Torneo Interescolar
El ruido detrás de las vallas
El Torneo Interescolar ha llegado a la fase en la que una derrota supone el abandono en la competición. Sin embargo, este no es motivo de reproches. Aunque los jugadores se enfaden o entristezcan, sus familiares nunca les abandonan


Publicado el 31/12/2021 a las 06:00
Según avanza el Torneo Interescolar el ruido aumenta en Tajonar. Los gritos de celebración de jugadores y jugadoras son solapados por los de sus allegados que, con el fin del año a la vuelta de la esquina, se congregan para ver como sus hijos, sobrinos, nietos y hermanos se desenvuelven en un torneo que, según pasan los días, se torna cada vez más interesante.
Familias- Daniel Sánchez vino este jueves a Tajonar junto con su mujer, su hijo y sus cuñados para ver el partido del equipo femenino del colegio Joakin Lizarraga. Ahí juega su hija y, ayer a las once de la mañana, les tocaba enfrentarse contra el Hermanas Úriz Pi en el campo 7. Para Daniel Sánchez, el ambiente que reinaba era limpio: sin quejas ni problemas por parte de los familiares. Ellos son conscientes de que sus hijas habían ido hasta allá una mañana de un día de vacaciones de Navidad para pasarlo bien y disfrutar del deporte.
Árbitros- Este jueves Sebastián Pino andaba con paso acelerado por el camino de grava que separa el campo 7 del 5 y el 6. Es árbitro del torneo y él aseguró que, desde dentro, se notan mucho los ánimos por parte de los familiares. “No se escuchan insultos ni para los contrarios ni para los árbitros”, confirmó. Pino es miembro del Comité Navarro de Árbitros y, junto a más de dieciocho colegiados, procura que se cumplan las normas en el terreno de juego. Arbitra, por “amor al arte”, un máximo de tres partidos por día.
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Voluntarios- Eran las once y media de la mañana e Inés se encontraba justo enfrente de la sala de materiales, al final del pasillo que divide los campos 1 y 2 del 3 y el 4. No es su primer Interescolar. Es voluntaria de la Cruz Roja y el hecho de que tenga que estar atenta por si ocurre cualquier suceso hace que se percate del tipo de ambiente que se vive durante el torneo. “Los padres animan muchísimo y hay mucha deportividad. No se escuchan palabras agresivas ni comentarios discriminatorios por parte de los familiares durante los encuentros”, aseguró este jueves. Para Inés, la buena atmósfera de este año es más significativa que la que reinó en otros. Para ella esto no tiene relación con la pandemia. “El hecho de ver a tu hijo o a tu hija siempre es algo especial. Al final son padres, abuelos y tíos”, alegó.
Entrenadores- Patricia Asiáin dirigía este jueves el calentamiento de sus chicas del Sagrado Corazón antes del partido que tenían contra el colegio Eulza. En su caso, para ella los ánimos de los padres son un lujo. “Han venido a casi todos los partidos y han animado mucho en las victorias, empates e incluso derrotas”, constató ayer. Como ella pudo comprobar, los ánimos y celebraciones se han ido intensificando según se sucedían las jornadas del torneo.
Participantes- Aunque las jugadoras del Buztintxuri se enfrentaban al San Miguel a las doce, a las once daban patadas a un balón en el parking. Invictas hasta la fecha, presumían de animación. Junto a ellas estaban reunidos sus padres, madres y demás familiares. Entre ellos predominaba un ambiente dulce. Una de las jugadoras admitió que los compañeros de clase no confiaban plenamente en ellas y pensaban que no llegarían lejos en la competición. Sin embargo, gracias al apoyo que escuchan desde fuera de las vallas, han conseguido vencer en todos los encuentros. De hecho, no es extraño encontrarse con un grupo de niños animando a sus compañeras de clase. Los del Lorenzo Goikoa reafirmaron que desde dentro del campo se escuchan muchos mensajes de ánimo. “Sobre todo en el partido que perdimos”, confesó uno de ellos. A ese encuentro, además, se acercaron sus profesores. Emocionados, agradecieron el apoyo de sus tutores.