Barça 4 - 0 Osasuna
A años luz
El Barça desnuda a un Osasuna que no compitió


Publicado el 14/03/2022 a las 06:00
Hundido atrás tácticamente. Hundido en sus opciones de generar ataques. Hundido de cabeza sin competir como viene siendo costumbre. Era una noche de domingo para demostrar ante la escena futbolística todas esas virtudes que le han llevado a echar raíces en la zona templada de la categoría. Osasuna, sin embargo, se quedó desnudo en el Camp Nou. El Barcelona le superó en todas las facetas del juego. Sentenció en menos de media hora con una claridad abrumadora y dejó sin capacidad de réplica a los de Arrasate, afectados por un cortocircuito mental que les hizo alejarse de la versión que se esperaba. No tanto por la pelea del manejo futbolístico, pues ahí el equipo grande siempre tendrá ventaja, como por la batalla de la intensidad. En este aspecto claudicaron los navarros, demasiado débiles y descolocados a la hora de poner freno a esos continuos zarpazos azulgranas que recordaron a otras épocas. Osasuna se marchó con cuatro goles en sus redes, tantos como faltas cometió en todo el partido. Dato elocuente a modo de termómetro.
Sin fortaleza defensiva, tampoco se encontraron las armas adecuadas para buscar un cambio de tendencia de un partido que no tuvo mayor historia. Ni un tiro al aire siquiera. Poco entusiasmo en la agresividad, tarea que ganó el Barcelona aparte del marcador.
Osasuna padeció una especie de tortura en la primera mitad. Los planes de Arrasate saltaron por los aires. El técnico había dispuesto de un once con la idea de ordenarse entre ayudas para atascar las presumibles posesiones largas del Barcelona. Quería buscar esas carreras con las transiciones que generaran dudas en el rival. La realidad reflejó que no se emitieron señales positivas.
El equipo se fue hundiendo en su terreno y se quedó al descubierto con la movilidad de los jugadores azulgrana, perfectos en la precisión para encontrar espacios y voraces en la recuperación cada que vez perdían el balón. A Osasuna le duraba escasos segundos. Sufría en defensa pese a sus intentos de reagrupar líneas. En ataque, su pobre juego no le daba para más.
Un dudoso penalti acabó con flojo castillo de naipes. Nacho Vidal derribó a Gavi, que entraba desde atrás en una jugada que acabó siendo recurrente. A saber, un oponente perforador para aprovechar la alta velocidad de la circulación. Fue la primera de las dos faltas que hubo en la primera parte. Osasuna llegaba siempre tarde. Ferran engañó a Herrera desde los once metros. Minuto 13 y a remar contra corriente.
No existió capacidad de reacción porque el Barcelona siguió apretando, para olvidar así el atasco goleador de su última noche europea. Los navarros pagaron la factura. Padecieron esa presión alta que obligaba a perder el balón y esos desmarques de ruptura que le aniquilaron.
Osasuna se ha caracterizado esta temporada por ser un equipo tácticamente destacado en su faena defensiva. En el Camp Nou no pareció serlo. Alves tuvo plácidas conducciones y Dembélé no paró de profundizar por el costado derecho o de ahí hacia adentro. Ferran por el izquierdo y Aubameyang esperando el remate.
Los laterales sufrían. Los centrales no podían ser tan contundentes como en otras tardes. Torró, Moncayola y Javi Martínez estaban superados. Sin balón y sin pierna que rascar. Gavi y Pedri eran una fábrica de pases, movimientos y llegadas.
El 2-0 llegaba a los veinte minutos. Pesadilla para Cote, Dembélé se destapó como un extraordinario asistente. Condujo por dentro en una gran acción para meter un pase sensacional al espacio hacia Ferran, que aguantó la salida de Herrera para batirle entre las piernas.
El Barcelona no saciaba su hambre. Osasuna era incapaz de dar respuesta. Tras otra ocasión de Ferran, Aubameyang anotó el tercero antes de que se cumpliera la primera media hora. Otra vez el extremo francés le servía un pase preciso que dejó a la defensa navarra sin protección. El punta azulgrana se coló entre los centrales rojillos ponía el 3-0 en el minuto 26. Osasuna era un flan.
