Osasuna
Un equipo que juega limpio
El mejor estadio del mundo de 2021, además de a los de Jagoba, cuenta con otro equipo que lo mantiene limpio, bonito y siempre a punto. Ellos miman El Sadar


Publicado el 19/03/2022 a las 06:00
Un día antes de que Jagoba Arrasate y sus muchachos lleguen a El Sadar para medirse al adversario de turno, otro equipo arriba al estadio rojillo para enfrentarse al mismo rival de cada día: la suciedad. ISN es la empresa que proporciona servicios integrales a Osasuna. Al frente, María José Asensio, directora de Recursos Humanos de ISN. A su lado, Mohamed Agmir, la persona que supervisa sobre el terreno la labor del grupo de trabajadores.
La víspera del partido, el equipo de ISN salta al campo para disputar su triple duelo semanal, ya que desarrollan su labor la víspera, el día del partido y el día después. “En el prepartido”, comenta María José, “adecuamos el estadio haciendo una limpieza y una desinfección superminuciosas para que tanto los equipos como el personal del club y los socios encuentren un estadio con un nivel de limpieza óptimo”.
El día de partido, unas horas de que llegue el público, la limpieza se concentra en los espacios que requieren un tratamiento diferente como la zona VIP, presidencia, zona mixta, vestuario, palco, boxes, cabinas de prensa,... “Tenemos que hacer mucho trabajo de desinfección porque hay mucha gente que toca pomos, barandillas,…”, comenta María José. Y es que muchas medidas anticovid siguen en vigor aunque otras hayan desaparecido.
“El covid nos ha dado un trabajo distinto, no sólo en lo relativo a la limpieza, sino también a la preparación de las instalaciones y a la desinfección posterior. Tuvimos que adaptarnos al protocolo que puso en marcha LaLiga de pulverización y nebulización. LaLiga es superestricta y el nivel de seguridad ha sido máximo. Era un trabajo muy minucioso muy diferente a la limpieza habitual”, recuerda.
BOCATAS Y PAPELITOS
El último partido, ante el Villarreal, fue el primero en el que ya no se aplicaron restricciones de público. Con el cien por cien de localidades ocupadas y a una hora, las dos de la tarde, en la que el hambre aprieta, muchos aficionados se saltaron la prohibición de comer durante el partido. Resultado, papeleras llenas, suelos engalanados de bolas de aluminio y demás restos habituales hace una par de temporadas. “Lo teníamos superprevisto y estamos encantados de que vengan todos los socios”, asume María José. Cuando pita el árbitro, empieza el ‘tercer tiempo’, el Osasuna-Real Madrid que disputan cada quince días: el postpartido. El lunes posterior al partido, les toca bregar con las toneladas de restos propios de una masa de más de 20.000 personas. ‘Al mal tiempo, buena cara’ dice el refrán que María José hace propio: “La gente se ha comportado muy bien, aunque vengan con bocadillos. Nosotros estamos para hacer la limpieza y dejar el estadio limpio, como si no hubiera pasado nadie por aquí. Queremos que el socio, cuando se siente en su localidad, vea que es un estadio nuevo y que está limpio” apunta María José. “Entramos con todo el mundo y empezamos con la limpieza de batalla. Nos metemos en la grada y recogemos todos los residuos que haya generado la gente, y hacemos lo mismo en los anillos, accesos además de limpiar otra vez todo el interior de las instalaciones”, comenta. Entre los restos de la batalla no suelen faltar las sorpresas como “gafas, carteras y llaves que vuelan al cantar el gol” y los papelitos con los que se saluda la entrada del once de Arrasate al campo. “Si tiran papelitos, los recogemos, no pasa nada. Nosotros nos sentimos parte del estadio y del club”, concluye.
Obras y limpieza son conceptos opuestos que el equipo ha intentado compatibilizar durante la transformación de El Sadar. “Lo nuevo se cuida más, por lo menos al principio. Ha quedado un estadio precioso y nosotros le damos ese nivel de limpieza que merece”, señala María José. “Ahora es más fácil limpiar. Durante las obras, limpiábamos una zona. Después parecían unos trabajadores que, lógicamente, la manchaban otra vez y teníamos que volver a limpiarla. Había zonas que las limpiábamos seis o siete veces al día pero durante cualquier obra, es imposible que no haya polvo flotando o en los asientos. Ahora que ya no hay obras por fin luce lo que limpiamos. No me extraña que lo hayan elegido el mejor estadio del mundo porque es muy original y muy bonito.”, concluye.
Mohamed Agmir insiste en que se limpia todo el estadio “de punta a punta. Repasamos todo de planta a planta y de escalera en escalera. Intentamos que esté cada vez mejor. Es el mejor estadio que hay ahora mismo y lo tenemos muy limpio y muy bien. Lo damos todo para que esté todo impecable”, afirma Moha.
COLABORACIÓN CON ASPACE
Varios de los trabajadores empleados en estas labores proceden de Aspace fruto de un convenio entre ISN y el Centro Especial de Empleo de Aspace. “Tenemos un compromiso con la sociedad. Y tratamos de colaborar en la inserción de personas con discapacidad en el sector servicios haciendo trabajos que pueden desarrollar perfectamente”, señala María José. David Úsar, responsable de Aspace, se enfrenta junto a cuatro miembros de la asociación al día del postpartido. “Limpiamos los anillos medio y superior y los baños. Normalmente venimos siempre los mismos, de la unidad de Noain”, señala David. “Es una oportunidad de demostrar a la sociedad que no existen tantas limitaciones como la gente cree. Simplemente con sentarse a planificar el trabajo se pueden hacer pequeñas adaptaciones que pueden romper barreras. Lo que estamos haciendo juntos con Osasuna es romper barreras”, concluye. Ana Coello y Mercedes Canalejo son dos de estas trabajadoras. No les asusta la labor que les aguarda después del partido de hoy ante el Levante. “Si antes había mucho trabajo, ahora con el tema de la comida vamos a tener que emplearnos a fondo pero es bueno que llegue la normalidad cuanto antes”, afirma Mercedes, opinión que corrobora Ana, su compañera y aficionada al fútbol a gracias a su sobrino, que sostiene que “estamos contentos de que todo vuelva a la normalidad; mientras haya trabajo, mejor”. “Unos cumplen las normas y otros se las saltan a la torera, pero bueno, hay que aceptar las cosas como vienen”, concluye Mercedes.