Ambiente
Orgullo de pertenencia en El Sadar
Las aficiones de Osasuna y Rayo confirmaron su hermandad


Publicado el 04/09/2022 a las 20:33
El Sadar se vistió de gala para recibir a una de las aficiones más icónicas de Primera División. El Rayo Vallecano llegó a Pamplona con decenas de Bukaneros. Banderas, bufandas y elementos de la franja. Afinaron sus gargantas, celebraron con efusividad el empate de Lejeune y vivieron una mañana de hermandad con el osasunismo. Es una de las aficiones más queridas del fútbol español.
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Lejos de los focos mediáticos del Real Madrid y el Atlético, el barrio obrero de Vallecas es diferente. Ahí se respira fútbol de antaño. No viven en el emblemático paseo de la Castellana, sino en la calle Payaso Fofó. Y están orgullosos de ello.
En el terreno de juego compitieron Osasuna y Rayo, y en las gradas echaron un pulso ambas aficiones. Por momentos el ambiente fue delicioso, a pesar de disputarse en una hora complicada. “No me ha sorprendido porque me ha tocado jugar muchas veces aquí. El año pasado también hubo este horario y el ambiente fue muy bonito. Ha venido mucha gente de Vallecas”, confesó el míster Andoni Iraola.
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Fueron 18.745 espectadores los que se dieron cita en el estadio -493 menos que la pasada temporada-. Después de dos victorias consecutivas, la parroquia soñaba con una tercera. El obstáculo era el Rayo. Unos obstáculos que domina de maravilla el atleta Asier Martínez, que realizó el saque de honor. Se llevó la primera ovación de la mañana. Los decibelios subieron con ambos tantos locales, sobre todo, el segundo al borde del final del partido. Entre medio, el debut de Ez Abde hizo que el estadio atronara. El marroquí cumplió las expectativas generadas. El partido, a grandes rasgos, también.
VOLVIÓ EL 'LACTUGOL'
El horario invitaba a que, en el descanso, el público sacara el bocata. Esta vez el entretiempo estuvo amenizado por el ‘Lactugol’, que regresó a El Sadar varias temporadas después.
Es un sencillo juego donde se debe marcar gol desde el centro del campo, sin que el balón bote. El premio es de 150 euros, hasta llegar a un total de 3.000 acumulados. Para este nuevo curso, la entidad navarra elegirá a un miembro de una asociación sin ánimo de lucro. Comenzó Abraham García, de Aspace. “Cuando mi padre me dijo lo del ‘Lactugol’ me ilusioné mucho. Espero no ponerme nervioso porque estará lleno a reventar para animar a Osasuna. La iniciativa me parece una maravilla. Lo deberían de hacer más veces porque es un apoyo para la gente con discapacidad”, apuntó el pamplonés en la previa.
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Abraham García tuvo como rival a Javier Amézqueta. Éste anotó en el tiro de prueba, pero su lanzamiento se fue desviado. No hubo premio en el estreno del concurso patrocinado por Lacturale, que volverá el próximo domingo 18 de septiembre con la visita del Getafe a El Sadar.