IKER BENITO NO LO HACE MAL
No hubo volantazo. Iker Benito había sido la gran sorpresa de Jagoba en la formación titular. Jugaba por la derecha para aprovechar su explosividad a campo abierto. No era el mejor contexto, pero al menos pudo dejar su sello. En la primera parte, dentro de la incapacidad ofensiva del equipo, se anotó una jugada en la que acabó resbalándose ante Jordi Alba. El canterano también se dejó ver en la segunda en otra internada, cuando jugaba casi en punta.
Por lo demás no hubo ocasiones ni nada que se lo pareciera. Con una llegada de Javi Martínez tras un error de Piqué se había reanudado el partido. Arrasate había quitado a tres pilares del campo. David García, Torró y Rubén García. Mensaje claro. Pasó a jugar con defensa de cinco gracias a la entrada de Aridane y Unai García. También saltó Torres para poner un poco de criterio.
El Barcelona pudo anotarse una goleada mayor. Osasuna se articuló mejor con la nueva disposición táctica, aunque quizá en apariencia. El Barça, con todo lo que supone tener el partido resuelto, gozó de más ocasiones en otro de contexto de dominio menos apabullante. Aridane salvó el gol de Dembélé. Aubameyang se apuntó la siguiente. Piqué marcó en fuera de lugar. Otra vez el francés se mostraba peligroso con una aceleración que finalizó con un disparo seco que repelió Herrera. Finalmente, Rique Puig cerró la cuenta en una noche que Xavi aprovechó para dar minutos a sus secundarios. Él mismo cazó el rechace de su disparo para librar la salida del meta de Osasuna y con sangre fría mandar la pelota a la red. La defensa se quedó en los tacos de salida.
Budimir y Kike García ya estaban para entonces formando una dupla de atacantes que tampoco provocó situaciones comprometidas para un Barça que no sudó.
Jagoba sorprende con Iker Benito
Hubo sorpresas en el once de Arrasate. Se estrenó como titular Iker Benito (19 años) para jugar en la banda derecha en ausencia del Chimy Ávila. El técnico tenía la costumbre de jugar con cinco atrás a domicilio contra rivales grandes, pero esta vez mantuvo el 1-4-1-4-1 más habitual. Javi Martínez, otro canterano, siguió entre los elegidos. Cote regresó a la alineación por Manu Sánchez.
Un penalti que ya rompe con todo
Osasuna lo protestó. De Burgos Bengoetxea interpretó que el derribo de Nacho Vidal a Gavi era sancionable. Marcó Ferran antes de que se cumpliera el cuarto de hora. No tardaron en llegar el segundo y el tercero. No hubo partido. Había mucha diferencia.
Nadie puede parar a Dembélé
El Barcelona estuvo inspiradísimo en los pases y en la velocidad de balón. Encontró espacios. Hizo muchísimo daño a Osasuna con sus rupturas. Gavi y Pedri movieron el juego por dentro y arriba hubo dinamita. El más destacado, un Dembélé que dio dos asistencias y siempre se mostró muy vertical.
Se pierde la pelea de la agresividad
Aquí falló Osasuna. Vale que no hubo recursos para elaborar ataques, pero en cuanto a agresividad el Barcelona también fue mejor. No había más que ver la presión tras pérdida que ejecutaron los de Xavi. Los rojillos estuvieron más bien blandos. Solo cuatro faltas en todo el partido.
Otro sistema en la segunda parte
Jagoba cambió a defensa de cinco en el descanso. Se quedaron fuera David García, Torró y Rubén García, para evitar problemas añadidos. El Barcelona no tuvo tanto dominio, aunque quizá le influyó la cómoda ventaja en el marcador. Con todo, suyas eran las mejores ocasiones para haberse anotado una mayor goleada. ¿Osasuna? Muy poco o más bien nada en ataque. Noche para olvidar.