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Osasuna
EL FOROFILLO
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Hasta la vista, querida 123

El Forofillo Fran Pérez

El Forofillo, Fran Pérez.

JESÚS CASO
20/05/2019 a las 23:25
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  • Fran Pérez
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Tengo sentimientos encontrados, oigan. Lucha interna de alegría y pena, de yin y yan, de Coca Cola y Pepsi Cola. Por una parte ando a lo Josefa Flores González, más conocida como Marisol, con el corazón contento. No puede ser para menos. Osasuna, nuestro Osasuna, el equipo de nuestros amores y cuyo rojo se plasmó hasta el tuétano nada más asomar la cabeza a este mundo para los que vivimos por estos lares regresa a LaLiga Santander. La de los millones, la guay del Paraguay, la que mola mazo y donde juegan los Messi, Benzema, Griezmann y compañía. A los campos de postín, a la era del 5G, al dichoso y más que dudoso VAR y su injusticia impartida sobre el sustento de las mil y una cámaras de seguridad que velan por nosotros. Pero por otra parte...

Tengo el corazón contento, el corazón contento y lleno de alegría. Tralarí, tralará. Pero es que dejamos atrás una categoría que, sinceramente, se está poniendo bonita como novia el día de su boda. Y escuece más cuando se ha hecho un año como el que han hecho los chavales, imparables en Pamplona, sumando lejos de la capital navarra. Una Segunda División donde nos hemos visto las caras con históricos como Deportivo, Málaga, Las Palmas, Mallorca, Albacete, Extremadura, Cádiz... Equipos que han militado en lo más alto del fútbol y que dan lustre a la muy mal llamada categoría de plata.

Contento, sí. Que la lluvia de millones que nos va a caer va a ser gloria, como dormir con la novia. Euricos que van a venir de perlas para cimentar un proyecto que sigue adelante, con éxitos en lo deportivo, en lo económico, con un crecimiento fruto de la labor bien hecha y de una planificación a medio y largo plazo. Cuando las cosas se hacen bien se obtiene la recompensa merecida. Y para nuestro gozo, en Osasuna llevan tiempo haciéndolas bien. O, por lo menos, no tan mal.

Adiós, 123. Querida amiga, amante, compañera de estos años. Adiós, Martínez Valero, adiós Los Pajaritos, adiós, Santo Domingo. Un placer. Además, enorme. Porque es cierto que hace dos años estábamos en la misma tesitura, despidiéndonos tras dos temporadas a tu vera, con la agonía de Sabadell, con el subidón del playoff de Girona y Tarragona. Para hacer el muelle o, como dicen los que saben de ciclismo, la goma. Subir para bajar, engordar para morir. Porque no se hicieron las cosas bien. Por aquél entonces, no.

Adiós, LaLiga. Fiel competición que arrancó con las dudas lógicas de un proyecto nuevo, por mi parte con el resquemor de no haber dado más opción al amigo Diego Martínez, rumbo a tierras más cálidas parecidas a Poniente. Ahí anda el mocete, que si sube, que si no, a los mandos de un equipo lleno de estrellas que está con la cabeza por arriba, aunque vayan a saber. ¿Les suena? Clin, clan, clon. Anda que como sea clon y se estrelle, lo de llover sobre mojado se va a terminar secando para el técnico gallego, ex de Osasuna- Y eso pese a haber conseguido subir a los nuestros con este 0-1 en el Carlos Belmonte. Nosotros, mientras tanto, con el Jagobismo por bandera...

Adiós, Segunda. Y muchas gracias por todo. Por acogernos tan bien, por estos dos años donde nos quedamos a las puertas el primero, y atravesamos el umbral de los dioses el segundo. ¿Se acuerdan? Con el proyecto de la pasada campaña nos íbamos a comer el mundo, favoritos como recién descendidos, con una plantilla estelar, con refuerzos de nombre, con El Sadar como bandera. El clon fue sonado, más bien catapúm. Todavía resonaban las primeras jornadas de este año los ecos del guantazo que nos dimos. Con opciones la úlitma jornada, perdiendo contra el que finalmente subió, el Valladolid. A ver qué tal lo hace el chico este de Berriatua...

Adiós, Laliga 123 TV. Hola, cadenas millonarias. Hola, VAR. Hola, Tebas y Rubiales. Hemos vuelto. Asemejando al Mono Burgos en aquella inolvidable campaña del Atlético de Madrid en Segunda División, asomando la cabeza por la alcantarilla de una calle madrileña extrañamente vacía. Con la diferencia de que nosotros no subimos de las cloacas, esta Segunda ha crecido mucho y puede equipararse a muchas primeras de Europa, y no hablo precisamente de la liga chipriota o de la rumana. Hay calidad, hay quilates, hay rivalidad, cualquier equipo puede dar el aldabonazo jornada sí y jornada también. Y eso, sinceramente, mola mucho. Es la magia de esta categoría.

Hola, LaLiga Santander. Hemos vuelto, con intención de quedarnos, ojito. Ahora sabemos cómo hacer las cosas. Bueno, o lo que es más importante, sabemos cómo no hacerlas mal. De los errores se aprende. Aunque es cierto que los recién ascendidos son candidatos a hacer la goma, a hacer el chicle, muelle o como quieran llamar a ese vaivén que termina con el ven en Segunda. Ahí tenemos los casos de Rayo Vallecano y Huesca, ascendidos la pasada campaña y descendidos esta. Una pena, Vallecas es un campo al que suelo ir acompañado por el cuñado, pero este año tendrán que ser otras las citas en la capital. Será que hay pocos equipos: Atlético. Real Madrid, Getafe, Leganés...

Hola, VAR. Miedito me das. Y eso que este próximo año llega a LaLiga 123. Por una parte servirá para evitar atracos, pero no sé yo por otra si nos va a quitar más que a dar. Mientras haya justicia, bienvenida sea todo por mejorar. Nosotros, de momento, llegamos con la vitola de ser el equipo que siempre hemos sido, guerrero, peleón, batallador. Y este año con el añadido de la potencia de El Sadar como plaza importante de la que no se van a escapar puntos. El que quiera sumar, a clase de Matemáticas. En Pamplona no se rasca nada, ni aunque medie picadura de pulga. Ahí están los números. Encima, bien bonito y chulo que lo vamos a dejar para fardar con los grandes equipos de Primera...

Adiós, Segunda. Hola, Primera. Regresa Osasuna, haciendo bueno el "Volveremos otra vez". Ha llegado esta otra vez. No son segundas, terceras ni cuartas partes. La historia es lo que tiene. Y por si alguien no se había dado cuenta, venimos para quedarnos y asentarnos en la elite del fútbol español. Por algo somos centenarios, por algo en 2020 vamos a cumplir el siglo de vida, en lo más alto, con los mejores. Y al lorito, no vayamos a dar la campanada y plantarnos en una final copera, o en lo más alto de la tabla, o en una Champions. Que no todos los años se cumplen 100, no todos los años nos hacemos abuelos. Con una plantilla llena de chavalería, pero con canas, experiencia y, sobre todo, ilusión.

Se acabó la Segunda, llega la Primera. No me malinterpreten, me pone caldeado y furioso de alegría estar donde estamos, pero la de Plata tiene un encanto inigualable, un no-se-qué que vaya usted a saber. Igual es porque al final me he terminado creyendo los argumentos de que estar en Primera para Osasuna es un lujo, más con una ciudad como Pamplona, en una categoría destinada a equipos de ciudades muy numerosas y con presupuestos altos y... ¡Para nada! Lo cortés no quita lo valiente y ya saben lo que reza la canción: "Osasuna valiente..."

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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