Un Chimy. Once Chimys. 15.000 Chimys.
Tres puntos vitales que pueden salirnos caros por la lesión del argentino

El Forofillo resume a su manera el partido Osasuna-Real Sociedad.

Publicado el 24/01/2020 a las 23:30
Las alarmas están ahora mismo encendidas en toda Pamplona y gran parte de Navarra. Todos y cada uno de los osasunistas del mundo mundial y parte del extranjero estamos pendientes de la misma cosa. Todos miramos hacia el mismo sitio. Todos esperamos noticias sin descanso. No, no se trata del precio de la txistorra, ni a cómo cotiza el kilo de endrinas para el patxarán. No hablamos de la producción del queso de Arbizu ni de la alcachofa de Tudela. Ni siquiera me refiero a la oferta cultural de Baluarte para el primer semestre del año, o de la Escuela Navarra de Teatro para la primavera. No. Hablo del Chimy.
Fatídico minuto 55 del encuentro contra el Levante en el que la rodilla izquierda del Comandante se puso cabezona, de aquella manera, y no quiso girar con los tacos clavados en el verde. Ni el cuádriceps de Ezequiel puede obligar a una rodilla a girar, y ojo que hablamos de un cuádriceps al que sabiamente el amigo Oroz bautizó como pernil de seis jotas onubense en esa tira tras la Copa del Rey en Huelva. ¿Lesión?¿Es muy grave?
En vilo a la espera de noticias, hubo un detalle que creo que a los seguidores de los rojillos nos debe aplacar dentro del posible dolor o ausencia de nuestro killer, y es que hay vida más allá del Chimy. Y si no, aquí lo tenemos. Dos golitos como homenaje a nuestro goleador, tres puntos que nos elevan hasta los 28, a solo cuatro victorias de la permanencia y con 17 jornadas, Copa aparte, por delante. Como para no soñar...
El encuentro empezaba con la dupla Moncayola-Brasanac en la sala de máquinas, con el regreso de Estupiñán tras sanción y con Nacho Vidal asentado en la derecha. El resto, los mismos, Adrián y el Comandante en ataque, Rubén García y Torres en las alas. David García y Aridane cerraban la zaga, con Herrera Pilón en la meta. Y enfrente y señor equipazo, un Levante que venía con un punto más y una plantilla en la que, para que nos hagamos una idea, no tenía cabida don Rubén García. Ahí se dice todo.
Osasuna ganó a los puntos en un primer tiempo patrocinado por La Pitusa, arrancada de galgo y llegada de burro, con ese salir con el machete en los dientes a ver si es verdad que el tal Aitor es buen portero. Y lo es, que lo poco que le llegó en la primera entrega del encuentro lo solventó a la perfección. Y lo que no despejó él, lo hacía el larguero en la única de las estrategias acertadas tras un saque de esquina, que dejó a Torres sólo en el pico del área pequeña y su zambombazo lo escupió la madera superior.
La salida se fue diluyendo, a saber si por el cansancio, por el frío de Pamplona o por ese acumular segundos que hacían los granotas, retrasando lo saques de banda, los de meta, los de esquina, los de lateral, los de horizontal y hasta la sacada de mocos. En toda jugada que había que poner el balón en movimiento, iban arañando segundos con vaya usted a saber qué objetivo.
El caso es que en la segunda parte fueron ellos, con Roger de avanzadilla, los que gozaron de inicio de más oportunidades. Y llegó el minuto 10 del segundo período, ese minuto 55 de encuentro cuya rima nos puede dejar así, despelotados en ataque y sin mordiente arriba con el argentino en camilla rumbo a los vestuarios. Como no venga cedido, prestado, comprado o como sea Enric Gallego, Cardona se va a quedar huérfano y sin nadie a su lado. En el supuesto de que sea titular, que ya veremos...
Con el Comandante retirándose y la sombra del peor de los presagios sobre la grada de El Sadar, los rojillos siguieron en busca del triunfo. Recuperados del golpe moral, Rober Ibáñez comenzó a carburar, Brasanac y Moncayola pillaron el timón y cuando e el VAR empezó a currar, todo se aclaró para los nuestros. El penalti de Campaña sobre Brasanac es tonto, pero es penalti. Ahora con el vídeoarbitraje se ha pasado de ser una jugada a comentar en el post-partido a ser un penalti a lanzar. Y pese a no tener sitio en su exequipo, desde los once metros Rubén García no perdona. 1-0, la lata abierta a diez minutos del final, va por el Chimy pero, sobre todo, va por la afición.
Y la afición empujó más que 15.000 Chimys. Fruto de ese apoyo Cardona se contagió de la rabia y pelea del argentino, presionó un balón para robarlo, corrió hasta ganar la línea de fondo y meter el pase de la muerte. Y por allí asomaba Íñigo Pérez quien no dudó en fusilar a Aitor y poner el segundo en el luminoso. Está en racha el primo Pérez, uno de calidad en Huelva, otro de potencia en Pamplona...
Sergio Herrera agotó la esperanza granota al evitar el gol del otro Comandante, Morales, que había salido para tratar de aprovechar el desconcierto de los rojillos. No sirvió de mucho. Osasuna ya había cerrado la victoria para enronces y ahora sólo queda saber el alcance de la lesión del Chimy. Ojo, que pase lo que pase, ahí quedan el imperial Aridane, los cabalgabandas Vidal y Estupiñán, los bailarines Brasanac y Moncayola, los dandys del cuero Torres y Rubén, el filigranas de Rober Ibáñez o el pundonor de Cardona o los goles de Íñigo Pérez, además del resto del equipo. Un delantero hace goles, 25 futbolistas hacen una plantilla, un estadio hace un equipo. ¡A por la Real en Copa, rojillos!
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!