Cuando todo queda en casa

Algunos dicen que lo mejor del deporte son las personas. Compañeros que se han ido forjando tras años de entrenamientos, victorias y derrotas que hacen de segunda familia. Aunque, a veces, la familia se trae de casa

Las hermanas Sofía, Carla y Chiara Giacoli Sánchez, del Claret Larraona, posan ante la cámara antes de su partido contra el colegio Virgen Blanca
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Las hermanas Sofía, Carla y Chiara Giacoli Sánchez, del Claret Larraona, posan ante la cámara antes de su partido contra el colegio Virgen Blanca
Las hermanas Sofía, Carla y Chiara Giacoli Sánchez, del Claret Larraona, posan ante la cámara antes de su partido contra el colegio Virgen Blanca

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Miguel Cebrián / Miguel Zabalegui

Publicado el 28/12/2021 a las 06:00

Sofía llevaba el dorsal número dos y se notaba que no era su primer partido. Ella juega en Mulier, club de fútbol femenino de Navarra. En cambio, para su hermana Chiara, era el tercer partido que disputaba en toda su vida. Ella no juega a fútbol ni en los recreos, pero le gusta mucho el deporte. Llevaba el dorsal número trece. Chiara hace ballet. Carla, su hermana melliza, hace natación y, como pasa con Chiara, el fútbol no es que le llame demasiado la atención, pero oyó que sus amigas se querían apuntar al torneo y tampoco se lo pensó mucho. Llevaba el dorsal número uno y, para ella, también se trataba de su primer Interescolar. Ella y su hermana melliza cursan quinto de Primaria en el colegio Claret Larraona. Sofía tiene un año más que ellas y actualmente cursa sexto de Primaria. El apellido, las ganas y la ilusión por el deporte eran iguales. Su dorsal era distinto.

TERRENO CONOCIDO

El padre de Sofía, Chiara y Carla se llama Matías Giocoli y este lunes, antes de que comenzara el partido del Larraona contra el Virgen Blanca, estaba con ellas en la portería dándoles ánimos y ayudando al resto del equipo durante el calentamiento. Cuando el árbitro dio comienzo al encuentro, Matías salió del campo y se puso a animar a sus hijas detrás de la portería desde la que, escasos minutos atrás, había estado parando los tiros que ellas le lanzaban a puerta.

Leyre y Sofía Galar Ortega, del Claret Larraona
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Leyre y Sofía Galar Ortega, del Claret LarraonaJesús Caso
Leyre y Sofía Galar Ortega, del Claret Larraona

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Él también disputó el Interescolar cuando era pequeño. Jugaba de portero y llegó a ganarlo en el año 95 representando al colegio Maristas. Su padre, Carlos Giocoli, ganó durante dos años seguidos el concurso de fotografía que antes se hacía en el torneo. Coincidió que, por aquel entonces, se había jubilado el fotógrafo oficial de Osasuna. El club, al ver las dotes fotográficas expuestas por su padre durante el Interescolar, tomó la decisión de escogerlo para que supliera el puesto. Desde el año 1996 hasta 2006, su padre estuvo sacando fotografías de los partidos de Osasuna. Lo hizo como hobby, no como trabajo a tiempo completo. Al mismo tiempo, fotografiaba partidos de balonmano del Portland y compaginaba su oficio como ingeniero electricista. La familia Giocoli González tiene una estrecha relación con el torneo. Ahora, era el turno de las hijas de Matías. No obstante, estas tres chicas no fueron las únicas hermanas que jugaron juntas.

MISMOS APELLIDOS

En la plantilla del equipo femenino del Claret Larraona figuraban otros dos apellidos idénticos: Galar Ortega. Las hermanas Leyre y Sofía juegan a baloncesto en el colegio, pero también disfrutan de los partidos de fútbol durante el recreo. Es raro que digan no al deporte. Cuando oyeron lo del Interescolar, se apuntaron de cabeza. Larraona no ganó el partido, pero pudieron disfrutar en familia.

Justo al lado, a la misma hora, se disputaba el San Pedro-Eulza, del grupo 4. En el colegio de Mutilva militan Irati y Laia, las hermanas Seminario Unzu. Irati, con el número 13 a la espalda, juega a fútbol en la Mutilvera y va a 6º de Primaria. “No es mi primer Interescolar”, señala. Irati jugó la edición de 2019, antes de la irrupción del covid, y San Pedro quedó entonces en el cuarto puesto.

Irati y Laia Seminario Unzu, de San Pedro
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Irati y Laia Seminario Unzu, de San PedroJesús Caso
Irati y Laia Seminario Unzu, de San Pedro

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La mayor de las Seminario tiene la suerte de poder disfrutar de los partidos con Laia, su hermana pequeña. Laia no practica fútbol, hace gimnasia, pero ya lleva dos goles en este torneo. “Ella es banda y yo, medio”, explica Irati. “Lo tengo más fácil”, admite Laia. Las dos hermanas aseguran estar “contentas” de poder jugar juntas y que es “difícil” igualar el cuarto puesto de 2019. Contra Eulza no pudieron marcar ningún gol, pero se las vio disfrutar sobre el terreno de juego y, con su trabajo, ayudaron a sacar adelante la victoria de San Pedro. Un paso más para seguir disfrutando de su edición más especial del Interescolar.

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