El dato
Sello navarro en San Mamés
Berenguer y Sancet brillaron en el Athletic. Moncayola y Kike Barja hicieron lo propio en Osasuna.


Actualizado el 09/05/2021 a las 06:00
Los partidos entre Athletic y Osasuna siempre son analizados por el número de jugadores navarros que presentan ambos equipos. También por el duelo de canteras. Lezama contra Tajonar. El técnico Marcelino apostó en el once titular por dos futbolistas nacidos en la Comunidad foral: Álex Berenguer y Oihan Sancet. En el banquillo esperaron su oportunidad Jokin Ezkieta, Iñaki y Nico Williams, Raúl García y Beñat Paredes. En total siete por el bando local. Su homólogo Jagoba Arrasate dio entrada a cuatro: David García, Roberto Torres, Kike Barja y Moncayola. En la grada estaban Iñaki Álvarez, Unai García, Iñigo Pérez y Javi Martínez. Ocho rojillos para hacer un total de 15 jugadores navarros en ambas escuadras.
CLAVES EN LOS GOLES
Los dos únicos navarros titulares en el Athletic fueron protagonistas en los dos tantos locales. Álex Berenguer fue un incordio por banda derecha y Oihan Sancet apareció por varias zonas del campo. Con sus 21 años fue indetectable y campó a sus anchas entre la defensa rojilla y la posición de ancla de Lucas Torró. Un problema que pudo costarle caro a Osasuna.
El de Mendillorri apuntaba alto desde sus inicios. En 2012 fue elegido como mejor jugador del Torneo Interescolar y tres años más tarde fichó por el Athletic. Destacó en el juvenil y tuvo un papel importante en el Bilbao Athletic. Ahora es pleno jugador del primer equipo y ha adquirido protagonismo con la llegada de Marcelino.
Las diabluras del dúo navarro ya se vieron desde el primer minuto de juego. Berenguer apareció por el centro y se aprovechó de la pasividad de la zaga visitante. Morci, con algo de fortuna, hizo el 1-0. La conexión fue todavía más evidente en el 2-1. El de Barañáin centró por el perfil diestro y Sancet solo tuvo que cabecear. Celebró el gol con rabia, la misma que reflejó tras el resultado final.
INCANSABLES
Un empate a dos donde Jon Moncayola y Kike Barja tuvieron parte de culpa. El morbo estaba puesto sobre la figura del futbolista de Garínoain. Osasuna lo quiere atar, pero el Athletic está al acecho. Lejos de temblarle el pulso, el canterano cuajó un partido notable. Su despliegue físico fue espectacular y parecía multiplicarse en varias zonas del campo. Diagonales, zancada para pisar campo rival y hasta retrasar su posición para facilitar la salida de balón. Es el motor del equipo. La zona noble de El Sadar lo sabe y ya le ha enviado una oferta de renovación.
Su compañero de Barañáin también rindió a gran nivel. La ausencia de Rubén García y la titularidad de Roberto Torres hizo que ocupara el perfil diestro. Lo intentó ante De Marcos y siempre buscó el desborde, su marca de identidad. Apareció por dentro y, en los minutos finales, hasta por la zona zurda en un nuevo esquema de Arrasate en busca del empate. Su insistencia le acercó al gol, pero el internacional Unai Simón desbarató el disparo. Un tanto, el de Budimir, que se perdió al ser sustituido. Aun así, lo reflejó con rabio mientras subía las escaleras de San Mamés, un estadio donde hubo firma navarra.
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