REAL SOCIEDAD 3-1 OSASUNA

Osasuna no pudo frenar a una Real guiada por Odegaard e Isak

Los rojillos lanzaron al larguero con 1-1 en el marcador en la segunda parte y quedaron apeados de la Copa

Los jugadores de la Real Sociedad celebran uno de los goles ante la desesperación de Cardona y Aridane.
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Los jugadores de la Real Sociedad celebran uno de los goles ante la desesperación de Cardona y Aridane.Eduardo Buxens
Los jugadores de la Real Sociedad celebran uno de los goles ante la desesperación de Cardona y Aridane.

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Fernando Ciordia

Actualizado el 30/01/2020 a las 08:10

La Real fulminó con todo merecimiento la aventura copera de Osasuna, que se vio superado en muchas fases del partido. Las ilusiones de acceder a los cuartos de final quedaron desvanecidas de un plumazo viendo la diferencia de potencial que se puso de manifiesto en la primera y segunda parte. A lomos del exquisito fútbol del noruego Odegaard y su imparable conexión con el sueco Isak, los donostiarras se adelantaron en el marcador tras varios avisos. Hubo reacción rojilla con gol incluido de Cardona y un tiro al larguero antes de sucumbir al poderío oponente con un segundo tiempo desigual.


A Jagoba Arrasate no le resultó el antídoto que había preparado para ahogar ese juego tan vivo que lanza a la Real. Puso en acción a tres centrales y dos carrileros con el objetivo de protegerse, y pobló el centro del campo de tres futbolistas de corte interior pensando en encimar a los grandes peloteros txuriurdines. Era lo que había ensayado de antemano, rara vez ha jugado así desde el principio de partido. El planteamiento duró lo que duró, no tuvo demasiado recorrido. A Osasuna le costó salir de esa cueva donde se metió, sin practicar esa presión y transiciones que le pertenecen. Quiso hacer un partido cerrado por dentro y lanzar algún relámpago, pero lo preparado en la pizarra no se tradujo en solidez atrás y peligro ofensivo real.


Antes del 1-0 en ese minuto 33, Odegaard ya se había telefoneado con Isak en sendas acciones de ataque que rozaron el gol. Esa precisión en el pase donostiarra y velocidad estaba desarmando a los navarros. Puro tiralíneas. También Juan Pérez se había tenido que emplear para sacar un remate de Barrenetxea. El gol de la Real hizo justicia a lo que se estaba viendo. Recibió el enésimo servicio de Odegaard para lanzar un disparo cruzado ante la mirada de Roncaglia, que no tapó bien.


La bofetada sirvió al menos para que Osasuna espabilara en el camino hasta el descanso. Fueron los mejores minutos de los Arrasate, que abrieron una luz en esta túnel tan oscuro de Anoeta. La reacción no se hizo esperar. Moncayola cogió la bandera en otra muestra de su franca evolución como futbolista. Fue el motor y demostró personalidad. Robó la pelota para entregársela a Rubén García, que filtró el pase al espacio para la llegada de Cardona, hábil en la definición para librar a Remiro. Un argumento de movilidad y clase para olvidar al Chimy. Era la primera vez que Osasuna llegaba al área. Anoeta se quedó en silencio y el fútbol de la Real se apagó. Volvió a probar un disparo el de Garínoain, que reanudado el partido en la segunda parte tuvo la ocasión de oro para el 1-2. Su recuperación en la presión al borde del área acabó con un lanzamiento que pegó en el larguero tras golpear Álex Remiro en una gran parada.


SIN OPCIONES


Ahí terminó este Osasuna, que minutos antes se había librado del gol de Oyarzabal gracias a una mano milagrosa de Juan Pérez tras rectificar estando de rodillas en el suelo. El equipo de Imanol Alguacil retomó el gobierno para no soltarlo. Una falta de Aridane, que fue perdiendo seguridad, fue botada magistralmente por Odegaard cuando muchos esperaban el centro. No disponía de demasiado ángulo pero el noruego vio rendijas para superar una barrera no muy numerosa por cierto.


El 2-1 dejó herido a Osasuna, incapaz de dar respuestas. Un cabezazo de Isak en el primer palo a saque de esquina cómo no de Odegaard enterró las ilusiones osasunistas y de su millar de espectadores que estaban en la grada de Reale Arena. El delantero local remató entre jugadores de Osasuna que no pusieron toda la tensión necesaria para atacar el balón. Con 25 minutos por delante, el partido estaba sentenciado.


Jagoba buscó la heroica con un triple cambio. Entraron Adrián, Kike Barja y Rober Ibáñez sin que pudieran cambiar la tendencia. Osasuna se estiró bien por el costado zurdo de Estupiñán, un ciclón también ayer con la defensa de cinco. Mandaron los de Arrasate varios centros al área, donde había jugadores pero no de perfil de remate por alto. Adiós a la Copa.

Ficha técnica:

3.- Real Sociedad: Remiro; Gorosabel, Zubeldia, Le Normand, Aihen Muñoz (Monreal, min. 60); Guevara, Odegaard, Merino; Barrenetxea (Portu, min. 69), Isak, Oyarzabal (Aritz, min. 78).

1.- Osasuna: Juan Pérez; Estupiñán, Unai García, Aridane, Roncaglia, Nacho Vidal; Iñigo Pérez (Kike Barja, min. 73), Darko, Moncayol; Rubén García (Rober Ibañez, min. 73), Cardona (Adrián, min. 73),

Goles: 1-0, min. 33: Isak. 1-1, min. 35: Cardona. 2-1, min. 60: Odegaard. 3-1, min. 68: Isak.

Árbitro: Munuera Montero (Andalucía). Amonestó a Guevara, Rubén García, Aridane y Nacho Vidal.

Incidencias: 31.236 espectadores en el Reale Arena, de ellos cerca de un millar de seguidores de Osasuna. Llovió de forma copiosa en la segunda parte.

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