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Claves

Los ingredientes del cóctel perfecto

Intensidad, presión alta y verticalidad para volver a ganar

Ampliar El Chimy Ávila jugó durante los primeros minutos con un anillo que luego entregó al delegado Iñaki Ibáñez
El Chimy Ávila jugó durante los primeros minutos con un anillo que luego entregó al delegado Iñaki IbáñezAFP7
Publicado el 23/01/2022 a las 20:15
Osasuna había perdido el norte en las últimas jornadas y tuvo que viajar hasta el sur para reencontrarse. En Granada volvió el equipo de autor bajo la firma de Jagoba Arrasate. Los primeros ingredientes se recuperaron en la victoria ante el Cádiz. En Balaídos por momentos hubo tramos de buen fútbol, pero en la capital andaluza se abrió el tarro de las esencias.
La alineación titular dejó la primera sorpresa de la mañana. El Chimy Ávila y Budimir partían desde inicio. ¿Dos puntas o el argentino escorado en banda? Las dudas se despejaron pronto. En el sistema habitual de 4-1-4-1, el rosarino se perfiló en la banda derecha, con Rubén García por izquierda y tanto Darko como Moncayola por dentro. Todo el engranaje lo sostuvo Lucas Torró. Por delante, el croata.
La primera media hora fue una delicia para el osasunismo. Los rojillos parecían aquel equipo que sacaba la cabeza entre los mejores visitantes de Europa. Un plantel aguerrido en defensa y atrevido en ataque. Los colmillos estaban afilados para presionar y todos creían en el plan. Así llegó un robo de Moncayola nada más comenzar en encuentro que fue la mejor carta de presentación. Se jugaba en campo del Granada y el control era absoluto.
VERTICALIDAD
La única forma que hubo de parar a Osasuna fue con el videoarbitraje. El VAR anuló un tanto legal de Budimir, a pase del centrocampista de Garínoain. Acto seguido, el ‘7’ finalizó una jugada por banda izquierda de Rubén García. Se llegaba al cuarto de hora y los rojillos ya habían hecho méritos para ir por delante. Esta acción provocó una sonora pitada entre la hinchada local. El vendaval era navarro.
El primer ingrediente del cóctel, la presión alta, daba sus frutos. También se recuperó esa actitud defensiva e intensidad en cada duelo. Osasuna cuadruplicaba las faltas realizadas y pronto se hacía con la posesión. Al Granada le costaba construir por dentro y Osasuna subía las revoluciones por fuera. Rubén centraba por izquierda y el Chimy remataba por derecha en una jugada maestra de Arrasate.
Por supuesto, en toda victoria también hay momentos de sufrimiento. Llegaron en el segundo tramo del primer tiempo. Sergio Herrera demostró su nivel ante Puertas y al Granada también se le anuló un tanto por claro fuera de juego. La solidez defensiva regresó con David García y Juan Cruz un punto por encima.
Ya en la segunda mitad llegó el premio del gol. La pizarra desequilibró la igualdad y volvió a funcionar como en aquellas victorias en Cádiz o Vitoria. Faltaba el tanto de la tranquilidad. El equipo dio un paso al frente y aprovechó los espacios que dejó el Granada. En ese contexto los rojillos se sintieron cómodos desplegando un fútbol vertical y llegando al ataque con muchos efectivos. Demasiado tarde, sí, pero el 2-0 de Kike García hizo justicia. El coctel perfecto que saboreó el osasunismo.

El asedio rojillo: 16 tiros y 7 de ellos a puerta

Una de las consignas de Osasuna fue acabar las jugadas para impedir las contras del Granada. Los jugadores entendieron bien este aspecto del juego. Acabaron con 16 remates, siete de ellos entre los tres palos. Kike García, Ante Budimir y Lucas Torró firmaron tres disparos cada uno. Los tres lideraron la tabla de remates.
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