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Osasuna 2-1 Leganés

Osasuna logra la victoria en el descuento y se apunta a seguir un año más en Primera

Imágenes del partido entre Osasuna y Leganés en El Sadar.
Galería de fotos del Osasuna-Leganés
EFE
Galería de fotos del Osasuna-Leganés 36 Fotos
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Imágenes del partido entre Osasuna y Leganés en El Sadar.
EFE
Actualizada 28/06/2020 a las 08:40

Con seis partidos por delante que quemar y rompiendo con esos episodios agónicos de temporadas anteriores, Osasuna conquistó el sábado su salvación virtual. Lo hizo en este silencioso Sadar que se encuentra en plena transformación y que verá en unos meses su renacimiento con el equipo de la institución centenaria dentro de la máxima categoría.

Los de Arrasate escribieron un final que hubiera puesto patas arriba al estadio de haberse poblado de aficionados. Siendo justos no merecieron ganar a un Leganés que lanzó en 21 ocasiones y les tuvo contra las cuerdas en muchas fases. Enric Gallego firmó una tarde memorable con un bello tanto de espaldas que rompió el marcador y un cabezazo sobre la bocina que hundió al equipo de Aguirre.

Osasuna ya podía darse por satisfecho con el punto que parecía ser un premio preciado porque no había merecido tanto. Se había desplegado su rival con la tensión propia de alguien que se está jugando la vida pero sin la pegada necesaria en el área, precisamente la que tuvo el ariete rojillo llegado en enero. Su gol en el minuto 96 sentenció a un buen Leganés con olor a Segunda y dio paso a una celebración en la plantilla que ya se inició el miércoles en Vitoria.

Se eligió el mejor momento para encadenar por primera vez dos victorias y dejar los deberes hechos. Osasuna supera de esta forma otra decena de puntos, para llegar a los 41 y obtener una renta jugosa de 15 sobre el antepenúltimo que ya es definitiva.

GOLAZO PARA EMPEZAR

Hasta que el Leganés se hizo con el mando del partido, Osasuna había jugado suelto en ataque y sin ese miedo a no fallar. El 1-0 fue la demostración de ello con cuatro jugadores en el costado izquierdo, Rubén García, Adrián, Estupiñán y Mérida, triangulando en pocos toques. El centro de este último con la izquierda llegó en el radio tan espacioso de Enric Gallego, un jugador que cuando aprovecha su físico se atraganta a la defensa rival. El punta saltó con la portería en su nuca y cazó el remate con una chilena que fue imposible para Cuéllar por la dificultad de seguir la trayectoria del balón desde que salió de la bota izquierda y pegó un bote antes de besar la red.

Era su primer gol con Osasuna y su inventario no quedó ahí. Jugó de espaldas al primer toque, ganó poderío por alto y se le vio más asentado en el juego de presión, aparte de su pelea habitual.

El problema para los navarros fue su fragilidad en el centro del campo para contener. El juego era alegre, sí. Pero sin equilibrio. El Leganés fue ganando cada batalla y estiró líneas. Sergio Herrera tuvo que salir ante Bryan Gil en una buena contra en el 37. Fue el mejor acercamiento pepinero de la primera parte, pero no el único. Las sensaciones no eran las mejores. No había un sentido marcado de bloque.

Los de Javier Aguirre empataron al poco de comenzar la segunda parte. Marcó un golazo Avilés, un joven recién entrado que lanzó un misil seco, ajustado y algo escorado desde fuera del área. El mexicano había ordenado ya jugar con defensa de cuatro mientras veía que era posible salir victorioso de un estadio donde tocó el cielo.

Siguieron las ocasiones. Herrera se lució en otro latigazo de Kevin y después fue Bryan Gil quien lo intentó con peligro. Arrasate sabía donde estaba el problema. Quitó a Fran Mérida y a Darko, su doble pivote, para dar entrada a Moncayola y a Iñigo Pérez. Lo cierto es que Osasuna, sin tampoco dar apariencia de tener el gobierno, ya no concedió tantas llegadas.

El partido llevaba el camino del empate, hasta que los rojillos dieron ese paso decisivo en el descuento. Prácticamente no se habían arrimado al área de Pichu Cuéllar desde el 1-0 y en cosa de dos minutos, del 94 al 96, vieron la sangre cerca.

La primera fue en una conexión de dos hombres de refresco. Kike Barja metió un gran pase a Cardona, que tras un buen movimiento lanzó al cuerpo del meta del Leganés. Enric Gallego no había dicho su última palabra.

Enganchó un disparo con fuerza que salió a córner y el saque de esquina botado por Iñigo lo cabeceó aprovechando en un salto limpio sus centímetros. La salvación ya no se escapa.

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