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Fútbol

Olavide, asesor financiero y José García, en el equipo AFE: qué fue de los otros de Tajonar

Miguel Olavide es hoy asesor financiero y Jose García está en el equipo de la AFE de parados. Algunos prometedores canteranos que debutaron no han podido después pisar el fútbol profesional

Ampliar Miguel Olavide y Jose García, en un Osasuna-Sabadell de aquella temporada 2014-15
Miguel Olavide y Jose García, en un Osasuna-Sabadell de aquella temporada 2014-15cordovilla
Actualizado el 28/11/2021 a las 10:55
Los focos alumbran con frecuencia a los productos de la cantera que se han establecido en el fútbol profesional. Ya sea en Osasuna o defendiendo otros colores. No cabe duda que, según el ratio de población, la factoría rojilla es una de las más prolíficas. Los nombres son de sobra conocidos. Están los que se consolidan y van acumulando decenas de partidos y los que dan un salto en su carrera con otras aspiraciones. También, los que han salido y han logrado hacerse un hueco en la élite.
En el camino se han quedado unos cuantos. El efecto embudo no perdona en las categorías inferiores y algunos que van quemando etapas no consiguen finalmente su objetivo. Son los futbolistas que en un momento dado habían abierto la puerta del vestuario del primer equipo cumpliendo su sueño de debutar y finalmente se han quedado sin sitio. Llegar es dificilísimo, quedarse todavía lo es más. Ejemplos hay. Han pasado de tener cláusulas millonarias y salir en las fotos a pelear por otros objetivos.
Miguel Olavide (Pamplona, 1996) era una de las grandes promesas. Su nombre estaba señalado. Debutó con 18 años con Jan Urban. La sub 19 le llamó semanas después. El Athletic llegó a hacer una oferta a Osasuna. Había que blindarle. Era aire fresco de una hornada prometedora de abajo. Mikel Merino, Berenguer, Kike Barja, David García... La campaña siguiente del ascenso con Martín llegó a jugar 30 partidos. Era joven. Sin embargo, la carrera de este centrocampista de talento no llegó a cuajar. Tuvo el honor de jugar en Primera con Osasuna en la 2016-17 y, al año siguiente, salió cedido al Sevilla Atlético de Segunda (25 partidos). Volvió para ponerse a las órdenes de Jagoba a su llegada, pero no convenció. En 2019 acabó contrato, celebrando su segundo ascenso. Hércules y El Ejido, de Segunda B, fueron sus siguientes estaciones. También buscó sitio en el extranjero. Pudo ir a la MLS americana y probó por un equipo suizo de Segunda. Tras haber concluido los estudios en la Universidad de Navarra de Administración y Dirección de Empresas Contabilidad y finanzas, es a sus 25 años asesor financiero de Mapfre y responsable de finanzas de Apolo’s Gourmet Club, según figura en su perfil de Linkedin.
Jose García (Pamplona, 1997) también se asomaba en aquella época. Javi Gracia le hizo debutar en la temporada 2013-2014 en Primera y en El Sadar. Se convertía en un fenómeno social al hacerlo con solo 16 años y ser recordado por un vídeo cuando era niño en la grada. Venía avalado por su rendimiento en la base de Tajonar. Estaba considerado como un diamante en bruto. Pero tampoco consiguió echar raíces en el fútbol profesional. Jugó las dos siguientes campañas en Segunda y se despidió tras el ascenso con Martín. Tenía dos años de contrato más. A partir de ahí, se estableció en la Segunda B. Alcoyano, Extremadura, Salamanca, Atlético Baleares, Pontevedra y, de nuevo, Extremadura, su último club. A sus 24 años, Jose García sigue acumulando experiencias ahora como integrante del equipo de la AFE, el combinado que aglutina a jugadores en paro. Hace unos días, se proclamaron campeones de la Korantina Homes Cup en Pafos (Chipre).
Antonio Otegui (Mendavia, 1998) estaba igualmente iluminado para ser uno de los elegidos. Su talento llamaba muchísimo la atención a todos en las categorías inferiores de Osasuna. Con 17 años, le llegó la oportunidad de debutar con Martín. En mayo de 2015, trascendió que el club se había reunido con la Real Sociedad para tratar un posible traspaso. Tras participar en el ascenso a Primera de 2016, en la máxima categoría dispuso de menos minutos y salió cedido. Su buena campaña en el Melilla de Segunda B le hizo ganarse la renovación en Pamplona y hacer la pretemporada con Arrasate. Numancia, en Segunda, fue su próximo reto pero sin terminar de estar cómodo. Ahora cumple su segunda temporada en el Badajoz de Primera RFEF. Este verano acabará su contrato con Osasuna, que no tiene intención de repescarle. 23 años.
