Valencia 2-0 Osasuna

Un lamentable primer tiempo condena a un Osasuna sin tensión en Mestalla

Los rojillos mejoraron en intensidad con otro dibujo tras el descanso, pero adolecieron de acierto en el área ché

Imágenes del encuentro de la Jornada 30 de LaLiga Santander disputado este domingo, 21 de junio, en el estadio de Mestalla.
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Imágenes del encuentro de la Jornada 30 de LaLiga Santander disputado este domingo, 21 de junio, en el estadio de Mestalla.EFE
Imágenes del encuentro de la Jornada 30 de LaLiga Santander disputado este domingo, 21 de junio, en el estadio de Mestalla.

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Fernando Ciordia

Actualizado el 22/06/2020 a las 07:24

Osasuna siguió la línea adormecida con la que terminó el partido contra el Atlético. Su primer tiempo en Valencia fue nuevamente nefasto, muy lejos de lo que se le debe exigir a un equipo que nunca puede perder la batalla en intensidad. En fútbol, calidad y clase, los millones de euros pueden llegar a desequilibrar los partidos. Pero si caes en el pulso de la actitud, estás perdido. En Primera y en cualquier categoría.


Osasuna estuvo siempre a merced encadenando errores contra un rival que adquirió una ventaja que pasaría a gestionar después. Tras otro mal sueño, los de Arrasate al menos se despojaron de estos problemas de concentración. Unido al cambio de sistema, dieron la cara en la segunda parte para intentar meterse en el encuentro y cambiar la tendencia de una tragedia mayor en Mestalla. Fue, no obstante, cuando apareció otro hándicap con el que se pelea en la vida sin el Chimy: su incapacidad para hacer gol y rematar. Este Osasuna reconocible no culminó.


Es cierto que la clasificación permite cualquier tropiezo ahora. La distancia de seguridad es de nueve puntos, la misma que cuando se confinó el equipo, pero con tres fechas barridas en el calendario. Eso, sin embargo, no debería entrar en la cabeza de nadie que quiera asegurar la permanencia cuanto antes. Sorprendió Osasuna por su nivel de juego y físico en San Sebastián en la primera jornada post-parón y en cuestión de días parece haberse desinflado.


Arrasate había apostado por el sistema y los once jugadores que tan buen rendimiento le dieron en Anoeta, borrando el último accidente, pero la respuesta estuvo en las antípodas. El Valencia le cogió el aire enseguida para salir de una presión tibia con sus combinaciones y buscar espacios en la defensa de tres centrales como y cuando quiso. La superioridad fue alta.


El gol de Rodrigo en el minuto 2 no subió al marcador por cuestión de milímetros al estar adelantado. El VAR tardó en tres minutos en resolverlo. Había sido una advertencia seria, pero la jugada ya había sido significativa. El delantero internacional español tiró el desmarque, se incrustó en el área y buscó el espacio a su medida para lanzar el latigazo sin defensas que le apretaran.


No sirvió de lección. Guedes, en el minuto 11, protagonizó la jugada de su vida regateando en carrera a Oier, Unai, Navas y David antes de definir con un gran disparo a la escuadra. Así será seguramente la lectura en Valencia de la acción del portugués, porque desde Pamplona no se entendió que se le dejara ese pasillo cuando casi se estaba cayendo. No hubo contundencia y eso en este Osasuna duele. No lo salvó el VAR, que de nuevo abrió un suspense largo e inexplicable.


Los locales siguieron hurgando en la herida con los centros de la derecha de Florenzi que buscaban a Rodrigo. El punta ché marcó finalmente el gol que tanto perseguía y de nuevo por una pifia. David García midió mal en un pase horizontal hacia el centro y Guedes aprovechó el regalo para correr y asistir para su compañero, que fue más veloz que Raúl Navas.


Osasuna estaba igual de desconocido que el miércoles. Le ganaban por tierra, mar y aire. El Valencia movía la pelota y atrás apenas sufrió zancadillas, acaso con unos remates de Darko y Adrián.


Los tres cambios en el descanso y el nuevo sistema fueron una especie de mea culpa de Arrasate. Con el 4-4-2 Osasuna estuvo más cómodo para ser más fiel a su estilo: presionó arriba y fue acumulando jugadores en el área rival para intentar rematar los centros. Torres y Rubén García, diferenciales en este equipo, contribuyeron a ese volantazo. Y, especialmente, la actitud en general.


La tuvo Adrián con un remate que golpeó en el larguero en el minuto 52 y sobre todo Oier en el 71 con un cabezazo con todo a favor que no conectó bien. Tampoco Arnaiz acertó a controlar un balón que le puso Rubén, y Gallego nunca pudo sacar el colmillo en el área. Eso le faltó a Osasuna, veneno para meterse en un partido que casi había tirado. El Valencia casi ni pasó de la raya divisoria. Su mejor ocasión fue una mala cesión de Estupiñán. El giro que buscaba Osasuna no pasó a mayores. Toca visitar el rincón de pensar.

 

 

 

Imágenes del encuentro de la Jornada 30 de LaLiga Santander disputado este domingo, 21 de junio, en el estadio de Mestalla.

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Imágenes del encuentro de la Jornada 30 de LaLiga Santander disputado este domingo, 21 de junio, en el estadio de Mestalla.EFE

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