La crónica

Un coloso en Mestalla

Osasuna se vale de su alto sentido colectivo para lograr un triunfo de altura

Budimir y Rubén García, goleador y asistente del 0-2 en Valencia, se abrazan tras el gol
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Budimir y Rubén García, goleador y asistente del 0-2 en Valencia, se abrazan tras el gol
Budimir y Rubén García, goleador y asistente del 0-2 en Valencia, se abrazan tras el gol

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Fernando Ciordia

Actualizado el 17/04/2022 a las 15:05

La palabra Europa pasa a formar parte del diccionario rojillo. Ha aflorado repentinamente una ilusión con seis partidos por disputar y un ojo en la final de Copa del sábado para que se abra la ventanilla de la séptima plaza que otorgue un billete de alcance insospechado para los mortales en agosto. Deberá ganar el Betis y perder el Valencia, como lo hizo este sábado contra un Osasuna que recuperó su alma competitiva a domicilio. Quién sabe, pero sobra decir que no se va a conformar con la permanencia tranquila que la tiene desde hace semanas en el bolsillo. A este equipo, brillante fuera de casa en este ejercicio, le faltaba volver a sonreír fuera de El Sadar y, por qué no, imponerse en un estadio de prestigio para hacer más meritoria todavía su temporada. Los de Arrasate se dejaron el puño con el tremendo golpe en la mesa y batieron a un Valencia de quilates pese a estar contando las horas para su día. Ya son novenos y esto no ha acabado.

La seriedad con la que se tomó el partido Osasuna pudo anular las intenciones que tenía Bordalás, rendido a los chispazos aislados de sus jugadores para desarbolar lo que tenía delante. No es nada sencillo ganar en una plaza así y menos hacerlo con esas armas poderosas de equipo que no se mete atrás para defender y que propone ritmo cuando posee el balón. El partido se fue a esa fase de control navarro general con alto espíritu colectivo. No había otra opción para frenar esos arrebatos de Bryan Gil y Guedes, futbolistas de primer orden que terminaron picando piedra.

La gloria fue para una escuadra sujetada desde la fortaleza de Aridane y David García como excepcional pareja de centrales al oportunismo de un Budimir desatado con el gol. El Chimy Ávila había roto el hielo antes de penalti en un contexto de partido marcado por el descontrol de Melero López ante un aluvión de jugadas polémica.

CAMBIO DE SISTEMA

Arrasate no quería saber nada de las dos últimas visitas al Camp Nou y al Villamarín. Osasuna había estado muy lejos de sus rivales. No es habitual verle tan desarmado. En Mestalla cambió todo. El técnico planteó un 1-4-4-2. Oier fue la carta inesperada. En ese fútbol subterráneo de ayudas podía servir perfectamente. A la derecha se colocó Moncayola, que vive gracias a su enorme potencia física su mejor momento del curso. A la izquierda, Manu Sánchez, compartiendo costado con Cote. Arriba, una dupla con poder intimidatorio. Los dos marcaron y trabajaron. En definitiva, conservando su estructura, un Osasuna algo diferente, pero pegado a su identidad.

Un equipo supo llevar mejor el balón en la primera parte. Supo construir y elegir cuándo combinar y cuándo mandar en largo, sin temer esa presión de un Valencia que buscaba correr y valerse de su calidad. En este periodo solo se arrimó en dos coletazos a la media. Un disparo de Foulquier que sacó Herrera y un avance de Bryan Gil que se quedó sin rematador. El gaditano reclamó un penalti inexistente de Torró en un simple choque de piernas.

Con el doble pivote cargado de amarillas (Oier minuto 16 y Torró minuto 22), Osasuna supo mantener su plan de contención. Siempre fue incómodo en los duelos y supo parar el juego cuando hizo falta. La medicina Bordalás. La propuesta de ataque no moría en el segundo pase. Con todo, costó pisar el área. En el mejor acercamiento, el Chimy Ávila centró y Guillamón envió la pelota al palo en su intento de despeje con la rodilla. Antes de terminar la primera parte, Moncayola sorprendió con un buen zapatazo lejano.