Javi Martínez Tabernero (Pamplona, 1997) tuvo un paso efímero por el primer equipo. Se estrenó en la campaña del ascenso con Martín en 2015. Tenía 18 años. Jugó dos partidos, uno de ellos como titular en El Sadar. Era delantero. Siguió en el Promesas y finalmente abandonó Tajonar. Jugó después en el Cerceda gallego, el Izarra y el Real Unión. Todos de Segunda B. Navarro de nacimiento y con raíces oscenses, hace un año anunció su retirada del fútbol por culpa de las lesiones que ha sufrido en los últimos tres años. “En Osasuna vi que el fútbol podía ser mi vida. Aposté por ello, he sacrificado muchas cosas, pero no me arrepiento, lo volvería a hacer”, dijo en su adiós. “Es una edad temprana, pero por mucho que acudas a especialistas ves que tu cuerpo no da. Lo más honesto es dejar el fútbol. Estos años han estado plagados de lesiones”.
Aitor Lorea (Olazagutía, 1998) saltó a la palestra mediática por ser recogepelotas en El Sadar en un Osasuna-Málaga en 2014. El jugador visitante Amrabat le propinaba un empujón. Luego recibió su camiseta. Años después, lo hizo por una decisión de Joaquín Caparrós. El utrerano, seguramente necesitado de un golpe de efecto, le brindó unos minutos en un partido de Copa contra el Eibar. Era enero de 2017. Tenía edad juvenil, solo 18 años. Estaba en el División de Honor. De perfil ofensivo, no tuvo una campaña fácil posterior en el Promesas. Solo tres partidos en Segunda B. De ahí fue al Oviedo B de la categoría de bronce y ahora defiende la camiseta del Calahorra B de la Tercera División riojana. Tiene 23 años.
Imanol García (Esquíroz, 1995) debutó con Martín en el curso 2016-17. Jugaba entonces 8 partidos y en Primera, alternando con el filial en Segunda B. Se marchó a continuación al Villarreal B y el club rojillo, con la llegada de Braulio y Diego Martínez, lo repescó. La afición se ilusionaba por su regreso. Pero pronto se vio que el mediocentro defensivo no tenía sitio. En el mercado de invierno, salió cedido al Nástic en Segunda. Después, estuvo en el Córdoba y en el Pontevedra, todos de la tercera categoría nacional, y desde este verano juega en el Alcoyano de Primera RFEF siendo pieza importante en el esquema titular.
Miguel Díaz (Estella, 1994) subió al primer equipo en esa campaña 2017-18 con Diego Martínez a los mandos. Su salto estaba avalado por un club que requería de cariño social. En el Promesas, siendo el capitán, había brillado. El último año en Segunda B marcó 11 goles. Jugó un partido de Copa en Cádiz. Sin sitio, el mediapunta renovó hasta 2020, pero regresó al filial. La llama rojilla se fue apagando. En junio de 2019, se acordaba su salida. “Doce años después me despido del club donde he crecido como futbolista. Me voy con el orgullo de haber luchado y dejado todo cada vez que me he puesto esta camiseta, desde el primer día que entré por la puerta de Tajonar hasta el último, en busca de un sueño que un día tuve la oportunidad de lograr”, se despedía emocionado. Ha sido un trotamundos de la Segunda B. Mirandés, Murcia, Tudelano, Calahorra, Villanovense y, actualmente, el Ebro de Segunda RFEF. Tiene 27 años.
Endika Irigoien (Pamplona, 1997) había destacado en las categorías inferiores de Tajonar como lateral izquierdo. En el Promesas era indiscutible. Era el gran capitán. Pero a Jagoba Arrasate no terminó de convencer. El técnico le alineó en cuatro partidos en dos campañas, 2018-2019 y 2019-2020, dos de Copa. Este verano acabó su etapa en Osasuna, adonde había llegado con 8 años. “Osasuna es el único club que voy a querer siempre”, señaló. Semanas después, probó unos días en el Go Ahead Eagles de la máxima categoría en Holanda y no logró quedarse. A sus 24 años, está ahora sin equipo.
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