás era obligado. Kubo, Silva y Brais dieron una lección de pases y movimientos en el día en que faltaba Merino. Torró se multiplicaba para ayudar, pero sus tentáculos no fueron suficientes.
Brais rompió el marcador en el minuto 21 tras una combinación con Kubo que desarmó a un Osasuna lento en su reacción. El futbolista gallego se incrustó hasta dentro para finalmente engañar a Juan Cruz con un recorte y lanzar el disparo abierto hacia el marco de Aitor Fernández. Se veían demasiados errores de precisión en los rojillos. Secuencias de pases, ninguna.
SIN CAMBIAR EL RUMBO
Arrasate cambió a defensa de cuatro, movimiento que no le reportó ninguna alegría. Los García, especialmente Unai, seguían pasándolo horrible. Brais y Kubo lanzaron sendos dardos con intención. El 2-0 acabó con cualquier esperanza. El marcador era lo único que sostenía en pie a este Osasuna tan pobre. Otra vez conectaron los temidos cables los jugones de la Real. Silva, al que no le hace falta correr para limpiar rivales, pisó la pelota hacia atrás. Brais le dio la asistencia a Sorloth, que elevó con elegancia y sobre Aitor.
La recta final expuso a un Osasuna conocido cuando tiene que remontar un resultado adverso, el de un equipo que se obsesiona a lanzar balones al área por lanzar. Darko tuvo en su cabeza la oportunidad de sembrar algún brote verde. El centro se lo puso Rubén Peña en una de las pocas acciones profundas del partido.
Kike García era el plan B en ataque. El Chimy, que también pisó la banda, no había estado nada cómodo. Con Unai en la caseta y Juan Cruz lesionado, Moncayola acabó de central. Abde y Barja saltaron a la desesparada en última instancia. Tampoco rajó por los costados Osasuna a la Real, que rozó con Sorloth el 3-0 tras una sensacional jugada de Robert Navarro. Derrota en Anoeta. En fútbol y en intensidad.
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