El Forofillo
Poco premio me parece
El empate contra el Barça, a principios de temporada, hubiese sido un gran botín pero contra "este" Barça...


Actualizado el 12/12/2021 a las 19:11
Anda que no ha llovido ni nada desde que el Barcelona deslumbrara por el mundo de la mano de un pipiolo Pep Guardiola y con un Xavi Hernández al mando de la sala de máquinas, ese tiqui-taca-toque que dejara su impronta en LaLiga, en Europa y, por extensión, en el mundo de la mano de la Roja. Fútbol de salón que gustaba a casi todos y que nos dejó una época dorada a los que amamos este deporte. Y ahora sin embargo...
El Barcelona no está ni para la Europa League. Y cuanto antes se den cuenta, mejor. Este equipo, esta plantilla llena de jovencitos en dos o tres campañas empezará a hacer buen fútbol, pero hoy por hoy (hoy al cuadrado) están para hacer una liga digna y poco más. Y con ese baño de realidad es con el que va a tener que lidiar el técnico durante media temporada larga, que es lo que le queda.
A día de hoy hay en LaLiga muchos equipos que superan a los culés. Piqué y Busquets no pueden sostener un once en el que Nico, Gavi, Abde o Araújo asoman como titulares y en el que las ausencias de Pedri, Ansu Fati, Agüero o Braithwaite se antojan insalvables o irremplazables. Y con la eliminación de la Champiñons a las primeras de cambio, con el descenso y la condena de la Europa League, el panorama no es muy alentador.
Y enfrente estaba Osasuna, un equipo que tampoco anda para tirar cohetes pero que tenía la doble oportunidad de hacer algo positivo: ganar por primera vez en los últimos ocho encuentros y brindar la segunda victoria a su afición, que ver ganar en El Sadar es como que no llueva en Pamplona más de tres días seguidos. Todo ello con el luto de la temprana marcha de don Jesús Riaño, al que los "guichicos" de rojo rindieron homenaje antes del inicio del partido.
Jagoba se presentaba con el experimento de la defensa de cinco, tres centrales y dos carrileros largos, para tratar de hacer daño a los culés. Con la baja de última hora de Aridane, positivo en coronavirus -o eso dijeron- y triste protagonista en Tajonar tras la entrada que dejó al pobre Areso K.O. para unos meses, el de Berriatua apostaba por una especie de 5-4-1 con Barja, Rubén, Torró y Monca en el centro y Kike García arriba.
Entre que unos andan deprimidos y a los otros no nos da, el primer tiempo terminó con el conocido empate. Y es que no por jugar con muchos defensas se defiende mejor, y eso pensó Gavi al filtrar el pasecito a un solitario Nico en el punto de penalti que controló y mató a Sergio Herrera en el 0-1. Lo mejor, la temprana reacción de los rojillos.
David García, el Deseado, cabeceaba a lo Santillana un servicio de falta lateral enviado por mensajería Moncayola y dejaba las tablas en el marcador. Lo del 5 empieza a ser de traca y lleva camino de terminar la temporada como Pichichi rojillo, tanto por su acierto en el remate como por la falta de puntería de los Ferraris y demás. No me extraña que lo quieran por los Madriles...
La segunda parte quiso que la sombra de Ansu Fati volara por El Sadar. No porque el delantero fuera a volver, menos mal, sino porque fue en este estadio en el que se estrenó como goleador con el primer equipo culé hace un par de campañas. Y claro, el tal Abde estaba revoltoso y al final, tanto va el cántaro a la fuente que se compra bono-bús. Y marcó el 1-2 en la jugada más protestada del encuentro por las manos de Busquets en área culé.
El caso es que como las manos del Barça sin menos manos, y como quisiera la divina Providencia que Dembelé se rompiera al final, y no cuando salía zumbando en la contra mencionada, el siete ganó su carril hasta línea de fondo, metió un centro que peinó David García y Abde empalmó a placer el 1-2.
"Señor entrenador, ¿su equipo está deprimido? ¿Ha sido eliminado de la Champions? ¿Necesita recobrar la confianza y sumar tres puntos? 'Osasunil' y alegrías mil". Este anuncio no es de un medicamento. Repase detenidamente las imágenes del encuentro. En caso de duda, consulta a Jagoba Arrasate. Pues eso, que renacíamos a muertos, que encumbrábamos a normalitos, que hacíamos el caldo gordo al necesitado y seguíamos con la máxima de que nuestro campo es sede de Urgencias, todos salen con puntos...
Menso mal que Jagoba se dejó de zarandajas y puso el 4-4-2 de toda la vida, con Chimy Budimir arriba, con el chico que se ha comido a Cote y Torres en el verde. Y en el tramo final, cuando más duele a los que van ganando, cuando más achuchaba y lo buscaba Osasuna, llegó el premio del empate. Ese derechazo potente desde la frontal del Chimy, sin perdón ni leñes, tras el rechace de un córner.
Poco premio me pareció el empate. Sin paños calientes. A este Barcelona hay que ganarle nueve de cada diez veces, al tiempo que les haces un favor. Cuando antes se den cuenta de sus limitaciones, cuando antes se enteren de que están para pasar un año de más penas que glorias, cuando antes recuperen a los lesionados, antes podrán comenzar a hacer un proyecto de estos que tanto les gusta y que les hace ser un gran equipo. Eso sí, si les queda dinero en la caja. Hasta entonces, a esperar y seguir penando por estos campos de LaLiga...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!