Torneo Interescolar
Tres meses para dos semanas
El objetivo de todos los equipos en el torneo es el mismo: que los niños y niñas disfruten. Sin embargo, cada colegio tiene su propia preparación para llegar al Interescolar. Unos luchan por inscribir a 14 jugadores, mientras otros hacen selección


Publicado el 03/01/2022 a las 06:00
El pasado 13 de octubre se abrió el plazo de inscripción para la presente edición del Interescolar. Parecía quedar mucho para diciembre. Sin embargo, algunos alumnos ya tenían en mente el jugarlo desde el primer día del último curso de Primaria. Y los propios colegios, aunque unas semanas más tarde, también.
Once jornadas tiene en total, combinando las modalidades mixta y femenina, este año el torneo. Aunque los centros, alumnos y familiares esperan con ansia estas dos semanas, los entrenamientos previos no suelen ser muy numerosos. Hay colegios que tienen la suerte de contar con un equipo de fútbol propio o un buen campo. A otros, en cambio, les cuesta reunir a catorce jugadores en total. No obstante, todos trataron de llegar al 23 de diciembre lo más preparados posible. Cada entidad con sus armas.
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El colegio Notre Dame, por ejemplo, solo entrenó “un par de tardes de diciembre antes del inicio del torneo”, según apuntaron ayer sus entrenadores Pablo García y Julen Oiz, exalumnos, el de Burlada es un centro pequeño. Tan solo tiene una clase por curso y no goza de los recursos e instalaciones apropiadas para ello. Sin embargo, cada año -en los que consiguen los jugadores suficientes- “tratamos de dar lo mejor de sí en los partidos”.
Liceo Monjardín, en cambio, es un colegio con muchos alumnos. El centro, de la mano de su entrenador Marcos Basterrechea, optó por coger a los jugadores del equipo del colegio. Cuentan con un campo de fútbol ocho donde, además de jugar a lo largo de la temporada, prepararon el torneo. Según apuntó el entrenador: “Tan solo realizamos algún entrenamiento específico para el Interescolar porque los jugadores ya están acostumbrados a jugar juntos”.
TIPO DE ENTRENAMIENTO
Hay equipos que optaron por los amistosos como medio de aprendizaje. Uno de ellos fue el que dirige Miguel Ángel Ongay, entrenador y profesor de Educación Física de Sagrado Corazón. Sus alumnos comentaron ayer que en los días previos al torneo se enfrentaron en varios amistosos a Hegoalde y San Miguel. Entrenamientos específicos, solo uno.
Un martes a mediados de diciembre también jugaron La Compasión y Calasanz. Los primeros, dirigidos por los entrenadores de fútbol ocho de la Rochapea David y Rodri Fernández de Barrena -ex del Izarra y Beti Kozkor-, también exalumnos, sí que realizaron entrenamientos concretos. En ellos predominó la posesión de balón, tiros a puerta y posición.
El colegio Larraona también dedicó las dos últimas semanas previas a preparar el torneo. A ellos les entrena Juan Jorge. Lo único que les une a él y al colegio es el coronavirus. Ni ha estudiado ahí, ni sus hijos son alumnos. Sin embargo, los entrenadores no han podido dirigir a los suyos por estar confinados en sus domicilios, lo que provocó la titularidad de Juan Jorge. En técnico contó en una de las fases anteriores que los entrenamientos tenían como fin que entrenador y jugadores se conocieran. Los de la avenida Pio XII priorizaron a los jugadores, independientemente de si juegan a fútbol, que están en sexto. En esas dos semanas, los entrenadores trataron de buscar la mejor manera de dirigir a los jugadores que desconocían.