TODO DE CARA

Quedaba lo mejor. Osasuna fue a más. Un ingenuo penalti de Foulquier aclaró el camino al comenzar la segunda parte. David García metió la bota desde el segundo palo. El brazo estaba despegado del cuerpo y no hubo opción a la protesta. El Chimy se encargó de lanzarlo. No hizo falta tomar carrera para darle violencia al golpeo y doblar las manos de Mamardashvili pese a adivinar la dirección.

Osasuna siguió tan firme como antes. Un error en una salida por alto de Herrera estuvo a punto de costarle un disgusto, pero el VAR anuló el gol de Guillamón con la mano. Bryan parecía ser la única amenaza. Arrasate movía el banquillo. Importante fue la presencia de Darko, un balón de oxígeno y de inteligencia. Rubén García también picoteó. Llegó el 0-2. El valenciano templó al área y allí esperaba Budimir, que se impuso con un portentoso salto a dos defensas. La pelota salió despedida de la cabeza del croata hacia un ángulo cruzado imposible para los porteros. El 0-2 no significó cerrar la faena. Un penalti dudoso de Rubén a Guedes que el colegiado no interpretó en el campo y que el VAR le hizo cambiar de opinión agitó emocionalmente lo que quedaba. Soler batió a Herrera. A sufrir. Pero en la práctica, en ese cuarto de hora final se propagó el Osasuna de hierro de Mestalla.

Fotos del partido Valencia-Osasuna.
Fotos del partido Valencia-Osasuna.EFE

FICHA TÉCNICA
VALENCIA: Mamardashvili; Foulquier, Diakhaby (Mosquera, m.85), Guillamón, Gayà (Jesús Vázquez, m.85); Racic, Ilaix (Carlos Soler, m.65), Helder Costa (Marcos Andre, m.65), Bryan Gil; (Cheryshev, m74), Guedes y Hugo Duro.
OSASUNA: Herrera; Nacho Vidal, Aridane, David García, Manu Sánchez; Moncayola,Torró, Oier (Javi Martínez, m.64,)Cote (Rubén García, m.64); Chimy (Darko, m.73) y Budimir.
GOLES: 0-1, m.50: Chimy Ávila (p.). 0-2, m.74: Budimir. 1-2, m.82: Carlos Soler (p.).
ÁRBITRO: Melero López, andaluz. Amarilla a Foulquier y Gayà, y a Oier y Torró.
INCIDENCIAS: Mestalla ante 30.148 espectadores.

LAS CLAVES

Arrasate apuesta por dos delanteros

Hubo varias novedades en la formación inicial con doble punta en ataque y un centro del campo inédito para agarrar bien al Valencia en su intento de montar contragolpes. Volvió el alma competitiva de Osasuna lejos de El Sadar. Se igualó e incluso se ganó la esperada intensidad local.

El sentido de bloque por encima de todo

Hubo momentos mejores y momentos peores, pero se vio a un equipo siempre reconocible en su espíritu de bloque. Esa solidez y esa ambición por ocupar los espacios en el área tras elaboraciones rápidas amargaron la tarde al Valencia.

Aridane y Budimir en plan estelares

El equipo estuvo por encima de todo, pero hubo algunas actuaciones decisivas. Aridane cuajó un partido sensacional para convertirse en un gigante en la defensa. Budimir fue determinante con un remate sobresaliente para el 0-2.La inversión por el croata ha merecido la pena.

Melero López y la actividad del VAR

El VAR no paró de intervenir. El Valencia le protestó un penalti de Torró a Bryan que en la repetición se vio claro que no era (m.32). El videoarbitraje también se encargó de confirmar el penalti de Foulquier (m.48) y de anular un gol de Guillamón con la mano (m.54). Por último, detectó el derribo en el área de Rubén a Guedes (m.80) que metió a los locales en el partido y que protestó Osasuna. Para su fortuna, los rojillos se libraron de que perdonara la segunda amarilla de Torró antes del descanso.

Las protestas de Bordalás, otra vez

Se quejó del VAR y se quejó de la cantidad de faltas que hizo Osasuna. Ayer se tomó en serio el partido el técnico del Valencia vista la alineación que sacó. Sin embargo, fue superado en el juego colectivo y de nada le valieron las individualidades de Bryan Gil o Guedes.

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