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Fútbol

50 años de un vuelco en la historia de Osasuna

Tal día como hoy hace medio siglo, Fermín Ezcurra se convertía en presidente. Llegaba a un club sumido en problemas con 40.000 pesetas de deuda y en Tercera. Con los años, lo saneó e impulsó para ser referencia en la Liga por su modelo

Sentado el segundo por la derecha, Fermín Ezcurra. La foto es de la Junta Directiva que tomó las riendas del club para la temporada 1971-72
Sentado el segundo por la derecha, Fermín Ezcurra. La foto es de la Junta Directiva que tomó las riendas del club para la temporada 1971-72Archivo
Publicado el 26/11/2021 a las 06:00
Hace ahora 50 años, la actualidad institucional del club centraba la actualidad en las páginas del periódico. Osasuna buscaba presidente tras la salida de Emilio García Ganuza mientras Tomás Belzunegui se encargaba de llevar el mando de forma provisional. El equipo estaba en Tercera División. Le pesaban las deudas. Y allí apareció la figura de Fermín Ezcurra, un alto directivo de la Caja de Ahorros de Navarra nacido en Oricáin en 1922. “Me indicaron que era conveniente que entrara”, recordaba años después. Su entrada tuvo ese claro objetivo financiero. Nadie sospecharía de que se estaba produciendo un punto de inflexión clave en la historia del club.
Ezcurra había sido nombrado en una asamblea de compromisarios vicepresidente en agosto. Un mes después, el 27 de octubre de 1971, este diario informaba del paso al frente que daba el que se convertiría en el dirigente más reconocido de Osasuna. “He decidido presentarme porque tengo mucha ilusión por hacer algo por Osasuna. Siempre me ha gustado el fútbol, por el que tengo una enorme afición”, le comentaba al periodista Jesús Riaño. “Si salgo elegido haré lo posible para que Osasuna suba a Segunda”.
PEDRO CIRIZA, EL ASPIRANTE FALLIDO
El candidato debería reunir firmas de veinte socios compromisarios. Al día siguiente, a Ezcurra le salía un rival. Era Pedro Ciriza Barbero, que anunciaba su deseo de dirigir al club en una junta formada además por Juan José Armendáriz, secretario del Trofeo Boscos, César Pardo, Francisco Celaya, Javier Iglesias y Manuel María Arrondo. El día 15 de noviembre era la fecha programada para las elecciones.
No hubo votaciones finalmente. La Federación Española de Fútbol acordó en una reunión no aceptar la candidatura de Ciriza al no tener tres años de socio. “Supongo que para la federación no tendré la suficiente relevancia. Estamos decepcionados. Teníamos mucha ilusión por hacer algo por Osasuna”, señalaba el fallido candidato. “Fermín Ezcurra será quien dirija con su equipo los destinos osasunistas”, informaba en la edición del 17 de noviembre Riaño.
La llegada de Ezcurra era validada desde el ente federativo de Madrid. Además, había conseguido 92 firmas de socios compromisarios, un número que en esos tiempos era muy elevado. Era más de la mitad de la asamblea. Ezcurra ya dejaba ver su perfil en sus primeras declaraciones antes de llegar al cargo. “Lo que no haré será tirar el dinero. Si se ficha, será cuando haga falta. Si no, es que sería un mal administrador”.
A Fermín Ezcurra le quedaba salvar el trámite final. La asamblea de compromisarios. Lo ordenó la Federación Española. El 21 de noviembre, Diario de Navarra informaba de la convocatoria prevista para el día 26. Reflejaba una nota oficial del club explicando que Ciriza no había reunido “las condiciones mínimas exigidas por las normas en vigor”. “Se aprueba solamente la candidatura de don Fermín Ezcurra Esáin. Los socios con derecho de asistencia a esta Junta recibirán individualmente su citación y la candidatura proclamada estará expuesta en el club durante los tres días precedentes a la citada Junta General”.
APOYO MASIVO EN LA CASA SINDICAL
Llegó ese día. Hace justo 50 años. La cita fue a las 20.30 horas en la Casa Sindical de Pamplona, edificio en la avenida Zaragoza donde hoy se encuentran las sedes de UGT y CCOO. No hubo sorpresas. “Osasuna tiene desde ayer por la noche nuevo presidente. Con 78 votos favorables y 6 contrarios, salió elegido el único candidato, Fermín Ezcurra, en la asamblea de compromisarios celebrada en la Casa Sindical”, reflejaba en estas páginas Riaño. “Por una gran mayoría, Osasuna cuenta con presidente”. La asistencia, cuentan, fue altísima.
Ezcurra salió entre aplausos de los socios a la mesa presidencial. Comunicó que la deuda del club ascendía a unos 40 millones de pesetas (240.000 euros) y que su idea era gestionar unos créditos a largo plazo en Madrid. Osasuna tenía un problema con los impuestos de taquillas no pagados, motivo por el cual se forzó la dimisión de García Ganuza desde el Ayuntamiento de Pamplona ante las amenazas de embargo. Ezcurra confió entonces en la ayuda de las autoridades.
En el plano deportivo, mostró su objetivo en la sala. “Osasuna tiene que subir a Segunda. Sabemos que se necesitan refuerzos y para ello se están haciendo gestiones en Barcelona, Sabadell, Valencia y Bilbao. Doy las gracias a la asamblea por la asistencia y la confianza que han depositado”.
Pascual Jiménez era su vicepresidente, con Jesús Goñi de secretario, Francisco Egaña de tesorero, Luis Aranaz de contador, y Alberto Salas, Félix Loitegui y Juan Azqueta de vocales en el inicio. Luego se unirían Eugenio Acero, Miguel Ardanaz, Daniel María Zariquiegui y José Delfín Biurrun.
UN LEGADO ÚNICO TRAS UN MANDATO DE 23 AÑOS
El legado de Ezcurra hasta su marcha en 1994 nunca sobra recordarlo. Gracias a un modelo único, dejó la deuda a cero y esquivó la conversión a Sociedad Anónima Deportiva, por el cual el club mantiene su estatus de ser propiedad de los socios. En menos de una década, llevó al equipo a Primera. Lo asentó y llegó por primera vez a la UEFA. En su herencia está la construcción de Tajonar en 1982 para potenciar la cantera, una joya de la que todo osasunista se siente orgulloso, y la ampliación de El Sadar en 1990 con la construcción de la Tribuna Alta a coste cero. Fermín Ezcurra falleció en 2018 a los 95 años.
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